Las bajas temperaturas registradas durante este invierno han disparado la demanda por pellets, uno de los combustibles más utilizados en el sur del país para calefacción. La escasez del producto en los puntos de venta ha generado inquietud entre los usuarios, al nivel de que el gobierno tuvo que salir a descartar el riesgo de un quiebre en el stock.
Aún así, la Asociación Chilena de Biomasa (AChbiom) hizo un llamado a los consumidores a no acaparar y a evitar abastecerse en el mercado informal, mientras que un grupo de parlamentarios pidió al Gobierno intervenir para garantizar el suministro.
La presión sobre la oferta está forzando a la industria a replantearse su modelo logístico y productivo, mientras que fuentes de la academia proponen utilizar la tecnología para diversificar la matriz de materias primas hacia residuos agrícolas y no depender, como hasta ahora, exclusivamente de biomasa del sector forestal.
Desde AChbiom han planteado que el escenario de menor stock radica en la marcada estacionalidad entre los periodos de mayor producción y los de consumo. “El peak de producción se produce en el verano, donde hay una mayor disponibilidad de materias primas secas (...) pero el consumo es estacional (marzo a septiembre). Esto no quiere decir que no haya disponibilidad de pellets, porque las empresas siguen produciendo”, detalló su presidenta Daniela Espinoza.
Nuevas materias primas
Frente a la estacionalidad productiva, la directora del Centro de Energía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Laura Azócar, señaló que en las zonas donde se emplazan las plantas de pellets, concentradas entre las regiones de Maule y La Araucanía, “hay un sinfín de materias primas. Nuestro grupo del Centro de Energía y otras instituciones han investigado materias primas como residuos forestales y residuos agrícolas”. Así, elementos como las cáscaras de avellana y la paja de trigo podrían ser “un insumo relevante para la producción de pellets".
A este potencial se suma a la rentabilización de biomasas invasoras como la retamilla, que tras ser sometida a investigaciones técnicas, “demostró ser una materia prima completamente apropiada para la elaboración de este biocombustible”, comentó la académica.
La incorporación de estas especies vegetales permitiría, a su juicio, asegurar el abastecimiento interno y perfeccionar la estrategia económica de la industria, pues se le daría valor comercial a desechos que habitualmente representan un pasivo y un problema de seguridad frente a incendios forestales.
Apoyo a la producción
No obstante, la inyección de nuevas materias primas resuelve sólo una parte del problema, ya que los ciclos de fabricación del pellet siguen siendo un punto crítico. “Las empresas están realizando importantes esfuerzos para mantener los niveles de producción, reforzar los despachos y priorizar el abastecimiento de aquellas zonas donde actualmente se concentra la mayor demanda”, explicó Espinoza respecto del suministro de las últimas semanas.
La asociación mantiene un seguimiento permanente del mercado. “Estamos monitoreando mensualmente cómo evoluciona la producción, las ventas y los stocks. Al mismo tiempo, estamos trabajando de manera coordinada con el Ministerio de Energía en una mesa de trabajo para hacer seguimiento a la situación del mercado y abordar los desafíos de abastecimiento”, destacó.
Entre los desafíos que menciona la gerenta de AChbiom está la necesidad de la industria de contar con subsidios o mecanismos de apoyo que permitan sostener la operación. “Este año, en particular, la industria ha enfrentado un importante aumento de los costos de producción, asociado a combustibles, electricidad e insumos, junto con una baja demanda nacional durante la temporada estival”, planteó Espinoza, quien argumentó que para mantener las plantas operativas en los meses de menor consumo las empresas debieron recurrir a las exportaciones.
Crecimiento de la demanda
Espinoza recalca que el gremio está consciente de que la mayor demanda exige inversiones en capacidad productiva. Bajo ese criterio destacó que “la industria está realizando inversiones orientadas a aumentar y diversificar la capacidad de producción, incorporando tecnologías que permitan ampliar las fuentes de abastecimiento”. Esto, más la incorporación de nuevos actores “permitirá fortalecer progresivamente la oferta nacional y aumentar la capacidad de respuesta de la industria frente a futuros períodos de alta demanda”.
Para blindar la cadena de suministro ante la alta presión invernal, se requiere una reestructuración logística apoyada por incentivos económicos. Junto con mayor producción, resulta clave la inversión en infraestructura. “Las industrias pueden ir buscando un mayor mercado. Pueden ampliar, por ejemplo, el bodegaje para tener mayor almacenamiento, para que lo que produzcan durante el verano se pueda ocupar durante el invierno”, sostiene la investigadora de la UCSC.
En paralelo, se hace indispensable el impulso de políticas públicas enfocadas en sostener los niveles de comercialización durante todo el año, promoviendo el uso del pellet a nivel industrial para estabilizar la demanda general, un esfuerzo que debe complementarse con la organización de los consumidores residenciales para anticipar sus compras durante la temporada estival.