Esta semana, a sus 89 años, murió el empresario Klaus-Michael Kühne, socio alemán de los Luksic en Hapag-Lloyd, una de las principales compañías navieras y de transporte de contenedores del mundo.
Kühne era dueño de Kühne Holding AG, matriz de Kühne Maritime, la sociedad que tiene cerca del 30% de la naviera. Él y los Luksic gobiernan la firma a través de un pacto de accionistas que nació en 2014, cuando Vapores fusionó su negocio de contenedores con la alemana. En septiembre de 2024 lo renovaron de manera bilateral por cuatro años más, a partir del 1 de enero de 2027.
La fortuna de Kühne se estima en más de US$ 41 mil millones según Forbes. Su principal activo es Kuehne+Nagel, la firma de logística que fundó su abuelo August en 1890 y que hoy tiene 88 mil trabajadores en cerca de 100 países. Kühne entró a la empresa en 1958 y la presidió desde los 29 años.
También era el mayor accionista individual de Lufthansa, con cerca del 20%, y tenía participaciones en Flix, hoteles en Hamburgo y Mallorca y el club de fútbol Hamburger SV, al que le inyectó más de 140 millones de euros. En Hamburgo financió la Elbphilharmonie (una conocida y prestigiosa sala de conciertos inaugurada en 2017) y comprometió unos 300 millones de euros para construir una nueva ópera.
Se casó con Christine Kühne en 1989, cuando ambos tenían más de 50 años, y no tuvieron hijos. Por eso su patrimonio empresarial pasará a la Kühne-Stiftung, una fundación que, con esto, quedará entre las más grandes de Europa.
Para los Luksic, la contraparte del día a día sigue siendo Karl Gernandt, histórico ejecutivo de Kühne Holding y hoy presidente del consejo supervisor de Hapag-Lloyd.