Aunque el caso Sartor y sus consecuencias se ha limitado a aportantes de los fondos de la gestora y sociedades cerradas, un emisor listado en la Bolsa de Santiago se vio involucrado al centro de la trama. Se trata de Azul Azul, la concesionaria del club Universidad de Chile cuyo control accionario se encuentra en manos de los principales socios del grupo Sartor -como Pedro Pablo Larraín- y Michael Clark, todos imputados en la arista penal.
Pese al vínculo, la calificadora Moody's descartó un golpe a la capacidad crediticia del emisor, en un reciente reporte.
“Azul Azul enfrenta una coyuntura inusual: sus fundamentos financieros continúan fortaleciéndose, mientras que su estructura de propiedad atraviesa el período de mayor incertidumbre observado en su historia reciente”, apuntó la clasificadora.
Para la firma, “esta aparente contradicción refleja correctamente la situación crediticia actual que combina una clasificación de solvencia (categoría A.cl) en continua mejora, con una perspectiva ‘En desarrollo’”.
“Para Azul Azul, el caso Sartor representa principalmente un riesgo asociado al gobierno corporativo y a la incertidumbre del control futuro, más que un potencial deterioro en su perfil financiero y su capacidad de servicio de la deuda”, añadió.
A la fecha, Moody’s aseguró que “no observamos evidencia de impactos sobre la operación, generación de flujos de caja, cumplimiento de compromisos financieros ni sobre la continuidad del equipo ejecutivo”.
“Por el contrario, la evolución de las cifras financieras de la sociedad muestra un fortalecimiento continuo”, aclaró la clasificadora.
Foco de atención
"El principal foco de seguimiento continúa concentrándose en la definición de la estructura de propiedad y en sus eventuales implicancias sobre la gobernanza de la entidad”, señaló en su reporte.
En esta línea, detalló que hasta hace un mes, Michael Clark ejercía el control indirecto de Azul Azul con un 63,07% a través del fondo privado Tactical Sport, tras comprar el 90% de las cuotas de dicho vehículo a los socios de Sartor a finales de 2024. Sin embargo, el 29 de julio pasado, a un día de comenzar la formalización, la venta fue anulada por el imputado.
En tanto, tras una demanda de liquidación ingresada por la corredora de bolsa de Bci, la matriz del grupo que posee la mayoría del FIP, Asesoría e Inversiones Sartor S.A., ingresó en proceso de quiebra y hoy se encuentra en manos de un interventor. En el proceso, se anunció la venta de las acciones del fondo para el pago de sus acreencias.
“Si bien representa un hecho de alto impacto, el efecto sobre el riesgo crediticio del emisor es acotado, y en la práctica puede consolidar el alejamiento definitivo del excontrolador del club”, concluyó Moody’s.