La histórica victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt, donde obtuvo un 43,8% de los votos frente al 17,2% de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), profundizó la fragmentación política del país y abrió un nuevo frente para el gobierno de Friedrich Merz. Los primeros análisis anticipan mayores dificultades para impulsar reformas económicas, sostener coaliciones estables y preservar la capacidad de Berlín para conducir las principales decisiones europeas.
De acuerdo con el investigador del centro de estudios germano-estadounidense German Marshall Fund (GMF), Markus Ziener, la elección representa un punto de inflexión. “Se ha cruzado oficialmente un umbral político”, sostuvo, al destacar que por primera vez desde la creación de la República Federal, en 1949, una fuerza de ultraderecha ganó unos comicios estatales con una ventaja tan amplia.
Aunque Sajonia-Anhalt reúne a una fracción menor del electorado alemán, Ziener remarcó que la sección regional de la AfD está clasificada desde 2023 como una organización de extrema derecha por la agencia de inteligencia local. Que una colectividad con esa calificación se haya impuesto ampliamente explica, a su juicio, que las repercusiones se extiendan mucho más allá de Magdeburgo, la capital estatal.
El resultado también puso bajo presión el llamado “muro de contención”, el compromiso de las demás fuerzas de no formar gobiernos ni alcanzar acuerdos políticos con la AfD. Ese mecanismo ha impedido hasta ahora que el partido transforme sus avances electorales en posiciones ejecutivas, pero el GMF considera que su eficacia se está debilitando.
“Los votantes de Sajonia-Anhalt han quebrado el statu quo de la posguerra y demostrado que las barreras democráticas tradicionales ya no pueden contener a las fuerzas radicales”, afirmó Ziener. El analista sostiene que la CDU afrontará una presión creciente de sus estructuras del este para reconsiderar su negativa a colaborar con la ultraderecha, una disputa que podría dividir al partido y paralizar políticamente a Merz.
La AfD quedó a tres escaños de la mayoría absoluta en el Parlamento regional. Ante la negativa de las demás colectividades a respaldarla, las opciones son un gobierno minoritario encabezado por la ultraderecha o una coalición entre el resto de las fuerzas. “Ninguna de las dos alternativas promete un gobierno estable”, advirtió el jefe global de macroeconomía de ING y autor del análisis publicado por ING Think, Carsten Brzeski, tras la elección.
Según Brzeski, el resultado también demostró que las movilizaciones de última hora contra la AfD, que habían logrado contenerla en otros estados, ya no producen el mismo efecto. El economista anticipó que los partidos esperarán las próximas elecciones en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental antes de adoptar decisiones más profundas, pero señaló que los comicios regionales de este otoño parecen encaminados a generar “viento en contra” para la coalición federal.
Reformas y liderazgo europeo
Esto ocurre en medio del consenso respecto a la necesidad de reformas para superar su debilidad económica alemana. Brzeski evitó anticipar consecuencias significativas para la inversión a partir de una elección estatal, pero admitió que podría producirse un efecto simbólico entre los inversionistas extranjeros. El mayor riesgo, indicó, es que la fragmentación reduzca la capacidad política para adoptar decisiones.
El autor de ING Think planteó que el gobierno federal enfrenta ahora dos caminos. Sus integrantes pueden acercar posiciones para impulsar las reformas pendientes o permitir que el instinto de supervivencia de cada partido conduzca a la autodestrucción de la coalición. Además, sostuvo que los resultados regionales aumentan la probabilidad de que Berlín enfrente mayores obstáculos, en vez del impulso político que esperaba conseguir.
El German Marshall Fund proyecta repercusiones adicionales sobre el papel de Alemania en Europa. Ziener sostuvo que un canciller absorbido por su supervivencia interna tendrá menos capacidad para articular consensos regionales sobre gasto en defensa, autonomía estratégica y respaldo a Ucrania.
“En el ámbito europeo, un canciller consumido por la supervivencia política interna no puede liderar Europa con eficacia”, escribió. A su juicio, la presión de una fuerza favorable a un acercamiento con Moscú restringirá el margen de maniobra de Merz justo cuando Washington exige que los aliados europeos asuman una mayor responsabilidad por su seguridad.
La AfD propone terminar la asistencia militar a Kiev, levantar las sanciones contra Rusia y reanudar los vínculos energéticos con Moscú. Si bien un gobierno estatal carece de atribuciones para definir la política exterior, Ziener advirtió que la victoria entrega al partido una plataforma más amplia para presionar a Berlín en esa dirección.
Más que un voto de protesta
Las proyecciones a partir de la elección de este domingo, se ven reforzados por los datos publicados por Forschungsgruppe Wahlen, instituto alemán especializado en investigación electoral y opinión pública, los cuales apuntan a que el avance de la AfD no responde únicamente a un voto de castigo.
El organismo, que encuestó a 1.249 electores durante la semana previa y a más de 18 mil personas durante la jornada, concluyó este lunes que la victoria se explica por “una combinación de descontento general, valoración de la AfD y convicción respecto de sus posiciones”.
La formación de ultraderecha consiguió además que una proporción creciente del electorado le atribuyera capacidad para abordar problemas concretos. Por primera vez, superó a la CDU en la percepción de competencia en economía y educación, mientras mantuvo una ventaja considerable en inmigración y asilo.
El estudio retrata un estado marcado por el desencanto con el conjunto del sistema político. Un 83% de los encuestados afirmó que “los de arriba no se ocupan de los problemas de la gente común”, mientras tanto el gobierno regional como los partidos de oposición recibieron evaluaciones negativas.
Forschungsgruppe Wahlen también constató que el respaldo a la AfD se extiende por amplios segmentos de la población. El partido obtuvo un 49% entre los menores de 60 años y llegó al 62% entre los menores de 35 con menor nivel educativo. Entre los hombres alcanzó un 49%, frente al 39% registrado entre las mujeres.
El crecimiento de su base convive, sin embargo, con un fuerte rechazo fuera de ella. Un 77% de quienes no votaron por la AfD estima que su llegada al gobierno tendría consecuencias negativas para Sajonia-Anhalt. El instituto describió este escenario como uno de “máxima polarización”, en el que el candidato ultraderechista Ulrich Siegmund concentra un respaldo muy elevado entre sus seguidores y una evaluación marcadamente adversa en el resto del electorado.
Ziener relacionó este avance con una pérdida de confianza de largo plazo en los partidos tradicionales del este alemán, donde persisten brechas económicas, desconfianza institucional y redes sociales más débiles.
Según el autor del GMF, la AfD ha ocupado espacios antes dominados por la centroderecha y la centroizquierda mediante una mayor presencia en actividades locales y un discurso centrado en los problemas cotidianos.
“Culpar exclusivamente a Merz por el ascenso de la AfD deja fuera un contexto mucho más amplio”, afirmó. Aun así, el analista advirtió que la derrota de la CDU agravará la fragilidad del canciller y las disputas dentro de la coalición federal.