House & Flats, una startup chilena de arriendos temporales, abrió siete nuevos mercados en Europa y cerró el primer tramo de un levantamiento de capital.
La compañía, fundada en 2017 por Cristián Senerman, desarrolló un sistema de emparejamiento (matchmaking) con inteligencia artificial (IA) que le permitió pasar de 7 mil a más de 20 mil alojamientos disponibles en seis meses.
No obstante, la historia de la firma no es lineal. Senerman la creó tras un intercambio universitario en Francia, donde perdió 1.000 euros en una garantía de una residencia que nunca le devolvieron. La idea original era un Airbnb para estudiantes, con precios mensuales y alojamientos cercanos a universidades.
En 2019, recibió una oferta de un fondo de capital de riesgo, pero el denominado estallido social y luego la pandemia del covid-19 frenaron todo.
Contó que "estaba sobreendeudado con todas las tarjetas" y que la compañía estuvo al borde de quebrar y cerrar sus operaciones. Lo salvó un spin off que creó en paralelo a House & Flats enfocado en el corretaje inmobiliario -que hoy sigue activo- con el que vendió terrenos, departamentos y propiedades tokenizadas en Estados Unidos, Paraguay y Chile.
En 2022, volvió al negocio original. Levantó US$ 300 mil en una primera ronda con Patricio Fuks, el exCEO de WeWork para Latinoamérica, como inversionista ancla. Dos años después redujo el equipo de 67 a seis personas y reemplazó su área de desarrollo por dos programadores full stack que trabajan con IA.
El marketplace dio paso a lo que Senerman describe como un "Tinder de alojamientos temporales", donde el usuario completa un formulario y 16 agentes de IA buscan en las bases de datos de sus socios comerciales para ofrecer tres opciones ajustadas a su perfil.
Expansión
Hoy la compañía recibe reservas recurrentes en Chile, Argentina y España, y recientemente sumó como nuevos mercados a Italia, Francia, Alemania, Portugal, Holanda, Austria e Inglaterra.
También prepara su entrada a México con 800 alojamientos iniciales en Ciudad de México y Guadalajara, y está realizando un piloto en Boston, EEUU, en alianza con un operador global de arriendos flexibles.
Esta expansión se financia con recursos de su ronda, a la que entró Joum, un grupo inmobiliario español de capitales argentinos, y un inversionista ángel chileno ligado a renta corta y multifamily.
Además, la startup cerró una alianza con la inmobiliaria Santolaya para gestionar y amoblar las unidades en venta, sumando una línea de gestión de propiedades que ya alcanzó el punto de equilibrio.