Iván Arriagada, CEO de Antofagasta Plc, acaba de volver de Buenos Aires, tras participar del evento Vientos de Cambio, donde habló sobre inversión minera en la región. Ahí planteó que: "Argentina , Chile y Perú tienen una oportunidad de desarrollar su industria cuprera, que tiene mucha demanda. Como empresa minera miramos eso con interés".
En esta entrevista, profundiza justamente en ello: cómo evalúa Antofagasta las oportunidades de inversión en los tres países, en medio de un ciclo de precios altos del cobre que la compañía busca capitalizar con una expansión de US$ 6.500 millones entre Pelambres y Centinela, además de una inversión de US$ 900 millones en Zaldívar. En ese proceso de crecimiento, está abierto a analizar eventuales posibilidades de participar en el desarrollo de algunos activos de Codelco, así como la posibilidad de construir corredores compartidos en proyectos fronterizos con Argentina, como Pachón. En Perú, además de su participación del 19% en Buenaventura, la minera mantiene equipos dedicados mirando objetivos prospectivos de exploración.
Con una situación financiera sólida, con proyectos andando, con exploraciones, y una performance positiva en la London Metal Exchange (acumula un alza cercana al 135% en los últimos 12 meses), Antofagasta Plc también se ha convertido en una compañía atractiva en medio de la ola de fusiones de la industria. Consultado sobre si le han tocado la puerta para comprarla, es tajante: esa es una decisión que corresponde a los accionistas.
-Estamos ante un período prolongado de precios altos del cobre. Usted planteó en Buenos Aires que hay demanda adicional asociada a lo energético y a los data centers, con un crecimiento proyectado de 50% en diez años. ¿Cómo se traduce eso en precios?
-Es difícil hablar de proyecciones de precio, porque como todas las materias primas, el cobre tiene un componente cíclico. Pero si uno mira los fundamentos de mediano plazo, hay una demanda que está creciendo por varios factores: el desarrollo económico, que exige más cobre a medida que crecen los países; la transición energética hacia la electrificación y las energías renovables, con mayor electromovilidad; y las nuevas tecnologías, como los data centers y la inteligencia artificial, que son intensivas en el uso de energía y, por tanto, de cobre.
Por el lado de la oferta, no hay grandes descubrimientos. Los yacimientos que están produciendo hoy se están expandiendo, pero ese proceso es lento por los permisos y otros factores. Entonces, los fundamentos por el lado de la demanda son buenos y muestran una oferta restringida, lo que apunta a un mercado estrecho en los próximos años, condición habitualmente asociada a precios más altos. Aun así, no quiero proyectar un precio, porque es un mercado cíclico donde también inciden la paridad de las monedas y las tasas de interés.
"Para el desarrollo de la minería en Chile, es muy importante que a Codelco le vaya bien. Ha sido muy positivo para el crecimiento de la industria tener una empresa estatal fuerte, distintas firmas privadas y también pequeños y medianos productores. Y creo que es fundamental que ese modelo se mantenga"
-¿Cómo ve la situación de Chile ante este escenario?
-Chile tiene una tremenda oportunidad de aprovechar lo que viene en el mercado del cobre, y para eso hay que promover las inversiones y el crecimiento. Las reformas que comenzaron el año pasado en algunos permisos sectoriales han sido positivas, al igual que el proyecto de reconstrucción y desarrollo, que incorpora menores impuestos. La competitividad tributaria es importante, sobre todo en una industria con una carga tributaria cercana al 45-46%. También es relevante simplificar el sistema de permisos del Servicio de Evaluación Ambiental, sin comprometer los estándares, porque Chile y la minería han alcanzado un buen desempeño medioambiental que hay que cuidar.
-¿Puede Chile llegar a producir 6 millones de toneladas?
-Si uno mira la cartera de proyectos, Chile debería ser capaz de llegar a los 6 millones. Ha sido una aspiración por muchos años y las condiciones geológicas y de recursos minerales están. La capacidad de alcanzar ese crecimiento depende de que se concreten las reformas que impulsan la inversión, como los pasos que se están dando hoy.
El crecimiento de Antofagasta
-¿Cuáles son los planes concretos de crecimiento de Antofagasta para capturar este ciclo?
-Estamos embarcados en un programa de inversión que entre Pelambres y Centinela suma cerca de US$6.500 millones. Estamos construyendo una segunda planta concentradora en Centinela y ampliando la planta de agua y cambiando infraestructura en Pelambres, buscando desarrollar más producción en un contexto de mercado favorable. Proyectamos un aumento de producción de alrededor de 30% respecto de lo producido en 2024, que debería concretarse cerca de 2030.
-Además de Centinela y Pelambres, ¿qué otros proyectos están mirando?
