No solo las recomendaciones le valen a un trabajador hábil en sus quehaceres. El sello de calidad de los conocimientos que ha adquirido durante años puede tener un efecto concreto en el bolsillo, tal como lo refleja la experiencia que revela ChileValora, un servicio público tripartito -es decir, en el que confluyen gobierno, trabajadores y empresarios- que reconoce formalmente las destrezas de las personas en sus respectivos oficios.
Recientemente, la entidad realizó un estudio a partir de lo vivido por 1.172 personas certificadas en dos oficios del sector de construcción: instalador eléctrico domiciliario clase D e instalador de gas clase 3.
Los resultados evidenciaron diferencias relevantes respecto de trabajadores que se desempeñan en lo mismo, pero que obtuvieron la certificación de sus habilidades antes.
Sin embargo, el hallazgo más directo apareció al aislar el efecto de la certificación de otras políticas laborales.
Entre las personas que se certificaron, pero que no participaron en programas de capacitación del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), la remuneración formal aumentó un 13% real respecto del grupo de control, lo que equivale a $ 58.242.
Un 25% real subió la remuneración al incluir en la medición a los trabajadores que sí se capacitaron.

Un directorio tripartito, liderado por Jorge Riesco, encabeza ChileValora.
La fotografía cambia cuando se amplía el análisis al universo completo de trabajadores certificados, incluyendo tanto a quienes fueron parte de alguna capacitación del Sence como a quienes no lo hicieron antes o durante el proceso.
En esa muestra, el efecto estimado sobre los salarios alcanza un 25% real, lo que representa unos $ 106.020 respecto del grupo de comparación.
Los ejercicios adicionales realizados por los investigadores para probar la robustez de los resultados también encontraron impactos positivos, aunque de una magnitud de entre un 16% y un 20%.
A diferencia de lo que ocurre al observar exclusivamente la certificación, en esta segunda muestra también surgió un efecto sobre la permanencia en el empleo formal: los trabajadores acumularon prácticamente un mes adicional de cotizaciones previsionales durante el año siguiente, equivalente a un incremento de 8%.
1.172 personas participaron en el análisis.
Una señal para el empleador
¿Qué explica el impacto en los salarios? La hipótesis del estudio apunta a un problema habitual del mercado laboral: la dificultad de los empleadores para conocer con certeza las competencias de una persona antes de contratarla.
La certificación funcionaría como una señal que acredita que el trabajador cumple determinados estándares y, con ello, reduce esa asimetría de información.
El mecanismo puede ser particularmente relevante en los oficios estudiados, donde predominan los contratos por obra o faena y la movilidad entre empleadores es mayor.
13% aumentó el salario de aquellos que se certificaron, pero que no accedieron a capacitación.
El director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP), Juan Bravo, destacó precisamente este punto.
A su juicio, los resultados entregan evidencia favorable a la idea de que la certificación reduce la incertidumbre que enfrenta el empleador al contratar y que, bajo ciertas condiciones, aquello puede traducirse en resultados visibles en los salarios.
En una misma línea, el subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, sostuvo que los resultados muestran que el reconocimiento formal de las competencias adquiridas durante la trayectoria laboral tiene consecuencias concretas.
“Cuando un trabajador puede acreditar lo que sabe hacer, no solo fortalece su empleabilidad y sus posibilidades de movilidad laboral, también aumenta el valor que el mercado reconoce a su experiencia”, señaló.
Para el economista, profesor asociado de la FEN-UNAB y miembro de la Comisión de Expertos de la Mesa de Reactivación Laboral, Benjamín Villena Roldán, el estudio entrega evidencia consistente con la idea de que la certificación puede mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.
Desde su óptica, el impacto se ratifica cuando “se articula con otras políticas activas de empleo”.
Al mismo tiempo, señaló que “ayuda a explicar en qué condiciones las empresas podrían tener incentivos limitados para financiar directamente estos procesos y la relevancia que adquiere en dichas circunstancias el financiamiento público de la certificación como, por ejemplo, el seguro de cesantía, el que puede ser una opción pertinente, especialmente para apoyar a trabajadores de menores ingresos o con mayores dificultades de inserción laboral”.