Tras una historia en la industria de alimentos, el grupo Hiller -cuyas caras más visibles son el empresario Peter Hiller y su hijo Daniel- debutó hace 22 años como el operador de la concesión del estadio techado ubicado en el Parque O’Higgins, a través de la sociedad Arena Bicentenario. El mismo recinto -venue, como se les llama en esta industria a las arenas de espectáculos- ha vivido dos cambios neurálgicos en menos de un año.
El primero fue la entrada, en diciembre del año pasado, de Live Nation -el mayor actor del mundo en la industria- a la propiedad de la concesión. La estadounidense, si bien tenía un pie en Chile en el negocio de las ticketeras, con Ticketmaster, y de las productoras, con DG Medios, no contaba con una arena. Con la operación, se quedó con el 51% de la sociedad concesionaria, mientras el grupo Hiller conservó el 49% restante, de un recinto posicionado en el tercer lugar en el ranking mundial de Pollstar 2025 en tickets vendidos. El segundo cambio fue que, el 5 de septiembre pasado, este recinto cambió su naming a Santander Arena, tras haber sido conocido públicamente como Movistar Arena (ver recuadro).
Con estos dos hitos sobre la mesa, el gerente general de Santander Arena, Álex Rebolledo Sanhueza, aceptó conversar con DF MAS para contar los planes y proyectos que avizoran. Rebolledo lleva 30 años trabajando con la familia Hiller. Primero, en el área de operaciones, en los negocios relacionados a la alimentación que desarrolló el grupo en el pasado: Central de Restaurant, Paseo San Damián, Tquila. Y cuando ganaron la concesión, se trasladó a esta nueva unidad en esa época llamada simplemente Arena Santiago, con el fin de desarrollar el proyecto junto a Daniel Hiller. “Él se vino como gerente general y yo me vine como gerente de alimentos y bebidas. Ahí partimos juntos. Él desarrolló el concepto, con un naming”, recuerda. Hasta que, ya en pandemia, Rebolledo tomó la gerencia general de la concesión.
El ejecutivo cuenta que la relación con Live Nation se dio en un contexto que afecta a la industria: que, en general, en todas las capitales de la región se están dando problemas con el tema del venue. El Estadio Nacional y las dificultades que tuvo BTS para concretar su espectáculo, son un ejemplo de aquello. “En Lima, Brasil, Buenos Aires es lo mismo. Se privilegia el fútbol y, entonces, hay mucha complicación con respecto a la seguridad de las fechas para organizar bien las giras”, relata el gerente.
- ¿Cómo se dio ese acercamiento con Live Nation?
- Live Nation se acercó a nosotros y a varios países. No es solamente algo que esté haciendo en Chile. Ellos están buscando tener más recintos para tener sus giras y nosotros somos parte de esa estrategia. Si se fija, hay varios lanzamientos de Live Nation en la región. Sao Paulo, Lima. Live Nation estaba interesado en el mercado chileno hace mucho rato. Dentro de su modelo de negocio también está tener algunos recintos. Ellos bajaron a ver cómo estaba el mercado, con este problema que tienen de los recintos.
- ¿La llegada de Live Nation ha generado sinergias en los negocios?
- Es un win win con ellos. Ellos se están asociando con el mejor operador de la región. Y nosotros para ellos somos un partner importante en una futura licitación. Acompañarnos a la nueva licitación del recinto, con un partner que es experto en el tema en la región. No es lo mismo tener una arena en Sudamérica que en Estados Unidos, por las condiciones, los permisos. Nosotros nos estamos asociando con alguien potente en la entretención y ellos se están asociando con alguien potente en el manejo de cómo funciona el país, las leyes, el público, cómo se comporta la gente, la experiencia.
- ¿Está acordado que van juntos con Live Nation para la siguiente licitación?
- Claro. Es esta sociedad la que va a participar. La sociedad que tenemos con ellos va a la extensión.
- ¿Con Live Nation están viendo algún otro proyecto en la región?
- En lo que incumbe a nuestra sociedad, es acá.

