A 20 años de la firma del tratado de libre comercio entre Chile y Perú, autoridades y representantes empresariales preparan actividades para conmemorar un acuerdo que transformó la relación económica bilateral, ampliándola desde el intercambio de bienes hacia las inversiones, los servicios y la integración productiva.
Las cifras reflejan esa evolución. En 1997, antes de la entrada en vigor del Acuerdo de Complementación Económica N° 38, el comercio bilateral bordeaba los US$ 454 millones. Desde entonces hasta 2025 se multiplicó más de ocho veces, a US$ 3.771 millones.
“Este acuerdo ha sido fundamental para profundizar nuestra relación económica con Perú”, afirmó la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez. Según la autoridad, ambos países han construido “una arquitectura económica moderna”, con reglas estables que entregan certeza a empresas, inversionistas y emprendedores.
La Subrei conmemorará el aniversario en octubre con un evento en el que participarán autoridades de Perú y donde se presentará el estudio Evaluación Económica del ALC entre Chile y Perú: Comercio, Inversión, Servicios e Integración Económica Estratégica.
El tratado bilateral, firmado en agosto de 2006, opera junto al Protocolo Comercial de la Alianza del Pacífico y el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). En conjunto, según la Subrei, ofrecen distintas alternativas a las empresas, según sus reglas de origen, cadenas de suministro y estrategias de internacionalización. Desde julio de 2016, además, el 100% del universo arancelario bilateral se intercambia con arancel cero.
Para la presidenta de Sofofa, Rosario Navarro, Perú es “un socio natural de Chile”, que se ha consolidado como un destino relevante para los capitales chilenos en sectores como retail, alimentos, servicios mineros, telecomunicaciones y transporte.
US$ 3.700 millones fue el intercambio entre Chile y Perú en 2025.
Intercambio diversificado
El avance no se limita al valor del comercio. En 2025, el 91% de las exportaciones chilenas de bienes a Perú correspondió a productos industriales, lo que muestra una canasta diversificada y con mayor valor agregado.
Chile exporta maquinaria, hierro y acero, insumos y servicios mineros, productos agrícolas, alimentos procesados, químicos y fertilizantes. A ellos se ha sumado el crecimiento de los envíos de tecnología y servicios. Perú, en tanto, vende a Chile molibdeno, ácido sulfúrico, confecciones textiles, paltas, arándanos, aceites, salsas y condimentos.
“El TLC ha tenido un efecto muy positivo para el intercambio comercial entre Chile y Perú y es una de las bases sobre la cual se continúan realizando inversiones y nuevos negocios”, sostuvo el presidente de la Cámara Chileno Peruana de Comercio, Jaime de Orbegoso, que, junto a la Universidad Adolfo Ibáñez, organiza el seminario Una agenda de futuro para conmemorar las dos décadas del acuerdo.
De Orbegoso además destacó que los resultados deben entenderse junto con el convenio para evitar la doble tributación y el renovado interés de las compañías por ampliar sus operaciones a través de la frontera, reflejado en la reactivación del Consejo Empresarial Chile-Perú. El presidente del capítulo chileno de dicha instancia, Luis Felipe Gazitúa, subrayó que este proceso genera empleo, fortalece los vínculos con proveedores y amplía la disponibilidad de productos. “La integración productiva y comercial ha tenido un profundo impacto social. Es la gran lección en estos 20 años desde la firma del TLC”, afirmó.
El acuerdo también aumentó el número de participantes. En 2025, más de 2.400 empresas chilenas exportaron bienes a Perú. Para muchas pequeñas y medianas compañías, el mercado vecino representa una primera oportunidad de internacionalización e inserción regional.
A ello se suma el avance de las inversiones. Perú es uno de los principales destinos de los capitales chilenos en el exterior, con un stock acumulado superior a US$ 11.877 millones en 2024, principalmente en servicios, energía e industria. La inversión peruana en Chile, por su parte, alcanzó los US$ 1.030 millones, reflejando una relación cada vez más bidireccional.
Los próximos 20 años
Superada la etapa de eliminación de aranceles, para fortalecer la relación bilateral los siguientes pasos apuntan a una integración productiva más profunda, con cadenas regionales de valor, mejor infraestructura y mayores exportaciones de servicios especializados.
“La agenda de los próximos 20 años debe avanzar hacia una integración más profunda”, señaló Estévez, quien planteó la necesidad de desarrollar cadenas de valor y generar beneficios económicos concretos para ambos países. Una de las oportunidades es la acumulación de origen contemplada en la Alianza del Pacífico, que permite incorporar insumos de ambos países en productos destinados a otros mercados.
De Orbegoso también identificó posibilidades de integración en minería y agroexportación, además de nuevos circuitos turísticos y una mayor conexión entre los mercados de capitales mediante Nuam, que reúne las bolsas de Chile, Perú y Colombia.
Para aprovechar estas oportunidades, aseguró, se precisa mejorar los procedimientos fronterizos, la eficiencia de puertos y aeropuertos y el cabotaje marítimo. También planteó facilitar el flujo de personas mediante políticas migratorias que eviten que la tramitación de visas se convierta en un obstáculo para quienes tienen su documentación en regla.
Navarro sostuvo que la conmemoración debe servir para analizar cómo avanzar hacia “una integración productiva real” y convertir la cercanía geográfica, la apertura internacional y los vínculos históricos en una fuente de competitividad frente a un escenario global más incierto.