Una recta final de 2026 plena de hitos relevantes vive la Fundación Arturo López Pérez (FALP), la principal institución privada dedicada exclusivamente a la acción contra el cáncer en Chile. El mes pasado, su Instituto Oncológico se convirtió en el primer centro en Latinoamérica en recibir la acreditación que la Organización Europea de Institutos de Cáncer (OECI) otorga a los especialistas que destacan por una estrategia integral que combina atención clínica, investigación, docencia e innovación.
La certificación como un Comprehensive Cancer Center profundiza la relación con una red de 180 centros oncológicos -en su gran mayoría europeos, asociados a OECI, con sede en Bruselas- y fue oficializada la semana pasada en Santiago por su director de Acreditación y Designación, Simon Oberst.
“En FALP, la personalización de la atención y empoderamiento del paciente incluso son mejores que en algunos estándares observados en ciertas zonas de Europa, y avanza rápidamente en áreas como la aplicación de IA. Esto demuestra que centros sudamericanos pueden alcanzar los mejores estándares del mundo para el tratamiento del cáncer”, destacó el personero.
La acreditación internacional (ver recuadro) llega en un momento expectante para la FALP, que impulsa un conjunto de iniciativas en torno a $ 20 mil millones, como la entrada en funcionamiento de la nueva torre en la sede central en la comuna de Providencia prevista para fines de este año, añadiendo 36 camas a la capacidad hospitalaria y cuatro pabellones adicionales.

Cristián Ayala, gerente general de FALP
Nuevo instituto
En las últimas semanas también recibió luz verde para su mayor proyecto futuro que dará el vamos a su plan de expansión a regiones. Tras años de un largo proceso de permisología, la Fundación recibió finalmente las autorizaciones para construir un nuevo instituto oncológico con un alto nivel de resolutividad en Viña del Mar.
“Nos acaban de llegar los permisos y estamos listos para partir la construcción”, señaló el gerente general de FALP, Cristián Ayala, sobre el establecimiento que contará con toda la gama de prestaciones oncológicas –cirugía con seis pabellones, radioterapia avanzada y quimioterapia con capacidad de 26 sillones- junto a medicina nuclear, centro de imagenología y laboratorio clínico.
“Será un centro comprensivo de cáncer con los mismos protocolos aplicados en la sede de Santiago”, señaló el ejecutivo sobre el recinto concebido con una capacidad de hospitalización de 60 camas.
El complejo se ubicará en los terrenos que pertenecieron al antiguo Hospital de Niños -en el sector de la avenida Limache, en las cercanías del hospital Gustavo Fricke- “un buen lugar para conectarnos con el sistema público y recibir pacientes de las zonas interiores de la región”.
El plan considera un desarrollo en tres años con un horizonte de inversiones en torno a US$ 120 millones, US$ 90 millones para el edificio y el resto en equipamiento. Para el próximo mes está prevista la adjudicación de los trabajos previos, para dar paso a las obras gruesas a mediados de 2027.
FALP cuenta con los recursos necesarios para emprender la ejecución de las obras de las primeras fases, por lo que tendrá el desafío de obtener los recursos para completar el centro y su equipamiento, para lo cual convocará “al sector privado, a los empresarios, a la gente con capacidad y ánimo de desarrollo local, así como a las autoridades –como el gobierno regional- y a todo el ecosistema para apoyar a este proyecto de altísimo impacto social”, subrayó Ayala. Indicó que entre los propósitos “está ayudar y complementar al sistema público, trabajando en red con los otros centros de región para ayudar entre todos dar una mejor respuesta”.
El nuevo Instituto Oncológico FALP V Región no es la única iniciativa fuera de la capital, ya que cuenta con un terreno en las afueras de Puerto Montt, en el sector de Pelluco, para levantar un futuro centro.
Las novedades también se extienden al mejoramiento tecnológico. En los próximos meses, FALP incorporará dos nuevos robots para la administración automatizada de los medicamentos requeridos en las quimioterapias con altos estándares de calidad y precisión. “Vamos a tener tres robots que hacen la infusión de quimioterapia, lo que permite tener seguridad y trazabilidad absoluta. Además, proveemos a muchos hospitales de la red pública”, destacó Ayala.
Los pasos tras la certificación
Luego de iniciar en 2019 el contacto con OECI -organización que cumplirá 50 años en 2027 y fijó los actuales estándares de calidad en el tratamiento de los pacientes a centros europeos- FALP obtuvo la acreditación como un Cancer Center en 2023. “Ahora nos otorgaron el grado de Centro Comprensivo de Cáncer (CCC) el primero fuera de Europa, en un largo camino que es motivo de orgullo, y también buena noticia para Chile”, señaló el gerente general, Cristián Ayala.
En síntesis, los CCC añaden a sus competencias y estándares clínicos la realización de actividades de investigación y docencia. “El modelo refuerza un círculo virtuoso a partir de una reflexión sobre los datos de los pacientes, investigación aplicada a mejorar los tratamientos para los pacientes y desarrollo de conocimiento de punta para una mejora continua de resultados clínicos, camino que vamos a seguir profundizando”, explicó.
La estrategia también busca generar un aporte a las capacidades de atención del cáncer a nivel general del país “con una actuación colaborativa hacia la salud pública, ayudando a que sus redes vayan perfeccionando los protocolos, formación de especialistas, investigación y discusión de políticas públicas, aunando visiones para una mayor colaboración público-privada”.