Desde la tarde del 1 de septiembre, los ojos del mercado se posaron sobre el nuevo régimen de inversión de los fondos de pensiones bajo el nuevo formato de fondos generacionales, que reemplazarán, a partir de abril de 2027, a los multifondos de las AFP.
Pese a las dudas que generó la versión preliminar puesta en consulta por parte de la Superintendencia de Pensiones, el texto definitivo incorporó una porción no menor de los comentarios realizados por actores de la industria financiera, dejando una sensación de conformidad transversal.
“La Superintendencia cumplió un rol de articular la conversación y escuchar. Da la impresión de que el régimen que terminó saliendo recoge lo que el mercado estaba comentando: dar más flexibilidad”, sostuvo a DF el gerente de inversiones de Credicorp Capital, Klaus Kaempfe.
Si bien la ampliación de las bandas y del tracking error otorgó más espacio a las AFP, “hay que mantener la discusión de cómo crear buenos benchmark, entender qué es lo que eventualmente está pensando la Superintendencia para llegar a estos niveles de cantidad de activos de riesgo en cada uno de los cohortes”, apuntó Kaempfe.
“Al final, la decisión de la Superintendencia sigue teniendo un rol relevante respecto de cuál va a ser la rentabilidad de los fondos de pensiones en el mediano plazo”, subrayó.
Los índices pendientes
Para el ejecutivo, la mirada del mercado ahora se situará en la construcción de los índices de referencia. “Creo que cada uno (AFP y el regulador) se está asesorando para poder determinar cuáles son esos portafolios correctos”, afirmó.
Por ahora, proyectó que “en el largo plazo los portafolios tienden a tener más rentabilidad cuando uno toma más riesgo, así que hay una probabilidad alta, por cómo las AFP se han venido comportando hasta ahora, de que los benchmark vengan cercanos a los límites altos de los activos de riesgo”.
“El fondo A casi siempre está al máximo de la cantidad de acciones que pueden tener, por lo que uno esperaría que ese comportamiento se mantenga”, explicó.
Eso sí, Kaempfe espera comportamientos distintos. “Es un período en donde cada AFP va a tener que hacer su reflexión interna de cuál es el benchmark que quiere transmitir”, señaló.
“Si algunas AFP tienen patrones de clientes distintos, eventualmente podríamos ver algunas que definan benchmark pensando en sus clientes y eso no necesariamente será exactamente lo mismo que hará la de al lado”.
De esta manera, “el análisis de benchmark en particular no responde solamente en dónde veo la mayor rentabilidad o el mayor riesgo, sino que, a lo mejor, va a incorporar esa información de las personas”, recalcó.
“Esta definición de benchmark de largo plazo funcionaría súper bien si realmente el horizonte de inversión del cohorte fuera el tiempo del mismo”, valoró Kaempfe.
Sin embargo, “si al mismo tiempo vamos a poner licitaciones de stock cada dos años, en la práctica ya no se tendrá nueve o 10 años para hacer madurar el portafolio y maximizar la rentabilidad, sino que solo dos”, advirtió.
“Esto nos devolverá a la pelea chica de la rentabilidad de corto plazo”, añadió.
“Hay una probabilidad alta, por cómo las AFP se han venido comportando hasta ahora, de que los benchmarks vengan cercanos a los límites altos de los activos de riesgo”.
Flujos y movimientos
Al igual que el resto del mercado, Kaempfe no ve mayores movimientos en las carteras de las AFP. “En términos técnicos, su portafolio actual es factible dentro de las restricciones, no están obligadas a vender nada en particular”, afirmó.
Proyectó que “los activos locales no se van a ver perjudicados con estos nuevos benchmark, a pesar de que no están definidos”.
Y aunque actores como JPMorgan prevén flujos de hasta US$ 7 mil millones a la bolsa chilena, Kaempfe recalcó que “hay una probabilidad alta de que en el día uno los benchmark no generen grandes movimientos de plata”.
“Probablemente la mayor noticia para los mercados es que, en el momento en que las AFP definan un benchmark de cantidad de acciones del IPSA, esa probablemente sea la clase de activo en donde las AFP podrían tener una influencia mayor en el precio”, adelantó.
Así, “ese benchmark va a correr por años, donde la cotización adicional va a ir generando un montón de flujo hacia acciones chilenas, lo que vemos como un viento de cola por los próximos cinco años, en donde va a ir entrando porcentualmente”, añadió.
Mientras que en la renta fija, “si bien va a haber flujo suficiente, los precios van a depender, sobre todo en el mediano y largo plazo, de lo que pasará en Estados Unidos”, aclaró.
Oportunidades
Como gestores de activos, Kaempfe ve una serie de oportunidades que se abren al alero de la reforma.
“Vemos un desarrollo importante de la deuda privada en los próximos cinco años en Chile, una oportunidad de crecimiento de activos que se correlacionan muy bien con la pensión”, señaló.
En detalle, “dentro de los portafolios finales de los últimos 10 años o 15 años de la vida de las personas antes de jubilarse, probablemente activos de deuda privada van a entregar una rentabilidad más alta que lo que estamos viendo en el mercado de renta fija tradicional”, explicó.
Otra oportunidad estaría en las acciones de empresas con capitalización más pequeña o small caps, un segmento que “había estado de capa caída el último tiempo, dado que las mismas AFP no habían explotado tanto ese mercado y que los fondos de small caps habían casi que desaparecido”, señaló.
“La ley y el reglamento son explícitos en que las AFP pueden delegar la administración de los activos de baja capitalización”, afirmó.
Finalmente, apuntó a las acciones y bonos latinoamericanos, que “en los próximos 10 años tendrán una rentabilidad por encima de lo que han tenido en los últimos 10 años y por encima de lo que probablemente vean los mercados desarrollados, porque no están tan anclados a la inteligencia artificial”.
“Como asset managers, estamos viendo cómo nos ponemos a disposición tanto para las AFP como para nuestros clientes”, afirmó.
Finalmente, reconoció que “nuestro eje estratégico de productos no está cambiando con el régimen de pensiones”.