Uno de los coletazos que habría dejado el polémico caso licencias que la Contraloría General de la República destapó en mayo de 2025 -cuando dio a conocer que más de 25 mil funcionarios públicos salieron de Chile estando con reposo médico entre 2023 y 2024- fue la reducción en el uso de este tipo de instrumentos.
Así lo da a entender un reciente informe de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), que mostró que entre enero y septiembre de 2026 se emitieron 5.155.495 licencias médicas electrónicas, una disminución de 12,3% respecto de igual período de 2025.
La disminución también se observó entre las licencias de origen común, que retrocedieron 13,2%, pasando de 5,32 millones a 4,62 millones en el período analizado.
La baja se presentó de manera transversal en los distintos grupos analizados. En el lapso, el número de licencias disminuyó tanto en Fonasa (-13,4%) como en Isapres (-12,2%), en hombres y mujeres, en trabajadores del sector público y privado. Asimismo, la duración promedio de las licencias pasó de 12,8 a 11,4 días por licencia.
Y si bien las mujeres concentran una mayor cantidad de licencias (62% del total), los hombres presentan una mayor duración promedio por licencia en todos los períodos analizados (13 días frente a 10,5 días en las mujeres).
5,1 millones de licencias se registraron entre enero y septiembre.
Desde la perspectiva laboral también hubo cambios, y el fenómeno no se limitó solo al volumen de documentos. La cantidad de trabajadores que recurrió al sistema también bajó, y pasó de aproximadamente 2 millones a 1,9 millones de personas, mientras que el promedio de licencias por persona bajó de 2,6 a 2,4.
Además, los días autorizados por trabajador bajaron de 32,3 a 27,1 días. En esa línea, destacó el informe, “aumentó la proporción de personas trabajadoras que utilizó una sola licencia médica y disminuyó la participación de quienes registraron múltiples licencias y mayores períodos de reposo”.
En el sector privado, el número de licencias retrocedió 14,4%, mientras que en el público disminuyó 11,3%.
1,6 millones de licencias por salud mental hubo en el período.
Salud mental
El informe también constató que las licencias asociadas a trastornos mentales destacaron por registrar el retroceso más pronunciado entre los distintos diagnósticos.
Según el informe, entre enero y septiembre de 2026 se contabilizaron 1.276.204 permisos por estas enfermedades, un 24,3% menos que los 1.686.293 registrados en igual época del año anterior.
La caída superó ampliamente la observada en otros grupos de patologías y redujo la participación de los trastornos mentales dentro del total de licencias médicas, desde 31,7% a 27,6%.
Sin embargo, el retroceso en el número de permisos estuvo acompañado de otro fenómeno: un aumento en las tasas de rechazo de última instancia para estos diagnósticos.
De acuerdo con los antecedentes de la Suseso, la proporción de licencias por trastornos mentales rechazadas en última instancia pasó de 12,9% entre enero y septiembre de 2025 a 15,5% en igual período de este año, un incremento de 2,6 puntos porcentuales.
La tendencia contrastó con lo ocurrido en primera instancia, donde la tasa de rechazo disminuyó levemente, desde 16,1% a 15,9%.
Las diferencias entre los sistemas de salud también fueron significativas. En las isapres, la tasa de rechazo de última instancia para los permisos asociados a trastornos mentales aumentó desde 20,3% a 24,7%, mientras que en Fonasa pasó de 11,9% a 14,2%.
27,1 días es la duración promedio de las licencias de trabajadores.
El factor fiscalización
Los resultados se conocen en un contexto particularmente sensible para el sistema de licencias médicas, luego de los antecedentes revelados por la Contraloría. A partir de dicho momento, distintas instituciones reforzaron los mecanismos de control sobre la emisión y utilización de licencias, incluyendo cruces masivos de información, mayores fiscalizaciones a profesionales emisores y modificaciones legales que endurecieron las sanciones asociadas a permisos sin fundamento médico.
El propio informe de la Suseso reconoció este escenario y planteó que las medidas de fiscalización deben tenerse presentes al interpretar las variaciones observadas durante el año.
Sin embargo, el organismo expuso que el informe no tiene por objetivo evaluar el efecto de estas acciones sobre la evolución de las licencias médicas. Por lo tanto, los antecedentes disponibles no permiten establecer cuánto de la disminución responde directamente a los mayores controles.
A ello se suma otra limitación. La Suseso advirtió que el análisis tampoco incorpora los cambios recientes en la población de cotizantes de Fonasa e isapres con derecho a licencia médica, debido a que esa información no se encuentra disponible con la oportunidad necesaria.
Con todo, las cifras muestran un cambio significativo en el comportamiento del sistema. Las licencias por salud mental, que históricamente han concentrado una parte importante de los reposos, no solo disminuyeron con mayor fuerza que el resto de las enfermedades, sino que también registraron un acortamiento relevante de su duración.