Sube coparticipación del Estado
El concesionario del recinto -tal como ocurre con un mall- arrienda espacios y genera ingresos por ese arriendo, además del naming right, otros auspicios, ticketing, concesiones de alimentos y bebidas, y de sonido, entre otros. Del ingreso total, el concesionario paga un porcentaje al Estado, representado por el MOP. Esa cifra se situaba en el 7%. Ahora bien, se acaba de oficializar una extensión de la concesión, que vencía el 4 de septiembre de 2026. Se otorgaron 18 meses más, hasta el 4 de marzo de 2028, extensión que trajo consigo cambios en la coparticipación de los ingresos que genera el recinto: como resultado, el Estado de Chile aumentó sus derechos sobre los ingresos, que pasarán al 10% durante todo este nuevo período de concesión.
- ¿Cuál va a ser el impacto de este cambio?
- Yo creo que fue satisfactorio. Obviamente aquí cada entidad cumple su rol. Nosotros pedimos la extensión por el Covid, porque estuvimos dos años sin operar. Se partió con una comisión conciliadora, y cuando no se llega a acuerdo, se pasa a una comisión arbitral. En la negociación que se llevó, llegamos a un buen puerto. Yo creo que ambas partes estuvieron contentas, quedaron satisfechas con el resultado final. Obviamente uno espera que le hubieran dado más años.
- ¿Van a dejar de percibir utilidades producto de esta aminoración de ingresos?
- No. Proyectamos crecimientos. O sea, a lo mejor podemos seguir ganando lo mismo. Aspiramos a eso.
- ¿Este nuevo período contempla ampliaciones, modernizaciones o nuevas inversiones?
- No. En esta última extensión, no hay planes de inversión. Sí estamos evaluando muchas inversiones, pero estamos a la espera de la licitación. Vamos a participar de esa licitación y en base a eso tenemos ideas, pero tenemos que ver qué es lo que el MOP con el Instituto Nacional del Deporte (IND) están preparando en las bases.
- ¿Qué requiere este recinto que tiene hoy capacidad para 15.500 espectadores?
- Está en los planes el aumento de capacidad, pero no algo tan exagerado. Estamos hablando de entre mil y dos mil espectadores más (a la venta a público). No más que eso. Porque viene Renca Arena. Nosotros creemos que Chile necesita un recinto de 50.000 o 60.000 para espectáculos. Un 15.000 o 16.000, que somos nosotros. Y otro de 6 mil u 8 mil, que es el Caupolicán o el futuro Music Hall que se está haciendo en Pedro de Valdivia. El que se hagan más recintos similares son apuestas. Por lo tanto, nosotros, como Santander Arena, estamos trabajando internamente en crecer en una capacidad no tan grande, crecer en espacios y experiencias VIP -que es lo que la gente requiere-, y, como el recinto tiene 50 años de historia, tendría que tener un refresh operativo, un cambio eléctrico. O sea, estamos pensando en aumento de capacidad, en mejoras de espacios VIP y también en muchas mejoras operacionales, como la movilidad universal.
- ¿Qué buscan en el segmento VIP?
- Lo que está pasando en el mundo en general con las arenas es que la gente está asidua a tener más experiencia, tener más salones. Hoy día nosotros tenemos cuatro bares. A lo mejor el día de mañana tener seis bares. O algunos lugares habilitarlos definitivamente como experiencias VIP. En otras arenas es casi 20%. Acá es un 10% más o menos.
- Cuando Live Nation ingresó, ¿entraron sabiendo que iba a aumentar el plazo?
- Ya estaba. Lo que pasa es que en el proceso y que salga el decreto, pasa mucho tiempo. Pero cerramos mucho antes que con Live Nation. La asociación, la fusión que tuvimos con ellos fue en la medida de lo que teníamos. O sea, los 18 meses ya estaban.
- ¿Pero al extenderse, hay cláusulas de ajuste en el precio?
- Sí.
