El proyecto de ley de contrato por horas que se discute en la comisión de Trabajo del Senado sumó el respaldo de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), aunque con condiciones.
Ante la instancia, el director de Políticas Públicas de Sofofa, Rodrigo Mujica, señaló este miércoles que el gremio comparte la intención de generar más herramientas de adaptabilidad para trabajadores y empleadores y recordó que la organización ha propuesto avanzar en esta materia desde, al menos, 2020.
Así, destacó especialmente tres elementos de la iniciativa: que suma opciones de formalización; que incorpora flexibilidad bajo determinadas reglas de previsibilidad; y que distribuye parte del riesgo entre las partes al garantizar el pago de un 75% de las horas pactadas aunque finalmente no sean utilizadas por el empleador.
A juicio del gremio, la modalidad también podría facilitar el ingreso al empleo formal de jóvenes, mujeres y adultos mayores que requieren jornadas compatibles con otras actividades.
Las propuestas
Pero el grueso de la presentación de Mujica se concentró en los cambios que requiere el proyecto.
El primer punto apunta al sistema de convocatorias. La redacción original contempla que el empleador avise al trabajador con al menos 24 horas de anticipación, mientras el Ejecutivo ya anunció que propondrá subirla a 72 horas.
Sofofa planteó, sin embargo, distinguir entre convocatorias ordinarias, previamente consideradas en el contrato, y aquellas extraordinarias o de contingencia, estableciendo para cada una reglas distintas de aceptación o rechazo por parte del trabajador.
Un segundo cambio sugerido es eliminar la obligación de consignar en el contrato las “condiciones del trabajador que fundamentan la modalidad”.
Para el gremio, esa redacción podría interpretarse como que el contrato por horas solo puede usarse con personas de determinadas características.
También plantearon incorporar reglas para un escenario que hoy no está resuelto: qué ocurre cuando una convocatoria ya aceptada es posteriormente cancelada o modificada.
Otro de los nudos detectados está en las horas extraordinarias. El gremio advirtió que el proyecto no determina si estas deberán calcularse sobre una base semanal, mensual u otro parámetro, considerando que la nueva modalidad permite pactar horas bajo ambos esquemas.
Sanciones y derechos
Sofofa también pidió revisar la consecuencia prevista para los incumplimientos del empleador. El proyecto establece que, en ese escenario, se presumirá que el trabajador fue contratado bajo una “jornada completa”.
El gremio propuso reemplazar esa expresión por “jornada ordinaria” y, además, limitar la presunción a incumplimientos sustanciales y no a simples defectos formales. La idea, explicó la asesora legal de Sofofa, Fernanda Bravo, es evitar “problemas de interpretación” y que una infracción menor termine afectando la viabilidad práctica de la modalidad.
A esto agregó la necesidad de precisar cómo se ejercerán en la práctica una serie de derechos que el proyecto reconoce de manera general. Entre ellos, el cálculo del feriado legal, el pago de licencias médicas, las indemnizaciones por término de contrato y la aplicación de la semana corrida.
Finalmente, Sofofa pidió despejar la naturaleza jurídica de la figura. El contrato por horas podría entenderse como una modalidad de distribución de jornada o como una nueva modalidad contractual.
Independientemente de la fórmula final que adopte el Congreso, el gremio propuso dejar establecido en la historia de la ley que tendrá una aplicación general, con el objetivo de reducir futuras incertidumbres interpretativas.
“Adaptabilidad y regulación no son objetivos contrapuestos”, resumió Mujica.