79. 77. 76. Esas son las edades de María José, Sergio y Pedro Lecaros Menéndez, los tres hermanos que se sientan en el directorio de Duncan Fox, la sociedad anónima abierta que el año pasado cumplió 30 años y que, entre negocios y negocios, hoy vende hortalizas congeladas vía Minuto Verde, arrienda piezas de hotel en cuatro países y urbaniza terrenos en la provincia de Buenos Aires.
Eran cuatro hermanos en el directorio hasta el año pasado. Juan Francisco (72) dejó la mesa en abril y su asiento lo tomó su estrecho colaborador José Ignacio Swett, ex director de Falabella Inversiones.
Duncan Fox nació en 1995 y 30 años después, siguen moviéndose activamente en la arena de los negocios. La semana pasada su filial hotelera, Talbot, le compró a Grupo Patio el Hyatt Place de Vitacura, un edificio de 14 pisos, 10.600 m2 construidos, cuatro estrellas y 160 habitaciones.
A pesar de los movimientos recientes y de ser una familia numerosa, con 15 hijos entre los cuatro hermanos accionistas de Duncan Fox (la quinta hermana, Graciela, no está dentro de la sociedad, según las últimas memorias), todavía no hay recambio en la plana mayor. Ninguno de la nueva generación ha entrado al directorio, pero sí, aclaran distintas fuentes consultadas, ya se echó a andar una transición. Y por eso algunos Lecaros han empezado a aparecer en otras partes de las ramas empresariales.
Proyecto Antártico
El origen está en Magallanes. La historia es que el asturiano José Menéndez Menéndez llegó a Punta Arenas en 1875 y al poco tiempo compró 500 ovejas y las instaló en un paraje llamado San Gregorio. Cuando murió, en 1918, ya era un empresario consolidado, con un imperio ovejero, comercial y naviero.
Del patriarca quedaron tres ramas en Chile (el resto cruzó a Argentina): los Lecaros Menéndez, los Izquierdo Menéndez y los Menéndez Ross.
Durante décadas las tres ramas mantuvieron su patrimonio juntos en una sociedad llamada Sipsa. Hasta que en 1995 se compraron unos a otros y dividieron los negocios: los Menéndez Ross se quedaron con Sipsa y los Lecaros Menéndez con la otra mitad, que bautizaron Duncan Fox. Entre los activos que les tocaron había un 25,5% de una pesquera del norte, Sociedad Pesquera Coloso, que con los años fueron aumentando en su participación.
En 1999 Coloso juntó sus operaciones con las de Eperva y Pesquera Iquique-Guanaye y de ahí nació Corpesca. Los Angelini se quedaron con el control y Coloso con el 23%. Una década después repitieron la fórmula en Orizon, juntando su Pesquera San José con SouthPacific Korp, la pesquera de los Angelini.
Después vino la retirada. En 2017 Coloso vendió su participación en Corpesca y al año siguiente le vendió a Angelini el 20% que le quedaba de Orizon, por US$ 20 millones.
El vínculo con los Angelini no siempre fue pacífico. Hace más de 10 años se enfrascaron en un arbitraje por cuánto valía un 20% de Orizon que Coloso les quería vender.
Mientras el negocio marítimo crecía los Lecaros Menéndez seguían avanzando en todo lo demás. Talbot Hotels, que hoy opera con las marcas Holiday Inn y Hyatt en Chile, Argentina, Perú y Estados Unidos, se constituyó en octubre de 1993. Y Alifrut, fundada en 1989 para exportar congelados, pasó a manos de Duncan Fox en 1995, el mismo año en que nació el holding. Hoy Alifrut está centrado en Minuto Verde, además de la fabricación de marcas privadas para otras firmas de retail en Chile. Hoy Minuto Verde es líder en retail y food service, dicen conocedores.
Entre 1996 y 1998, a través de dos filiales, entraron al negocio inmobiliario argentino comprando terrenos al norte de Buenos Aires, en el sector de Pilar. “Un negocio siempre difícil considerando los vaivenes del país vecino”, dice un entendido. Desde 2020 tienen además la mitad de Vitafoods, el negocio de fruta congelada de exportación que comparten con Hortifrut. Para ello cuentan con plantas en Molina, Chillán y Colbún.
Fuera de Duncan Fox la familia tiene un segundo conglomerado, que también es accionista del primero. Se llama Leñadura S.A, según la memoria de 2025 tiene el 7,44% de Duncan Fox y la preside Pedro Lecaros Menéndez. De este conglomerado cuelga la firma Cruceros Australis, que hace expediciones por la patagonia chilena y argentina pasando entre Punta Arenas y Ushuaia, bordeando -entre otros- el Cabo de Hornos y los glaciares del Beagle, con pasajeros que en su mayoría vienen de Europa y Estados Unidos. Es una compañía de lujo, con barcos medianos, cuyos viajes pueden costar entre US$ 3.000 y US$ 8.000 por persona.
Por su parte, la empresa Navimag Ferries se dedica a mover carga y pasajeros entre Puerto Montt y Puerto Natales. Luego, la agencia Comapa vende tours y excursiones en la Patagonia y, por último, los Hoteles Australis operan recintos en Punta Arenas y Puerto Natales.
Según entendidos, hace tiempo vienen en un plan de negocios llamado “Proyecto Antártico”, que manejan bajo siete llaves.
