Un pequeño roedor altiplánico, que pesa menos de medio kilo y mide escasamente 20 a 25 centímetros, protagonizó hace dos años un intenso cruce entre la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) y la sudafricana Gold Fields, poniendo en riesgo un proyecto -Salares Norte- de casi US$ 1.200 millones, en la cordillera de la Región de Atacama. A mediados de 2024, en un intento de relocalizar una colonia completa de chinchillas de cola corta o chinchilla chinchilla que estaba en esa faena, dos especímenes murieron y un tercero terminó herido. La chinchilla lesionada fue trasladada por transporte aéreo para su recuperación médica, con una logística sofisticada y onerosa, como han comentado ejecutivos del sector.
Pero todo tuvo un final feliz. Salares Norte se inauguró y hoy produce tanto oro como para situar al país entre los top 10 mundiales. Y la sudafricana Gold Fields suscribió una alianza de largo plazo con el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) -centro financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)- para conservar la especie y estudiarla. “Esta iniciativa marca un hito en la gestión ambiental de la industria, al materializar una mirada integral y de largo plazo respecto al cuidado de esta especie y que trasciende a sus compromisos normativos”, dijeron la compañía y el centro científico en una declaración conjunta.
Catalogada en Peligro Crítico de Extinción según el Ministerio de Medio Ambiente, la chinchilla de cola corta ha sido escasamente estudiada, principalmente por la dificultad de acceso a su hábitat y sus hábitos nocturnos.
“Para nosotros esta alianza representa el siguiente paso en nuestra forma de gestionar el desempeño ambiental. No solo buscamos cumplir la regulación, sino ir más allá a través de una mirada de largo plazo”, dijo Gabriel Fuenzalida, senior manager environmental performance & compliance de Gold Fields.