Antes de fundar la startup de robótica Oddness y expandirse a Europa, Vicente Viñuela ayudó a traer Virgin Mobile a Chile, trabajó con Richard Branson y participó en la irrupción de WOM en el mercado de telecomunicaciones. Después pasó cuatro años en el Metro de Santiago liderando proyectos de experiencia al cliente y líneas automáticas.
Fue ahí donde conoció a sus actuales socios: Ariel Schilkrut, quien le presentó a Álvaro Soto, director del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) y cofundador de Zippedi. Fue este último quien lo invitó a sumarse “al mundo startup”, contó Viñuela.
Así nació Oddness en 2021, una compañía que hoy desarrolla robots e IA física para optimizar cadenas logísticas y que acaba de cerrar una ronda presemilla por US$ 700 mil.
Los primeros años fueron de exploración. El equipo pivoteó varias veces: robots de picking, proyectos con Corfo y pilotos en retail. Pero el punto de inflexión llegó cuando comenzaron a trabajar con Coca-Cola Andina y descubrieron un dolor estructural en la industria.
“Hay una falta de visibilidad sobre cómo se arman, certifican y trazan los palets a lo largo de toda la cadena de distribución”, explicó.
US$700 mil recaudó en la ronda de inversión.
Ver, certificar y rastrear
Oddness opera en el terreno de la IA física, un campo que está ganando tracción global y que apunta a llevar la inteligencia artificial fuera de las pantallas, al mundo real, donde los datos deben capturarse directamente del entorno.
A diferencia de la IA generativa, que trabaja con información ya digitalizada, la IA física busca estructurar datos que hoy no existen en ninguna base, como las dimensiones de productos, posiciones de carga y condiciones de almacenamiento.
“Es la siguiente fase de la inteligencia artificial”, dijo Viñuela. “Estructurar datos que están pululando en el mundo análogo para nutrir modelos cada vez más precisos”.
La startup tiene dos soluciones. La primera es Oddi Check, un sistema de cámaras instalado sobre las estaciones donde se arman los palets, que, con modelos de IA, certifica la carga en tiempo real.
“Cierras el palet y no hay que volver a abrirlo. Puedes ver cómo fue construido digitalmente y validarlo en cualquier parte de la cadena”, explicó Viñuela.
Agregó que el impacto es directo, pues la descarga de un camión, que antes tomaba hasta tres horas, baja a 15 minutos.
La segunda es Oddi Stock, un robot autónomo (ver imagen) equipado con tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID, su sigla en inglés) y visión que recorre bodegas escaneando cerca de mil palets por hora e identificando su ubicación exacta. En pilotos en Europa y Asia, el robot encontró hasta 30 palets mal posicionados por semana, incluyendo mercadería que llevaba hasta tres años perdida en la bodega, contó Viñuela.
Agregó que las estimaciones de la industria muestran que las ineficiencias logísticas representan cerca de US$ 500 mil millones anuales a nivel global, y más del 70% se concentra en saber qué contienen los palets y dónde están.
El modelo de negocio combina hardware con software como servicio (SaaS, su sigla en inglés). El cliente puede comprar el equipo y pagar una suscripción mensual por la plataforma de IA, o bien optar por un robot como servicio con todo incluido en una mensualidad.
Hoy Oddness tiene cuatro clientes bajo contrato, entre ellos Coca-Cola Andina y Cencosud. Toda la ingeniería -IA y hardware- se desarrolla en Chile, en un laboratorio junto al Parque Araucano en Las Condes.
Rumbo a Europa
Para financiar su expansión a Europa, Oddness cerró una ronda presemilla de US$ 700 mil con Antártica Ventures, fondo de capital de riesgo vinculado al ecosistema de Boston y al Massachusetts Institute of Technology (MIT), junto a un grupo de inversionistas ángeles ligados al retail, transporte y logística.
Con el capital impulsarán su entrada al mercado europeo, donde la startup trabaja con un reconocido retailer global de mejoramiento del hogar para implementar su robot de inventario.
El plan contempla instalar entre 20 y 30 unidades el próximo año, con una proyección de escalar a 500 robots a nivel mundial. La expansión se apoya en socios tecnológicos locales que se entrenan para dar soporte en terreno.
La puerta al mercado global también se abrió por otro frente. Este año, Oddness ganó un concurso organizado por Kamay -el brazo de venture capital de Coca-Cola en Latinoamérica, respaldado también por Arcor y Bimbo- compitiendo contra más de 20 startups en Brasil. Eso le dio acceso al ecosistema mundial de embotelladoras, donde la chilena confirmó que el problema que resolvía con Andina es estructural en toda la industria.
Con un equipo de 10 personas, principalmente ingenieros, Oddness ya trabaja en el próximo desarrollo: una etiqueta inteligente que monitoree condiciones de transporte y alimente lo que llaman Oddi Trust, una plataforma de trazabilidad que cubra el ciclo completo del palet, es decir, cómo se arma, cómo se mueve y dónde se almacena.
“Automatizamos la logística que ya existe a bajo costo y con alto impacto, sin obligar al cliente a rediseñar su bodega”, dijo Viñuela.