El arribo a Paraguay
Al margen de este acuerdo con Live Nation para esta arena, el grupo Hiller está con múltiples planes de expansión. Y uno de ellos es nada menos que llevar a cabo una tercera arena en Latinoamérica, tras la de Santiago y otra que manejan en Bogotá, Colombia, que opera bajo el nombre de Colombiana de Escenarios. El lugar escogido es Asunción, Paraguay. Allí, en sociedad con el empresario local Santiago Harington, están a toda máquina trabajando en un proyecto que considera una arena para 12.000 personas, acompañada de un proyecto inmobiliario que integra centro de convenciones, dos hoteles, edificios residenciales y centro comercial, en un proyecto previsto a desarrollarse por etapas. Rebolledo cuenta que en la iniciativa -que sólo en la arena demandará unos US$ 60 millones de inversión y que aún no tiene naming- participan ambos socios en partes iguales, y justo para este 21 de septiembre tienen previsto el lanzamiento de la iniciativa en Nueva York.
Rebolledo añade que llegaron al negocio contactados por el empresario paraguayo, que trabaja en un fondo de inversiones en NY, quien había intentado desarrollar una arena en Paraguay, pero que no prosperó. “Él se quedó con el bichito, investigó y llegó a nosotros. Y nos invitó a participar. Fuimos. Nos tenían preparado todo, una presentación de los lugares, nos dimos cuenta de que eran serios. Fuimos a recorrer los lugares. Se compró el terreno”, cuenta.
- ¿Por qué Paraguay fue atractivo?
- Es un país emergente. Daniel Hiller se enamoró del proyecto, porque es algo bien icónico. En Asunción, en general, todas las construcciones le dan la espalda al río Paraguay. Este sería como el primer proyecto que le da la cara al río. La idea es desarrollar una costanera. Están acompañados por el gobierno paraguayo y por la municipalidad. O sea, todos están empujando a que el proyecto resulte. De hecho, el terreno, si bien era de un privado, hay ciertas partes que eran del Estado, y se fueron vendiendo.
Otro proyecto en el que está embarcado el grupo Hiller es en el Mercado de Providencia, en los terrenos donde antaño funcionó Sernatur, sumándose al proyecto que lideran los dueños de Patio Bellavista -liderados por Álvaro Jadue-, para remodelarlo, reactivarlo como mercado y llevarlo a un estándar como los mercados de Barcelona. “Ese proyecto se lo ganaron, lo empezaron a proyectar, buscaron socios, e hicieron match con Daniel. La idea es hacer unas cocinerías, un mercado de abastos”, cuenta Rebolledo sobre un proyecto al que ingresaron a la propiedad. “Y después de que esté construido, obviamente vamos a participar operándolo. Va a tener un mercado de abasto, cuatro restoranes potentes anclas y muchas cocinerías”, explica Rebolledo, sobre una iniciativa que debería estar en 2027.
“Daniel va saliendo
de la ticketera”
Álex Rebolledo cuenta que Daniel Hiller se está saliendo del negocio de la ticketera, Punto Ticket. Hace un tiempo ya vendieron junto a Danton Viñales a Eventim y Sony Music una participación mayoritaria, y el restante porcentaje que le queda -en torno al 15%- también lo venderá. “Nosotros estamos concentrados 100% en dos negocios, que son los venues y alimento y bebidas. Daniel va saliendo de la ticketera. Obviamente genera conflicto estar en más negocios, genera conflictos con uno de los clientes, que son los productores. Entonces, para evitar eso, se está desprendiendo de la ticketera. Y mañana -ojalá nos ganemos la concesión- la ticketera va a ser licitada. Punto Ticket dura lo que dure la concesión, hasta el 2028, igual que nosotros.
- ¿En qué sentido conflicto de interés?
- Para hablar las cosas como son, nuestra mayor queja de los productores es participar de la ticketera, porque la ticketera maneja información. La información de la ticketera es vital. ¿Cómo se vendieron los tickets? ¿En qué tiempo? Es mucha información que nosotros no tenemos acceso, pero igual piensan que tenemos acceso. Entonces, para evitar ese problema, salgámonos de la ticketera.