Venture, directorios, firmas
A pesar de que los patriarcas siguen en el directorio, el mapa de propiedad sí ha tenido cambios en los últimos años. Duncan Fox está controlada por cuatro sociedades de inversión, una por hermano, según la última memoria corporativa. Galileo, por ejemplo, es de Sergio; Amadeo es de Pedro; Don Carlos de Juan Francisco y Alcones de María José, esta última exvicerrectora de la Universidad de los Andes.
En las tres primeras entidades los hijos ya tienen más de la mitad de la propiedad -entre 53% y 57%- y el restante está en manos de cada patriarca. En Alcones no pasó nada, porque María José no tuvo hijos y conserva el 99%, según la última memoria.
Hay un movimiento más nuevo, y fuera de Chile. El 4 de noviembre el clan inscribió en Reino Unido la sociedad Anasco Investments LLP, con domicilio en Londres. Tiene tres socios, Sergio, María José y Pedro, los tres hermanos que hoy se sientan en el directorio de Duncan Fox, y cada uno declaró tener entre 25% y 50% de los activos y de los votos.
Los hijos que sí han empezado a asomarse en los negocios familiares lo han hecho por las filiales. El mayor de los Lecaros González, Nicolás, ingeniero civil industrial de la Uandes, es hoy director de Alifrut. Conoce esa casa desde antes, ya que después de siete años en CCU entró a Minuto Verde como gerente de planificación y adquisiciones y terminó como gerente de planificación y sistemas, según su LinkedIn. También, de acuerdo a documentos revisados por DF MAS, ejerce como director de Leñadura S.A, donde comparte mesa con su padre.
El family office de esa rama también tiene negocios por su cuenta. Según publicó DF MAS, en marzo de 2024, a través de un aumento de capital, el family office de los Lecaros González tomó el control de Nomad, una startup de logística para el comercio electrónico fundada en 2020. Sus cuatro socios originales quedaron liberados para dedicarse a Flapp, el software que habían incubado dentro de la empresa.
Los Lecaros Lanas, hijos de Pedro y María Soledad Lanas, también han participado de los negocios. Pedro es ingeniero comercial, tiene un MBA del IESE y pasó cuatro años en M&A del Grupo Gtd y dos por Deloitte en Madrid, según su LinkedIn. Desde abril de 2025 es corporate development manager de Leñadura y también es apoderado de este holding. Además, el año pasado firmó el acta de una junta de accionistas de Duncan Fox. Su hermana María José, con un máster de Duke, hace cuatro años trabaja en Carnival Cruise Line optimizando rutas de cruceros.
La rama de Juan Francisco, el menor de los cuatro, se asoma por otro lado. En 1996 fundó la Corporación Simón de Cirene, dedicada a entregar herramientas de gestión a organizaciones sociales y emprendedores, y todavía la preside. Su hija María, periodista PUC, es investigadora de la corporación, según su LinkedIn. Su hijo Juan es director. Y en esa misma mesa está José Ignacio Swett, el hombre que tomó su asiento en el directorio de Duncan Fox cuando lo dejó en 2025. Y su hija Verónica está casada con el ingeniero civil Cristóbal Puelma, que también integra el directorio de Leñadura S.A.
Números azules
La última junta de accionistas fue el 27 de abril. Ahí se aprobaron los últimos resultados de Duncan Fox. En 2025 el holding ganó $ 19.454 millones, algo menos que los $ 20.920 millones de 2024. Esta diferencia la explicaron por los negocios inmobiliarios argentinos, que en 2024 le habían aportado $ 1.162 millones y el año pasado perdieron $ 866 millones.
El motor de los resultados de Duncan Fox es Alifrut (Minuto Verde), que le aportó $ 10.497 millones contra $ 7.602 millones el año anterior. La empresa invirtió US$ 6 millones en 2025 para hacer más eficiente su producción. La mayor parte se fue a ampliar la planta de choclo de San Fernando, que duplicó su capacidad de producción de choclo en trozos y aumentó en 24% la de grano, y el resto a una cosechadora de arvejas y habas que mecanizó tareas que hasta entonces se hacían a mano.
Por su parte, Vitafoods, el negocio de fruta congelada que comparten en partes iguales con Hortifrut, aportó $ 3.893 millones contra $ 2.805 millones, empujado por la demanda internacional.
Talbot también tuvo números azules. La firma ganó $ 11.684 millones, de los cuales Duncan Fox recibió $ 7.770 millones, por debajo de los $ 8.590 millones de 2024. Los siete hoteles chilenos mejoraron ocupación y tarifa y la venta de habitaciones creció 2,5%. En 2025 la cadena destinó unos US$ 2,3 millones a renovar y modernizar los hoteles que ya tiene, y dejó presupuestados otros US$ 2,2 millones para este año.
En Argentina, en cambio, la actividad está detenida. Ayres del Pilar ya vendió sus 860 lotes, pero Ayres Norte, un terreno de 154 hectáreas en el suburbio de Escobar, también en el Gran Buenos Aires, sigue sin urbanizar mientras la sociedad negocia con inversionistas privados y con el municipio la construcción de un puente que permita entrar desde la autopista.
Trabajo, entonces, hay. Los hijos ya empezaron a aparecer en las filiales, aunque en el directorio todavía no hay ninguno.