-Estamos permanentemente viendo otras alternativas. En Zaldívar estamos construyendo una línea de agua que permite proyectar su vida hasta 2050. En etapas más tempranas, tenemos desarrollos como Cachorro, un recurso cercano a Antucoya donde vemos oportunidad de desarrollarlo usando esa infraestructura existente, es decir, consolidar distritos mineros que permitan compartir infraestructura. También tenemos un proyecto temprano en Estados Unidos y actividad de exploración en Chile y otros países. En Perú, aparte de nuestra inversión del 19% en Buenaventura, contamos con equipos dedicados mirando objetivos prospectivos.
-¿Cómo va el proyecto de expansión de Centinela en plazos y en presupuesto?
-La construcción de un proyecto de esa envergadura siempre tiene desafíos, pero en general el proyecto ha andado muy bien. Nosotros nos fijamos como meta terminar el comisionamiento de la planta el año 2027 y eso está en línea con nuestro programa de construcción. ¿Eso qué significa? que el 2028 ya la planta comisionada comienza a hacer el ramp up, o sea, aumentar su producción progresivamente.
-¿Y en el caso de los Pelambres?
-En el caso de los Pelambres también. Por el evento climático, tuvimos una afectación en la producción este año, porque tuvimos que detener unos días las faenas por precaución. Lo importante es que se hizo en forma segura y privilegiando mantener la integridad de la gente, de nuestros equipos y de los sistemas críticos. Tuvimos que hacer una corrección en nuestra guía de producción, pero es transitoria y tiene que ver con el evento.
"Las asociaciones como la de Andina y Los Bronces, o la que podría darse entre Quebrada Blanca y Collahuasi, muestran que yacimientos adyacentes siempre presentan oportunidades de sinergia. Pelambres tiene una estrategia propia de desarrollo que no depende de impulsar un proyecto en conjunto con otros. Pero si se diera esa oportunidad, indudablemente la estudiaríamos"
-En el evento Vientos de Cambio en Buenos Aires usted señaló que Chile, Argentina y Perú tienen una oportunidad de desarrollar su industria del cobre. ¿Qué significa ese interés en términos concretos para Antofagasta?
-En el triángulo Perú-Chile-Argentina hay un potencial de recursos mineros en cobre interesante. Chile es el principal productor y el de mayor capacidad de crecer; en segundo lugar está Perú, y si se impulsa el desarrollo de los proyectos argentinos -que podrían llegar a producir cerca de 1,5 millones de toneladas- ocuparía el tercer lugar. Nos interesa mirar oportunidades, aunque hoy no tengo nada puntual que comentar. Los cambios para impulsar la minería en Argentina hacen el contexto más interesante, pero no tenemos nada particular en curso.
-Ustedes no están en Argentina. ¿No les resulta atractivo pese a los cambios institucionales?
-La industria minera en Argentina, con los cambios institucionales, incluido el RIGI, tiene un desarrollo potencial importante que se ha ido movilizando. Ha habido muchos anuncios de estudios y análisis; probablemente en los próximos dos años deberían sancionarse algunas inversiones que ya vienen avanzando, lo que sería una señal importante. Como industria queremos que Argentina logre desarrollar su potencial minero, y nosotros también estamos mirando oportunidades: en la medida que exista algo interesante, lo vamos a mirar.
-¿Ha habido conversaciones sobre unir Pelambres con Pachón, aprovechando el acuerdo binacional?
-Chile tiene una larga tradición de desarrollo minero, con infraestructura pública desde puertos hasta carreteras, desalación y energía renovable, un camino recorrido que otros países de la región aún deben transitar. Cuando los recursos mineros están en la alta montaña, existe potencial de sinergias a través de corredores comunes o infraestructura compartida, y eso hace atractivo mirar esos casos, aunque hay que evaluarlo caso a caso.
-¿Pero existe alguna posibilidad de acuerdo en torno a Pachón?
-Las asociaciones como la de Andina y Los Bronces, o la que podría darse entre Quebrada Blanca y Collahuasi, muestran que yacimientos adyacentes siempre presentan oportunidades de sinergia. Pelambres tiene una historia de 25 años, suministro de agua de mar, energías renovables y una estrategia propia de desarrollo que no depende de impulsar un proyecto en conjunto con otros. Pero si se diera esa oportunidad, indudablemente la estudiaríamos.
-La inversión en Buenaventura no les permite controlar ni operar, que es lo que a ustedes les gusta.
-Hicimos esa inversión para establecer una fórmula de entrada a Perú con socios locales, y trabajamos con su directorio y administración mirando las oportunidades que ofrece. A través de Buenaventura tenemos exposición a Cerro Verde, uno de los grandes activos de cobre de Perú. Buenaventura ha sido tradicionalmente un productor de oro, plata y metales preciosos, pero tiene yacimientos que, al terminar su vida como productores de metales preciosos, podrían proyectarse como productores de cobre, algo que ya han explicado en sus reuniones con inversionistas.
Codelco: compras o asociaciones
-Antofagasta tiene caja y condiciones financieras favorables. ¿Están evaluando comprar proyectos cercanos a sus operaciones?
