El gigante tecnológico Huawei está subiendo la apuesta en una de las batallas tecnológicas más relevantes entre China y Estados Unidos: quién tendrá la capacidad de procesamiento necesaria para alimentar la próxima generación de inteligencia artificial.
Y la compañía china parece haber elegido una ruta distinta para enfrentar a su mayor rival, Nvidia: construir sistemas capaces de conectar miles de chips y hacerlos trabajar prácticamente como una sola máquina.
La estrategia quedó expuesta este jueves durante la apertura de Huawei Connect 2026, en Shanghái (China), donde la empresa presentó nuevas tecnologías de infraestructura para IA, adelantó su hoja de ruta de procesadores Ascend y puso sobre la mesa una ambición aún mayor: desarrollar clústeres capaces de operar con hasta 1 millón de procesadores de inteligencia artificial.

Dos nuevos chips y un calendario acelerado
Uno de los anuncios centrales estuvo en su familia de procesadores Ascend.
David Wang, vicepresidente del directorio y presidente rotativo de Huawei, informó que el nuevo Ascend 960DT estará disponible durante el primer trimestre de 2027, nueve meses antes de lo contemplado originalmente por la firma.
A este se sumará el Ascend 960PR, cuya llegada está prevista para el período julio-septiembre del próximo año, también antes de lo programado. El ejecutivo además confirmó una cadencia prácticamente anual para sus procesadores: el Ascend 970 llegará en 2028 y el 980 en 2029.
“Estamos evolucionando nuestra serie de chips Ascend con un ciclo de una generación por año”, señaló Wang durante su presentación.
Según Huawei, la capacidad de cómputo de las próximas generaciones continuará duplicándose, junto con mejoras en ancho de banda, memoria e interconexión entre procesadores.

Muchos chips funcionando como uno
El corazón de ese modelo son los llamados SuperPoD, sistemas que conectan grandes cantidades de procesadores mediante enlaces de alta velocidad y memoria compartida para hacerlos funcionar como si fueran un único computador.
La lógica es relativamente simple: si un procesador individual tiene limitaciones, se puede intentar compensarlas coordinando miles de ellos de manera extremadamente eficiente.
Es precisamente ahí donde Huawei puso buena parte de las novedades presentadas en Shanghái.
La compañía dio a conocer el Atlas 960E SuperPoD, equipado con procesadores Ascend 960 y capaz de escalar hasta 4.096 NPU, las unidades de procesamiento diseñadas específicamente para tareas de inteligencia artificial.
Huawei también incorporó una nueva tecnología de conexión óptica bautizada Hi-ONE, basada en near-packaged optics (NPO), que permite acercar las conexiones ópticas mucho más al procesador.
La firma asegura que cada módulo puede alcanzar una capacidad de transmisión de 7,2 terabits por segundo y que el nuevo diseño permite eliminar decenas de miles de módulos ópticos tradicionales dentro de un SuperPoD, reduciendo el consumo eléctrico en más de 550 kilowatts.
La apuesta por el millón
Sin embargo, el salto más ambicioso ocurre cuando Huawei comienza a conectar esos sistemas entre sí.
A través de UnifiedBus, una arquitectura propia para comunicar procesadores, almacenamiento y servidores, Huawei plantea que sus futuros “SuperClusters” podrán conectar hasta un millón de NPU trabajando coordinadamente.
La magnitud ayuda a explicar el cambio que está viviendo la industria.
Hasta ahora, buena parte de la carrera de la inteligencia artificial se ha concentrado en desarrollar chips cada vez más potentes. Pero el crecimiento explosivo de los modelos está obligando a las tecnológicas a escalar también el número de procesadores trabajando simultáneamente.
Huawei sostiene que los clústeres de 100 mil NPU ya se están convirtiendo en una referencia para entrenar modelos de frontera, mientras que los sistemas tradicionales pierden una parte importante de su capacidad simplemente en comunicaciones entre servidores.
La respuesta de la empresa china es intentar que esos miles de procesadores se comporten cada vez más como una sola computadora gigantesca.
No es solamente una promesa de laboratorio. Huawei afirmó que ya ha desplegado más de 1.000 sistemas Atlas 900 A3 SuperPoD, mientras su siguiente generación comienza a entrar en uso comercial a gran escala. Reuters reportó además que esos sistemas han sido enviados a más de 370 clientes, aunque la empresa no ha revelado sus identidades.

La otra batalla: el software
El hardware, sin embargo, es solo una parte del problema.
Una de las mayores ventajas competitivas acumuladas por Nvidia durante los últimos años está en CUDA, su plataforma de software, que se ha convertido en un estándar de facto para una enorme comunidad de desarrolladores de inteligencia artificial.
Huawei está intentando levantar su propio ecosistema alrededor de Ascend y CANN, su plataforma de software para computación neuronal.
La compañía señaló que Ascend ya es compatible con más de 90 grandes proyectos de código abierto, mientras que su ecosistema Kunpeng reúne a 4,16 millones de desarrolladores y más de 7.200 socios alrededor del mundo. Ascend además pasó a ser reconocido oficialmente como backend acelerador de PyTorch.
Ese punto puede terminar siendo tan decisivo como los chips.
Porque incluso si Huawei consigue construir sistemas con enorme capacidad de procesamiento, deberá convencer a desarrolladores y empresas de adaptar modelos, aplicaciones y herramientas a su plataforma.