La última comunicación entregada en abril pasado por Abra Group en Londres -donde está registrado este grupo aéreo- da cuenta de la lista completa de accionistas que forman parte de este conglomerado. A esa fecha eran 249 “shareholding” los informados por la empresa, entre los que se contaban chilenos, como por ejemplo la sociedad South Lake One, ligada a Isidoro Quiroga. Pero desde esta semana ese número aumentó, luego de que el conglomerado aéreo concretara el intercambio accionario con los dueños de Sky Airline, cuyos accionistas principales y fundadores han sido la familia Paulmann Mast, ligada al fallecido Jürgen Paulmann.
En el accionariado de Sky también estaba presente un único accionista minoritario, no ligado a la familia. Se trata de Alberto Juan Scuncio Umana, un empresario de origen argentino, pero que se avecindó en Chile hace décadas. Y, radicado en la región del Bio Bío, ha desarrollado muy variados negocios, que van desde los bebestibles hasta la minería. Su porcentaje en Sky fue variando en el tiempo conforme se hacían aumentos de capital en la compañía aérea. En 2020, registros públicos lo situaban en el 0,55%. En la actualidad ascendía al 1,36% de Sky. Pero ya no. Porque Scuncio también adhirió a la compraventa que hizo Abra Group de la propiedad de Sky, tal como estaba contemplado en el acuerdo que dejó a esta compañía en la propiedad de Abra. “Dicho acuerdo podría extenderse eventualmente a la participación minoritaria del señor Scuncio, en caso de que decida adherirse a la operación propuesta bajo términos sustancialmente equivalentes, lo que llevaría a Grupo Abra a adquirir el 100% del capital accionario de Sky”, dice un documento relacionado al acuerdo.
Point Cola
Nacido en la provincia de Buenos Aires el 18 de diciembre de 1965, fue el propio Alberto Scuncio quien narró con muchos detalles su historia de negocios en documentos que obran en el poder judicial chileno, a propósito de un litigio que en el pasado afectó a este empresario en el país.
En sus orígenes, Scuncio se instaló en Chile en el 2000, cuando tenía 32 años, para desarrollar el negocio de bebidas gaseosas cola de “segunda línea”, un negocio que ya había emprendido en argentina, tras haber sido distribuidor de Coca-Cola y Pepsi en Mendoza y sus alrededores. Haciendo uso del entonces DL 600 para la tramitación del ingreso de capitales al país, se instaló en Concepción, porque vio que era la ciudad que tenía la suficiente densidad poblacional para su objetivo, con la idea de construir una embotelladora que fabricara estas gaseosas y aguas embotelladas de marcas alternativas y a menor precio, con la marca Point Cola.
Para el proyecto adquirió una propiedad y arrancó con la Embotelladora Llacolén. Se hizo cargo de todo el proyecto -desde la construcción de la planta-, mientras viajaba frecuentemente a Argentina, donde había quedado su familia, en la zona de Bahía Blanca, a unos 700 kilómetros de Buenos Aires.
El negocio en Chile de Point Cola prosperó y entonces Scuncio quiso llegar con el negocio a Santiago, por lo que buscó relacionarse con Adelco, entonces una de las mayores distribuidoras de productos de consumo masivo del país, de propiedad de Jürgen Paulmann. Esto daría pie a una relación empresarial cercana, que lo llevó a sumarse a la propiedad de Sky Airline el 8 de julio de 2003.
Según reconoció Scuncio en aquellos documentos judiciales, Jürgen Paulmann lo ayudó comercialmente, sobre todo en un momento muy duro para la vida del argentino, cuando en 2008, fruto de un accidente de tránsito, perdió la vida su hijo mayor que tenía 18 años al momento de los hechos. En 2013, Paulmann y Scuncio convinieron en la posibilidad de traer combustibles para aviones a gran escala para abastecer el aeropuerto de Santiago, e iniciaron también un proyecto para abrir una ruta con Sky que cubriera Santiago-La Paz-Caracas. Sin embargo, al año siguiente falleció Jürgen Paulmann, y su familia decidió no continuar con el proyecto, por lo que éste nunca se inició.
No obstante, preparar aquella iniciativa ya le había significado a Scuncio frecuentes viajes a Venezuela, y ya había generado relaciones comerciales y contactos con empresarios y abogados venezolanos, por lo que puso en marcha otros negocios vinculados con ese país, ya de forma totalmente independiente a los Paulmann.
Negocios con Venezuela por
US$ 82 millones
Uno de los negocios que desarrolló, por ejemplo, fue, en 2014, la importación de urea, un fertilizante muy necesario en la actividad agrícola y del cual Venezuela era gran productor, actividad que luego se detuvo. Sus contactos con Venezuela lo llevaron a proseguir con la exportación hacia ese país de alimentos, en un contexto en que el gobierno venezolano promovía los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). Para estos negocios desarrolló la sociedad Suministros del Sur S.A con el abogado venezolano Luis Fabián Alexander Sánchez, que enviaba alimentos denominados “Kits Made in Chile”, negocio que Scuncio desarrolló entre 2017 y 2019.
Según datos aportados por el propio Scuncio en documentos legales, entre esos años su sociedad Inversiones Ramaja Limitada sumó exportaciones por un total de US$ 56,9 millones en alimentos a Venezuela, en productos como arroz, legumbres, leche en polvo y latas de atún. Pero este negocio al final lo terminó unilateralmente pues, en medio de la crisis social y política que se acrecentaba en ese país, cada vez se hacían más dificultosas las transferencias y que le pagaran en tiempo y forma estos envíos. A su vez, las importaciones desde ese país, básicamente de urea, las cifró en US$ 25,2 millones entre 2014 y 2020. O sea, en total comerció unos US$ 82 millones con ese país.
La minería y la pasión por el rally
Parte importante de los negocios que Alberto Scuncio ha impulsado en Chile ha sido a través de la sociedad Inversiones Ramaja, por la cual él y su familia participan en variados negocios. Esta actividad la tienen ordenada en cuatro frentes: bebidas y alimentos envasados; minería de pequeña escala; una veta inmobiliaria; y comercio internacional de alimentos, que es el origen de su actividad y lo que más le gusta hacer, dicen personas que lo conocen.
En las bebidas y alimentos, tras el término de la actividad de la distribuidora y comercializadora Llacolén, post los saqueos que afectaron a Concepción con el 27-F, creó Embotelladora Dos Banderas que produce y distribuye productos como la ya mencionada Point Cola, la isotónica Isopower, el néctar Herencia del Valle y el agua purificada San Pietro. Cercanos a Scuncio explican que Dos Banderas está con planes de crecimiento orgánico, centrado en el portafolio de marcas que ya tienen, buscando ampliar la cobertura de distribución.
Otra actividad importante en su portafolio es Antawara, en la minería del cobre, que hoy opera una planta de tratamiento en Petorca, que está arrendada -o sea, perciben un canon de arriendo por esta unidad que trata el cobre- y que con los altos precios del mineral, ha despertado el apetito de actores de la mediana minería.
Otra unidad es Inversiones MOS, cuyo giro es el desarrollo y la tenencia de activos inmobiliarios, con lotes de terreno en la Región Metropolitana y en la Región del Biobío. Y otra unidad es Elíptica, una compañía inserta en la comercialización y distribución de hardware, software y equipamiento computacional, que está con proyectos en estudio de investigación y desarrollo en inteligencia artificial.
En estas actividades, Scuncio ha estado acompañado de sus dos hijos, Martín y Javier Scuncio Moro, con quienes comparte también otra pasión: el rally. Ambos han participado y corrido en competencias en Chile y Argentina.