“Cada vez que hay problemas viene más gente”
- ¿Cuál es la proyección que ustedes ven de este negocio de los venue?
- Chile, en términos de poder adquisitivo, ha crecido. Colombia, por ejemplo, es más lento. Si bien tiene más gente, es más complicado comprar, el colombiano tiene menos poder crediticio. En cambio, en Chile cada persona tiene cinco o seis tarjetas (de crédito), y se puede endeudar. Ese fenómeno del endeudamiento ha hecho posible que la gente vaya a espectáculos.
- Las cifras macro del país muestran una desaceleración y el consumo está golpeado. ¿Cómo ven esta industria?
- Con la experiencia que tengo de trabajar acá, cada vez que hay problemas viene más gente. Después de la pandemia esto explotó, la gente quería entretenerse. Si la gente no se compra una casa, puede venir a un show. Puede ser que tengamos muchos eventos, pero sí lo que está pasando es que los eventos no se están vendiendo tan full. Antes eran menos cantidad de eventos. Hoy día son harta cantidad. Este año vamos a cerrar con 194. 16 promedio por mes.
- ¿Esta industria se desacopla del resto de la economía?
- Sí. 100%. No se compra la casa, no se compra el auto. Pero para nosotros el tema de alimentos y bebidas ha crecido. Llegan antes y se van después. Viven toda la experiencia aquí y después se van directo para la casa.
- Viene más competencia, como Renca Arena, con un proyecto de 22.000 plazas. Está Music Hall, en Ñuñoa. Claro Arena cumplió un año. ¿Hay espacio para tanto actor? ¿Cómo lo van a hacer ustedes para competir?
- No es tan fácil hacer una arena, por muchos factores, no solamente por el edificio, sino que por la ubicación, la capacidad, la accesibilidad es clave. No quiere decir que no dé para otro, pero tiene que haber un cierre de muchas condiciones. Por ejemplo, el Claro Arena. Nosotros participamos en algún minuto como empresa para ser los operadores del recinto, hacer todo para Cruzados. Yo como productor si voy a hacer un concierto allá, todos los precios que tengo que gastar en el Claro Arena son de estadio (sonido, piso, sillas). Acá está todo incluido. Entonces, ¿puede haber competencia? Sí, pero si existiera una nueva arena de 15.000 personas en una buena ubicación, podría ser una competencia que nos debiésemos preocupar.
- ¿La de Renca les preocupa?
- No tanto. Siempre estamos preocupados, independiente que haya otra arena. Nos preocupa en estos 18 meses hacerlo bien, prepararnos bien para las bases de licitación que salgan, para ser un buen candidato. El hacerlo por 20 años también va a dar un puntaje. Le contesto con la cultura de la familia Hiller: bienvenidos todos, que vengan más, porque capaz que sea algo positivo.
El nuevo naming
Desde el 5 de septiembre que este icónico venue se llama Santander Arena, cambio gatillado porque al salir la compañía hispana Movistar de Chile -que estuvo por 18 años en el naming-, la nueva dueña del negocio telefónico, Millicom, les dijo que no estaba interesada en auspiciar un recinto, concordando entonces una salida “bien amistosa”, dice Álex Rebolledo. “Para ellos, dentro de su estrategia de auspicio o de sponsoreo no estaba auspiciar un recinto. Nos dijeron que buscáramos una salida”, cuenta. El acuerdo con Santander es por los 18 meses que quedan de concesión y no hay compromiso de continuidad para ninguna de las partes, “algo que quedó súper claro”, dice.
- ¿Cómo fue el proceso para hallar al nuevo partner?
- Salimos a buscar otro partner y nos encontramos con la sorpresa de que había muchos interesados. Una sorpresa. Hicimos un match bien importante con Santander. Ellos están buscando tener más recintos y nosotros somos parte de esa estrategia de parte de ellos (…) Santander desde hace años que viene trabajando el tema de la música, está con un proyecto fuerte.
- ¿La oferta de Santander es mayor a lo que pagaba Movistar?
- Sí. Paga más. Trimestral.