La relación entre Chile y Estados Unidos tiene bases suficientemente profundas para trascender los cambios políticos en ambos países. Esa es la convicción de Eric Farnsworth, asociado senior del Center for Strategic and International Studies (CSIS) y exfuncionario de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la USTR.
En entrevista con DF, el experto abordó la llamada Doctrina Donroe, la renovada prioridad estratégica de América Latina para Washington y los desafíos que enfrenta Chile ante los aranceles de Donald Trump, tras participar este jueves de un seminario privado organizado por la Sofofa y el Centro de Estudios Internacionales UC.
- ¿La llamada Doctrina Donroe marca un cambio estructural en la relación de EEUU con América Latina?
- Estamos viendo un cambio fundamental. Está siendo impulsado por la administración Trump, pero creo que es sostenible debido a los intereses de EEUU que están involucrados en el hemisferio occidental. No se trata solo de migración o seguridad fronteriza, sino también de seguridad energética y minerales críticos. Y EEUU, de manera bipartidista, sí tiene una preocupación por la inversión china en América Latina, pero también en otros mercados emergentes.
Estos temas convergen en la idea de que EEUU necesita dar una mayor prioridad al hemisferio occidental. Y creo que eso seguirá siendo así.
Dependiendo de lo que ocurra en las elecciones estadounidenses de 2028, creo que habrá un énfasis distinto en determinados temas y quizás un cambio de enfoque. Pero los temas subyacentes seguirán siendo bastante similares.
- ¿Cómo encaja el proceso de Venezuela dentro de esta política?
- Creo que el Presidente está muy concentrado en la importancia del hemisferio occidental para la seguridad energética de EEUU, pero también para la seguridad energética global, y quiere reducir la dependencia de los recursos energéticos de Medio Oriente, donde las cosas suelen ser bastante volátiles. Lo estamos viendo ahora mismo con el estrecho de Ormuz y también con otros asuntos que están ocurriendo actualmente.
La idea de que el hemisferio occidental posee un enorme reservorio de importantes recursos críticos, que son relevantes no solo para EEUU sino para los bienes comunes globales, creo que está impulsando de manera muy importante esta conversación.
“Chile ha quedado atrapado en esa agenda general (de araneceles), pero creo que hay maneras de avanzar, como lo hemos visto con otros países. Una de ellas es la conclusión de un acuerdo de comercio recíproco, un RTA, que entiendo está en negociación”.
- En lo referido a Chile, ¿cuáles son los principales intereses estratégicos de EEUU?
- He sido un firme creyente en la importancia de Chile para EEUU. Y esto va mucho más allá de los minerales críticos, el cobre y el litio. Por supuesto, eso es muy importante y creo que la Casa Blanca y el Departamento de Estado son muy conscientes de ello. Pero la relación es mucho más amplia y mucho más importante que solo esos temas.
Por ejemplo, la cooperación en actividades internacionales de mantenimiento de la paz; la cooperación en el Pacífico frente a las flotas pesqueras chinas que llegan a las costas de Sudamérica; en términos de respaldar el mensaje democrático para el hemisferio occidental; en términos de ser una voz responsable y efectiva para el desarrollo de la región, donde el sector privado lidera el desarrollo, donde la corrupción es muy baja, donde la democracia está asegurada. Es un modelo en ese sentido.
Ustedes tienen política, igual que nosotros tenemos política. Entiendo que hay idas y vueltas. No estoy diciendo que sea una relación estática. Pero, en ese contexto, creo que todos tenemos que recordar que los valores e intereses compartidos por Chile y EEUU darán sostenibilidad a una relación que sobrevivirá a cualquier administración política particular en cualquiera de los dos países.
- Chile ha buscado fortalecer su relación con EEUU, pero igualmente ha sido afectado por nuevos aranceles. ¿Cómo debería manejar esa contradicción?
- Es una pregunta justa. Una de las cosas que dirían los observadores es que la amistad debería traducirse en mejores relaciones. Debería haber un reconocimiento de la importancia. Yo creo firmemente en eso.
Una de las cosas que creo que tenemos que recordar es que la administración Trump llegó al poder con una visión según la cual el comercio global -no relacionado con Chile, sino el comercio global- ha sido desventajoso para EEUU, y ha pasado los últimos dos años tratando de reequilibrar parte del comercio mundial mediante aranceles y utilizando los aranceles de esa manera.
Chile ha quedado atrapado en esa agenda general, pero creo que hay maneras de avanzar, como lo hemos visto con otros países. Una de ellas es la conclusión de un acuerdo de comercio recíproco, un RTA (por su sigla en inglés), que entiendo está en negociación.
Creo que esa es una vía. Pero hay otras maneras de avanzar. Incluso con un arancel que esté en un determinado nivel, existen formas de establecer excepciones para determinados productos o sectores. Al final del día, la tasa arancelaria de referencia puede estar en un nivel, pero la tasa efectiva puede ser menor. Y creo que eso es algo que puede considerarse.
La administración no solo tiene un foco muy fuerte, sino también posiciones muy firmes sobre el comercio mundial. Pero creo que lo que Chile puede hacer es trabajar dentro de ese marco y seguir promoviendo la idea de que tiene cosas que son realmente importantes para EEUU, especialmente si la inflación es un tema importante.