Un tipo de cambio tan alto es un factor de riesgo para la inflación que identificó el Grupo de Política Monetaria (GPM), en el marco de su recomendación de que el Banco Central mantenga la tasa en su nivel de 4,5% hoy.
“La magnitud y persistencia del efecto inflacionario dependerá, entre otros factores, de la capacidad de traspasar los aumentos del dólar a los precios locales en un ambiente de demanda interna débil”, señaló el grupo integrado por los economistas Eugenia Andreasen, Carlos Budnevich, Juan Pablo Medina, Andrea Tokman y Humberto Martínez.
Tokman explicó que el impacto del tipo de cambio sobre la inflación va a depender de cómo se traspasa a través de los costos y de los precios de los productos importados, lo que depende de la debilidad de la demanda.
“Hasta el momento lo que estamos diciendo es que la actividad y particularmente la demanda agregada está débil y por lo tanto el traspaso puede ser más difícil en el corto plazo”, dijo la economista y directora de empresas.
“El escenario actual es especialmente complejo, porque estos mayores costos se producen en un contexto de demanda debilitada, con consumidores más cautelosos y muy sensibles a los precios”, explicó Silva.
En tanto, Martínez descartó que la depreciación del peso ponga presión a las decisiones de corto plazo del Banco Central.
Andreasen apuntó a lo que suceda con los diferenciales de tasas, ya que si otros bancos centrales -como Estados Unidos- se mueven hacia alzas de tasas, pueden afectar el tipo de cambio de equilibrio y hacer subir el dólar. Además, resaltó el doble impacto en la inflación importada debido al alto precio del petróleo y el hecho de que Chile -al ser un importador neto de energía- lo paga en dólares.
“Es un doble canal que hay que estar bien atentos, con todas las salvedades de que de momento la demanda interna limita lo que es la transferencia. Pero podría revertirse si, como todos esperamos, en términos de actividad empieza a mejorar el escenario, idealmente hacia el año que viene y si se mantuviera esta presión vía el tipo de cambio”, explicó.

Impacto en el comercio
El comercio también reaccionó al alza en el tipo de cambio, factor que se suma a un escenario complicado para el sector.
Desde la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), su gerente de estudios, George Lever, precisó que mientras la barrera psicológica de los $ 1.000 no sea traspasada, el análisis de impactos aún es especulativo.
“Un escenario de dólar a $ 1.000 agrega además la complicación de que una vez que se supera la barrera, el mercado puede buscar nuevos máximos”, indicó.
Así, explicó que
los efectos macro más evidentes son un encarecimiento de las importaciones con nuevas presiones de costos y mayor inflación, principalmente en bienes transables; lo que reduce aún más la probabilidad de que el Banco Central avance en el corto plazo hacia la normalización de la tasa.
Además, disminuye el poder de compra de los hogares y se resiente la demanda de consumo, junto a encarecer el turismo internacional.
De esta manera, el economista indicó que el sector comercio ya enfrenta una demanda debilitada, una estructura de costos más alta y menos espacio para absorber dichos sobrecostos vía menores márgenes, por lo que resiente impactos directos en su operación.
“La gran mayoría de estos factores ya han estado presentes durante los últimos trimestres, por lo que con un dólar sostenido a niveles de $ 1.000 básicamente se apreciaría una agudización de estos impactos”, dijo.
Por su parte, la gerenta de estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Bernardita Silva, indicó que un tipo de cambio alto encarece los costos, presiona los márgenes de las empresas y eventualmente se traduce en mayores precios al consumidor.
“Sin embargo, el escenario actual es especialmente complejo, porque estos mayores costos se producen en un contexto de demanda debilitada, con consumidores más cautelosos y muy sensibles a los precios”, explicó.
Lo que, en el caso de las empresas, limita su capacidad para traspasar completamente los mayores costos a precios finales, por lo que absorben sus márgenes. Mientras que en el lado de los hogares, una mayor inflación reduce el ingreso disponible y restringe el consumo, especialmente de bienes durables y compras no esenciales.
“De mantenerse un tipo de cambio elevado, podríamos enfrentar una combinación de mayores costos, menores márgenes y un menor volumen de ventas”, afirmó.