El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, prepara el primer Presupuesto del gobierno de José Antonio Kast bajo una definición especialmente restrictiva: el gasto público debería crecer entre 0% y 1% en 2027.
La construcción presupuestaria coincide con una economía estancada, una tasa de desempleo que se aproxima al 10% y ministros que han comenzado a exponer públicamente sus demandas de mayores recursos.
El economista Ángel Cabrera espera que Hacienda modifique esa definición inicial. A su juicio, los altos precios del cobre podrían entregar una mayor holgura fiscal, especialmente si demuestran ser más persistentes de lo previsto. También sostiene que el gobierno debe proteger la inversión pública y se distancia de la regla que busca llevar las cuentas fiscales hacia un balance estructural y limitar la deuda bruta a 45% del PIB.
- ¿Qué espera del Presupuesto 2027?
- Esperaría un Presupuesto menos restrictivo que ese crecimiento del gasto de entre 0% y 1%. Primero, porque la situación macroeconómica lo requiere. Un Presupuesto restrictivo, en el contexto de una economía estancada, intensifica los problemas.
En segundo lugar, porque los altos precios del cobre deberían entregar un poco más de holgura a las cuentas fiscales, especialmente si consideramos que existe una probabilidad razonable de que esta situación sea más persistente y no solamente un fenómeno de corto plazo. Eso permitiría ser un poco más generoso con el Presupuesto.
- ¿Dónde debería concentrarse el ajuste fiscal?
- Esperaría que, a diferencia de este año, el ajuste no se concentre íntegramente o en gran medida en la inversión. El apretón que estamos viendo durante 2026 recae fuertemente sobre ella porque el gasto corriente es política e institucionalmente mucho más difícil de ajustar.
Seguir apretando la inversión no solamente no es necesario, sino que tampoco es deseable. Financiar buenos proyectos, incluso si se hace con algún grado de endeudamiento, es perfectamente legítimo.
- ¿Cree que el gobierno terminará presentando un Presupuesto menos restrictivo?
- Me temo que existe una alta probabilidad de que efectivamente sea muy restrictivo y que, por lo tanto, tenga costos económicos y políticos importantes.
- ¿A esos problemas se sumaría un eventual incumplimiento de las metas fiscales de 2026?
- No necesariamente. Es probable que las metas fiscales sí se cumplan, porque el recorte del gasto ha sido importante y porque tenemos ingresos fiscales que están creciendo por sobre lo esperado, justamente por los precios del cobre y del litio. Incluso las metas fiscales podrían sobrecumplirse.
- ¿Cómo se construye un Presupuesto con un crecimiento del gasto de 1% cuando existen presiones de los ministros, el Congreso y los partidos oficialistas?
- Con un costo político alto y peleándose con todo el mundo. No hay otra forma de hacerlo.
- ¿Considera equivocada la premisa fiscal con la que está trabajando el gobierno?
- Creo que la premisa con la que se está actuando actualmente en materia de política fiscal en Chile es equivocada. No es solamente la del ministro, sino que es la premisa dominante, cuyos máximos exponentes están en el Consejo Fiscal Autónomo.
Apuntar a un equilibrio estructural y establecer una deuda bruta máxima de 45% del PIB me parece una regla de política fiscal equivocada. Es demasiado restrictiva, no considera los beneficios de la inversión pública ni pondera adecuadamente los costos sociales y políticos de una austeridad innecesaria.
- ¿El límite de deuda de 45% del PIB no es necesario para resguardar la estabilidad fiscal?
- No es verdad que un nivel de deuda bruta de 45% del PIB marque una especie de abismo entre la estabilidad y la debacle fiscal. Eso no es cierto. Sin embargo, estas definiciones se han convertido en axiomas dogmáticos que hoy casi nadie se atreve a cuestionar.
- ¿El gobierno debería privilegiar la reactivación y el empleo mediante una mayor inversión estatal?
- Sí, pero como parte de una estrategia mucho más amplia. Hay que tratar de reactivar rápidamente la economía utilizando todas las herramientas disponibles.
Lo que está haciendo el gobierno con el proyecto de reconstrucción y los incentivos a la inversión, tanto mediante mecanismos tributarios como a través de la simplificación de los permisos, es muy positivo. También lo son las posibles reformas al mercado de capitales y al mercado laboral.
Todo eso debería complementarse con un aumento de la inversión pública, especialmente en proyectos que son indudablemente rentables desde el punto de vista social y económico, como la reconstrucción.
- ¿Incluso si eso implica apartarse transitoriamente de la meta fiscal?
- La reconstrucción se puede ejecutar con rapidez y ahí hay que colocar todos los recursos que sean necesarios. Si eso significa apartarse del marco presupuestario durante un año, no debería existir ningún problema. Es inversión y es absolutamente necesaria.
Uno no puede pedirles a las personas que pasen frío en viviendas de mala calidad o que permanezcan en la calle durante un año porque tenemos que cuadrar las cifras fiscales. Eso no tiene sentido.