El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) puso en marcha una de sus principales apuestas para acelerar la ejecución de obras de pequeña y mediana escala durante 2026.
Se trata de los nuevos llamados del Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios (DS27), que comprometen recursos por 10.765.825 UF, equivalentes a unos US$ 400 millones según la cartera, y que permitirán financiar intervenciones en 68.456 viviendas y 169 proyectos de equipamiento comunitario.
El plan forma parte de la estrategia “Modo Empleo” del Gobierno y, según las estimaciones del Minvu, su ejecución podría movilizar 19.431 puestos de trabajo. Pero detrás de esas cifras, el llamado incorpora condiciones especiales para facilitar la ejecución de los proyectos y acelerar el desembolso de los recursos.
Una de ellas está contenida en la Resolución Exenta N°1.002 del Minvu, publicada el 21 de julio, que regula los proyectos de equipamiento comunitario. La normativa establece que los Serviu podrán entregar anticipos contra avance de obras en función de su disponibilidad presupuestaria, los que en conjunto podrán alcanzar hasta el 90% del precio del contrato.
La resolución también introduce flexibilidades en la tramitación. Los proyectos de construcción y mejoramiento de edificaciones comunitarias podrán presentarse al programa contando con un anteproyecto aprobado por la Dirección de Obras Municipales (DOM), aunque la Entidad Patrocinante deberá entregar posteriormente el permiso correspondiente al Serviu antes de comenzar los trabajos.
El inicio de las obras, en tanto, tendrá un plazo máximo de 90 días después de publicada la selección de los proyectos en el Diario Oficial.
De condominios a eficiencia energética
La mayor parte de los recursos movilizados por el programa se concentrará en intervenciones sobre viviendas existentes.
El Minvu destinará 3.650.466 UF a proyectos de eficiencia energética, que incluyen acondicionamiento térmico, sistemas fotovoltaicos y sistemas solares térmicos. Otros 2.403.000 UF irán al mejoramiento de condominios sociales, con una cobertura estimada de hasta 11.074 departamentos.
En este último caso podrán financiarse intervenciones en redes sanitarias, instalaciones eléctricas y de gas, techumbres, fachadas, escaleras y estructuras.
A ello se suman 700 mil UF destinadas específicamente al retiro y recambio de techumbres de asbesto, recursos con los que la cartera calcula intervenir alrededor de 3.770 viviendas.
“Este es un programa que existe en el ministerio, pero que fue reforzado para el marco de la activación del empleo”, señaló el ministro de Vivienda y Urbanismo, Ivan Poduje.
El secretario de Estado sostuvo que el objetivo es movilizar unos US$ 400 millones de inversión para “generar 20 mil empleos y mejorar viviendas y condominios de viviendas que están en mal estado de conservación”, además de ejecutar infraestructura y proyectos de recuperación de barrios.
El programa también contiene llamados focalizados territorialmente. Entre ellos figuran 200 mil UF para intervenir alrededor de 571 viviendas afectadas por xilófagos —como termitas— en la Región de Coquimbo y recursos para inmuebles afectados o expuestos a socavones en el norte del país.
La nueva puerta para organizaciones religiosas
Una de las novedades del programa es la incorporación, por primera vez, de una línea específica para financiar Centros Comunitarios de Culto. Para este ítem, el Minvu destinará 143.800 UF y contempla 22 cupos a nivel nacional.
Según explicó el ministro de Vivienda y Urbanismo, Ivan Poduje, la medida permitirá que iglesias postulen a través de organizaciones sociales para acceder a equipamiento comunitario de culto, una posibilidad que hasta ahora no estaba contemplada en el programa.
Los recintos deberán incluir espacios destinados al culto y la reflexión, pero también instalaciones para desarrollar talleres, capacitaciones, reuniones vecinales, conversatorios y operativos sociales, además de actividades culturales y recreativas. El diseño podrá considerar cocinas, oficinas, bodegas y baños.
“Por primera vez se da la opción de que postulen las distintas iglesias, mediante organizaciones sociales, para tener un equipamiento comunitario de culto, que es una demanda muy sentida de las comunidades”, señaló Poduje.