Nuevamente, el Banco Central optó por mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en su nivel actual de 4,5% en su reunión de octubre -la penúltima del año 2026- aunque también levantó una serie de advertencias por las presiones para la inflación en los próximos meses, incorporando un tono de mayor preocupación respecto a lo manifestado en el más reciente Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre.
La decisión fue acordada por la unanimidad de los consejeros. La tasa se ha mantenido en el nivel actual desde diciembre del año pasado.
En su comunicado, el instituto emisor advirtió sobre el incremento en las presiones para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el corto plazo, de la mano del aumento que han mostrado los valores de los combustibles.
"La inflación acumulada a septiembre es acorde con lo previsto en el último IPoM (4,1% y 3,2% anual para el IPC total y subyacente, respectivamente). En gran parte, ésta ha continuado determinada por el alza del valor de los combustibles, cuyo traspaso a otros precios ha seguido los patrones históricos. No obstante, en línea con las mayores presiones de costos, las expectativas de inflación de corto plazo del mercado han aumentado de manera significativa", señalaron las autoridades, complementando que la inflación esperada a dos años plazo se mantuvo en 3% en la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE), mientras que en la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) subió a 3,2%.
A, su vez, recalcaron que "los riesgos para la inflación han aumentado de forma relevante".
Si bien en su conjunto los datos de IPC han estado en línea con lo previsto, dijo el comunicado, las proyecciones para los próximos meses "aumentan significativamente, ubicándose por sobre la trayectoria del escenario central del IPoM".
"Esto ocurre en un escenario donde las perspectivas de corto plazo para la actividad se reducen, principalmente por factores de oferta ligados a la minería y el shock climático. Si bien se anticipa que la economía local retomará impulso hacia 2027, no puede descartarse que su debilidad actual sea más persistente que lo previsto. En este contexto de incertidumbre mayor que el habitual, el Consejo estará particularmente atento a señales de mayor transmisión y/o persistencia a la inflación de los shocks que se están enfrentando", agregaron los consejeros.
Se mantiene análisis "reunión a reunión
Al igual que en el comunicado de la Reunión de Política Monetaria (RPM) de septiembre previa al IPoM, el banco ratificó que tomará su decisión sobre el próximo movimiento de la tasa de interés en base a la información disponible "reunión a reunión", evitando comprometer una senda específica en medio de este escenario de mayor incertidumbre.
"El Consejo estima que será necesaria la constante evaluación de escenarios alternativos en que la respuesta de la economía mundial y local pueda configurar trayectorias de la inflación distintas de las esperadas y requiera cambios en la política monetaria. De este modo, la evolución futura de la TPM irá evaluándose reunión a reunión en función del desarrollo de los acontecimientos. El Consejo reafirma que tomará las decisiones necesarias para cumplir con su objetivo de que la inflación proyectada se ubique en 3% en un horizonte de dos años", enfatizó el Banco Central.
Una economía que sigue de capa caída
En su análisis del desempeño de la actividad interna, el instituto emisor recalcó que las últimas cifras consolidan un panorama bajista para la economía, a lo menos en lo que resta para el 2026.
"En materia de actividad, el Imacec de agosto (-1% anual; -0,7% mensual en la serie desestacionalizada) se ubicó por debajo de lo previsto en el escenario central del IPoM, principalmente por el desempeño de la minería. El Imacec no minero (1,4% anual; 0,7% mensual en la serie desestacionalizada) estuvo en línea con lo esperado, con una recuperación de algunos de los sectores más afectados por los temporales de julio", observaron los consejeros.
Respecto del gasto interno, los indicadores de alta frecuencia del tercer trimestre sugieren que el consumo y, particularmente, la inversión, mantienen un desempeño "débil", agregó el banco. A su vez, las perspectivas para la inversión continúan siendo "favorables", recalcó el emisor, coherente con la información de los catastros, el precio del cobre, el impulso que otorgaría la Ley de Reconstrucción y el mayor gasto previsto en inversión pública.
"En el mercado laboral, la tasa de desempleo subió levemente en el trimestre finalizado en agosto, mientras que el crecimiento de los costos laborales por hora se mantuvo elevado", complementaron.
Energía más cara por la guerra y alimentos al alza por El Niño
Finalmente, en su análisis del panorama internacional, el banco observó que en las últimas semanas se han "intensificado" las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, configurando un panorama de precios de la energía "más adverso" que el considerado en el escenario central del IPoM de septiembre.
Así, el emisor planteó que el precio del barril de petróleo (promedio WTI-Brent) ha aumentado en torno a 25% respecto al cierre del IPoM de hace un mes, mientras la curva de precios futuros muestra niveles superiores durante los próximos dos años.
"Al mismo tiempo, un fenómeno de El Niño inusualmente intenso ha comenzado a afectar los precios internacionales de los alimentos, sumándose a las presiones por costos de energía, transporte y fertilizantes asociadas a los conflictos bélicos. En este contexto, ha seguido aumentando la preocupación por la inflación a nivel global. Con todo, la actividad mundial continúa mostrando resiliencia, particularmente en aquellas economías vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial (IA)", agregó el ente autónomo.
Asimismo, recalcó que las condiciones financieras internacionales se han vuelto "más restrictivas", en un contexto de perspectivas de política monetaria más contractivas, caídas de las bolsas, una apreciación global del dólar y alzas de las tasas de interés de largo plazo.
"Estas últimas reflejan, entre varios factores, la elevada demanda de financiamiento asociada a las inversiones en IA, el aumento del riesgo geopolítico y las mayores tensiones fiscales en las economías desarrolladas, que recientemente se han hecho más evidentes en algunos países europeos. El mercado financiero local ha reflejado las tendencias globales, con una caída de la bolsa (IPSA), una depreciación del peso y un aumento de las tasas nominales de largo plazo", cerraron los consejeros.