Más de una década llevaba La Araucana sin salir a colocar un bono corporativo, antes de que este jueves la caja de compensación vendiera títulos de categoría social por $ 82 mil millones (US$ 87 millones), bajo la modalidad de remate holandés.
La nueva deuda de UF 2 millones recibió una demanda 1,8 veces superior y logró una tasa de colocación promedio de 3,5%, que representa un spread de 115 puntos base sobre el rendimiento soberano de misma duración.
Los fondos se destinarán a "refinanciamiento de pasivos, financiamiento de inversiones relacionadas al crédito social y otros usos corporativos generales", según detalló la sociedad en la presentación de un roadshow con potenciales inversionistas.
De menos a más
Fue en 2014 cuando Caja La Araucana echó a correr su último bono bajo remate holandés. La firma vendió bonos securitizados en 2023, tras finalizar un proceso de reorganización judicial, posteriormente ha recurrido a la colocación de varios efectos de comercio.
Mirando hacia 2030, la caja de compensación espera duplicar su cartera de colocaciones, que actualmente ronda los $ 500 mil millones, con 1,4 millón de afiliados. En el curso de 2026 ha visto una fuerte mejora de sus indicadores financieros: la rentabilidad de activos alcanzó 2,4% a junio, muy por arriba del 1% de hace un año atrás y el 0,8% de mitad de 2024.
La colocación de hoy "nos entrega recursos para continuar ofreciendo alternativas de financiamiento a nuestros afiliados de manera responsable y sostenible", a la vez que "refleja también la confianza del mercado en la solidez y evolución financiera que ha mostrado la institución”, afirmó el gerente general de La Araucana, Francisco Sepúlveda, a través de un comunicado de prensa.
"Esta operación amplía nuestra capacidad de financiamiento y es consistente con una gestión financiera disciplinada", aseguró el CFO Fernando Majluf, junto con destacar que el índice de endeudamento se encuentra en 1,7 veces y el de solvencia en 49,9%, manteniendo un margen holgado respecto del límite regulatorio.
El bono "BCCA-H0826" cuenta con notas crediticias "AA-", y contempla tres años de gracia antes de que comiencen las amortizaciones de capital, con vencimiento programado para 2032, pero con una opción de prepago en 2029.
Las divisiones de banca corporativa de Bci y Santander actuaron como agentes estructuradores y colocadores, mientras que el estudio Ried Fabres se desempeñó como asesor legal.
La Comisión para el Mercado Financiero define a los bonos sociales como "instrumentos financieros de deuda utilizados para financiar proyectos, empresas y en general, actividades económicas con un impacto social positivo".
La emisión cuenta con una segunda opinión a su marco de financiamiento social realizado por S&P Global, el cual ratifica que está alineado con los principios de bonos sociales, ICMA, 2025 y principios de préstamos para proyectos sociales, LMA/LSTA/APLMA, 2025.