Los grandes poderes globales, particularmente Estados Unidos, China y Rusia, son los que fomentan la crisis del multilateralismo, asegura la catedrática de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos, Sagrario Morán Blanco.
De paso por Chile para participar en el X Congreso Internacional de la Fundación Yuste, organizado junto a la Universidad Autónoma, la también experta en seguridad internacional y crimen organizado destaca que en esta última materia el multilateralismo sí es un espacio efectivo de cooperación, en momentos en que el narcotráfico se plantea como el mayor desafío para América Latina.
- ¿Qué tan grave es la crisis del multilateralismo? ¿Estamos ante el agotamiento del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial?
- Vivimos una situación de crisis permanente en el ámbito de las relaciones internacionales. La sociedad internacional no se ha librado ni un solo momento de guerras.
Lo que vemos es cómo los grandes poderes de las relaciones internacionales, los grandes Estados que marcan la agenda internacional y el devenir de las relaciones internacionales, como pueden ser EEUU, Rusia y China, están arrinconando o produciendo esa crisis del multilateralismo, porque solamente se guían por la defensa de sus intereses.
La crisis del multilateralismo de la que tanto se habla ahora no implica que no dispongamos de instituciones, sino que es el resultado de la dificultad de las instituciones para actuar con eficacia y resolver los problemas más acuciantes de la sociedad internacional cuando están en juego los intereses de las grandes potencias.
Es decir, nuestras instituciones no funcionan porque los poderes globales utilizan otras armas para dirimir esos conflictos que precisamente ellos han iniciado y fomentado.
“Vivimos una crisis del multilateralismo (...) Organismos como Naciones Unidas y la OMC parecen haber dejado de protagonizar la defensa de los valores y principios del derecho internacional”.
- Algunos analistas consideran que la OMC está muerta y también se cuestiona la vigencia de la ONU. ¿Son presiones habituales para estas organizaciones o estamos ante un punto de quiebre?
- Es cierto que vivimos una crisis del multilateralismo. Organismos como Naciones Unidas y la OMC parecen haber dejado de protagonizar la defensa de los valores y principios del derecho internacional.
Son los Estados los que revalorizan a estos actores internacionales y actualmente son esos poderes globales los que están haciendo que estas organizaciones, que ellos defendieron, promocionaron y fomentaron, pasen por una situación de crisis y de arrinconamiento para resolver los grandes problemas mundiales.
Pero, al mismo tiempo, no se trata de dar una visión totalmente negativa de las relaciones internacionales, porque en ellas también habitan elementos de estabilidad, elementos de permanencia que nos hacen valorar con otros criterios las cuestiones que tenemos en las relaciones internacionales.
El multilateralismo puede estar ahora en una situación de crisis para la resolución de grandes problemas, como son los conflictos de Ucrania y de Medio Oriente, pero es cierto que también funciona en otros ámbitos, como puede ser la lucha contra el crimen organizado y, sobre todo, su principal manifestación, que es el narcotráfico, o el fenómeno del terrorismo.
- ¿Cómo ve la situación en Latinoamérica, justamente, en relación al crimen organizado? ¿Estamos ante una amenaza que supera la capacidad de las instituciones nacionales?
- Yo creo que la gran amenaza, el gran desafío que tienen los latinoamericanos y caribeños es el narcotráfico, que hoy y desde hace ya unas décadas se presenta como la principal manifestación del crimen organizado.
El crimen organizado tiene un carácter transnacional, como todos estos fenómenos, porque los problemas ya no quedan retenidos en las fronteras. Por lo tanto, este tipo de amenazas de carácter transnacional, como puede ser el narcotráfico, precisa de respuestas también de carácter transnacional.
Se ha ido tejiendo una red de relaciones, una cooperación estrecha en ámbitos muy importantes para debilitar al narcotráfico; instrumentos de carácter policial, como Ameripol, esa policía latinoamericana que tiene como uno de sus elementos combatir el fenómeno del narcotráfico.
A nivel judicial, tenemos IberRed, que sería la estructura que trata de avanzar en esa cooperación judicial para que los iberoamericanos, en este caso los países latinoamericanos, se puedan relacionar con esa otra estructura que tenemos en Europa y que favorece la cooperación judicial, que es Eurojust.
Tenemos estructuras comunes, conjuntas. La cooperación ya no va a ser a nivel bilateral, sino a través de estas estructuras, y vamos a ir avanzando hacia una cooperación que ya se llama de carácter birregional, entre regiones que están afectadas por el fenómeno del narcotráfico.
- ¿El Escudo de las Américas podría ser otro espacio de cooperación o más bien responde a los intereses de Washignton?
- Es cierto que habrá muchos intereses, pero yo creo que EEUU es el primer gran mercado consumidor de droga y tiene un problema de salud que los afecta como país.
Yo entiendo que también le interesa debilitar el fenómeno del narcotráfico, con lo cual algunas iniciativas sí han sido relevantes, como planes de acción conjunta, como puede ser el Plan Mérida en México o el Plan Colombia.