-En general nadie vende activos de cobre y, cuando se venden, es a precio full. Miramos alternativas cuando existen, pero nuestra estrategia no depende de comprar, sino de desarrollar los distritos y recursos que tenemos: en Centinela tenemos más de 4 millones de toneladas de mineral y en Pelambres casi 6 millones, por lo que podemos crecer expandiendo su infraestructura. Es, por tanto, principalmente crecimiento orgánico. Tenemos un equipo mirando alternativas inorgánicas, pero en general no hay activos de cobre disponibles.
-Pero Codelco está elaborando un plan estratégico y se ha indicado que podría contempla la venta de activos, ¿tiene Codelco activos atractivos para ustedes, como El Abra, por ejemplo?
-Codelco, en primer lugar, tiene los yacimientos actuales donde no hay posibilidad de venta. Entonces, tenemos que ver qué es lo que eventualmente ellos deciden poner en venta o buscar asociaciones con otras empresas.
Ahora, si vemos una oportunidad interesante para Antofagasta y que sea buena también para Codelco, indudablemente lo vamos a mirar. Tenemos que esperar qué es lo que eventualmente ellos deciden hacer, pero vamos a mirar y si parece interesante, indudablemente lo vamos a analizar.
-También está la posibilidad de asociación…
-Sí, yo creo que ese es un modelo que es interesante para Codelco, porque le permite concentrar sus recursos en sus yacimientos principales.
-¿Y para ustedes?
-También. Si vemos que hay algún proyecto interesante donde nosotros podemos aportar, contribuir con lo que sabemos hacer y es un buen negocio para Antofagasta y para Codelco, lo vamos a mirar… indudablemente.
-¿Cómo ven la situación de Codelco y la definición de anteponer la eficiencia a una meta de producción?
-Codelco produjo hace algunos años cerca de 1,7 millones de toneladas y hoy está en torno a 1,3 millones. Ha tenido un proceso de ajuste y caída evidente de la producción, y eso requiere que la compañía se concentre primero en ser segura y rentable, para luego desde una gestión eficiente retomar el crecimiento. Codelco tiene la base de recursos mineros para volver a 1,7 millones de toneladas, pero es importante que lo haga desde una plataforma de seguridad y eficiencia que aún debe consolidar. Los cambios anunciados y la dirección de Jorge Gómez son importantes, porque tienen foco en la eficiencia y la seguridad, que es la plataforma necesaria para volver a aumentar la producción.
Para el desarrollo de la minería en Chile, es muy importante que a Codelco le vaya bien. Ha sido muy positivo para el crecimiento de la industria tener una empresa estatal fuerte, distintas empresas privadas y también pequeños y medianos productores. Y creo que es fundamental que ese modelo se mantenga.
Condición financiera sólida
-¿Cuánta caja tiene hoy Antofagasta Minerals?
-Tenemos una condición financiera sólida, en medio de un proceso de inversión de US$6.500 millones. Nuestra posición neta -sumando caja y deuda- implica un endeudamiento bajo, del orden de 0,6 veces Ebitda.
-¿Con qué ratio deuda/Ebitda estarían todavía cómodos?
-Buscamos no superar un número que oscile entre 1,5 y 2 veces, para mantenernos en una posición sólida. Estamos tomando algo de deuda, pero manteniendo el criterio de un balance sólido y flexible, siempre que la inversión sea rentable y genere valor económico.
-Ustedes han trabajado mucho en hacer eficiente la producción y tienen un costo bajo.
-Tenemos una ventaja: nuestros yacimientos principales tienen subproductos -oro en Centinela, molibdeno en Pelambres-. En el contexto de precios actuales, nuestro costo caja está en un rango de 1,15 a 1,30 dólares la libra, muy competitivo, gracias a la recuperación de esos subproductos y a la gestión eficiente de nuestros procesos, que es un foco permanente de la estrategia. Eso nos ubica entre el primer y segundo quintil de costos, algo que pocas compañías en Chile logran, y las inversiones actuales -como la segunda concentradora de Centinela- nos permiten proyectar esa competitividad hacia adelante, compensando el desafío de las menores leyes.
-¿Con qué precio del cobre están haciendo sus planes para el próximo año?
-No proyectamos precios, pero los fundamentos del mercado son sólidos, pero es un mercado cíclico donde inciden otros factores. Este ciclo es posible que sea más largo que los anteriores, pero lo importante es mantener la competitividad de costos: este año hemos visto presiones importantes, sobre todo porque el precio del combustible y del ácido sulfúrico prácticamente se duplicó.
-Hay bastante consenso en el mercado de que la ola de fusiones y adquisiciones en minería del cobre todavía no termina. ¿Han venido a tocar la puerta de Antofagasta Minerals para comprarla?
-Yo me dedico a gestionar la compañía, implementando una estrategia de crecimiento y desarrollo orgánico, y estamos en un ciclo de inversión importante. Respecto de la propiedad de la compañía, esa discusión corresponde a los dueños.