El cobre y el litio no son los únicos minerales que están llamando la atención mundial luego de la interrupción de las cadenas de suministro global derivada de la reanudación de hostilidades entre Estados Unidos e Irán.
De acuerdo con datos recopilados por Citi, hay varios minerales que han registrado un aumento de entre dos y ocho veces su precio desde enero de 2025, en un mercado donde China desempeña un papel clave en la producción, procesamiento o refinación de buena parte de estos recursos críticos.
Tungsteno
El incremento más pronunciado fue el registrado por el tungsteno, que marcó un alza de precio de 830% desde inicios del año pasado. En 2024, su precio promedio rondaba los US$ 240 por unidad de tonelada métrica (MTU), hoy ese rango fluctúa alrededor de los US$ 2.250 por MTU.
El contexto bélico global explica en parte este aumento, ya que el tungsteno es un metal conocido por su densidad y resistencia extrema al calor, fundamental para herramientas de corte, equipos de minería, blindajes contra la radiación, proyectiles de grado militar y componentes aeroespaciales.
A nivel internacional, China se corona como el principal productor del tungsteno, manejando alrededor del 80% del suministro global. Aunque otros países como Vietnam, Rusia, Bolivia y España también disponen de este mineral, la producción no alcanza a rivalizar al gigante asiático, con márgenes que varían entre el 2% y 4%.
Frente a la necesidad mundial de diversificar las cadenas de suministro, Corea del Sur decidió reabrir la mina Sangdong, la cual cerró en 1993 después de que el país asiático se enfocara en expandir la digitalización, electrónica avanzada y telecomunicaciones. En paralelo, China se estableció como un proveedor permanente y barato, lo que derivó en que varias minas en el extranjero cerraran.
Si antes las fábricas podían confiar en tener acceso a este mineral, las tensiones geopolíticas en la actualidad modificaron el panorama. De acuerdo con datos del British Geological Survey, la producción minera global de tungsteno sufrió una caída del 8% en 2024, acumulando una baja de 12% si se toman en cuenta los últimos cinco años.
Solo en julio de 2026, dos importantes fabricantes japoneses –Kanto Denka Kogyo y Central Glass– se vieron obligados a cerrar sus líneas de producción del hexafluoruro de tungsteno, indispensable para la producción de semiconductores avanzados.
Ambas compañías representaban cerca del 25% de la oferta mundial de este gas y una de las principales razones de su cierre fue la completa interrupción del suministro del mineral de alta pureza para uso electrónico, luego de que China ampliara su Ley de Control de Exportaciones –que entró en vigor en 2020– e introdujera un nuevo marco de control sobre su industria exportadora de tierras raras y minerales críticos bajo mandato de seguridad nacional.
Cobalto
El cobalto fue el segundo mineral cuyo precio más aumentó, con un alza en torno al 130% de acuerdo con datos de Citi, repunte que se relaciona a la aceleración de compras de reservas estratégicas militares e interrupciones en las cadenas logísticas.
Pese a que su precio promedio sigue por debajo de los peaks de 2022 –que alcanzaron cerca de los US $82.000 por tonelada métrica– en lo que va del año este mineral marcó los US$ 56.300 por tonelada, lo que corresponde al cerca del doble de lo que costaba en 2024.
Este mineral, conocido por su brillante tono azul y subproducto de la extracción de cobre y níquel, es necesario para la fabricación de baterías de iones de litio utilizadas por teléfonos celulares y vehículos eléctricos, pero también es vital para la seguridad nacional como componente clave en tecnologías militares y sistemas de defensa avanzados, como turbinas de aviones, sistemas de propulsión de misiles, motores navales y blindajes.
La República Democrática del Congo (RDC) es el mayor productor de cobalto a nivel mundial con alrededor de 230.000 toneladas producidas en 2025, entre el 70% y 75% de la producción global.
En segundo lugar se encuentra Indonesia, cuya producción alcanzó alrededor del 14% de la extracción minera mundial, entre 44.000 y 46.000 toneladas métricas. Rusia es el tercer principal productor, aunque su suministro ya registró una baja de 3,75%, pasando de las 8.000 toneladas en 2024 a 7.700 toneladas en 2025.
Como ocurre con varios minerales críticos, una vez el cobalto es extraído y procesado, es necesaria la refinación del mineral y China concentra un 78,6% de la capacidad, según datos del Instituto del Cobalto, procesando la mayor parte del mineral bruto extraído en la RDC.
Además, la misma entidad estima que para 2050 se requerirá una inversión de más de US$ 1.700 millones para construir las minas de cobalto necesarias para satisfacer la demanda mundial de baterías y lograr impulsar la transición energética hacia las emisiones cero.
Neodimio
Por último, el neodimio también experimentó un alza pronunciada de sus precios que, si bien son bastante más bajos comparado con los anteriores, vale la pena revisarlos. En concreto, el neodimio tuvo un incremento de 120% en el último año, pasando de US$ 50 en promedio por kilo en 2024 a US$ 110 por kilo.
Este mineral, considerado como crítico por el Departamento de Defensa de Estados Unidos y la Unión Europea, es un insumo esencial para la descarbonización, siendo el componente principal de los motores de vehículos eléctricos, pero también ocupa un lugar importante en la defensa y seguridad nacional, ya que se utiliza en el guiado de misiles, sistemas de radar y sonar, aviones de combate y satélites militares.
Así como el tungsteno, el principal productor del neodimio es China, país que concentra aproximadamente el 69% de la extracción minera global de tierras raras y entre el 85% y 90% de la capacidad de procesamiento, separación y refinación de este mineral.
Estados Unidos ocupa el segundo lugar en extracción minera, en torno al 12% global, gracias a la mina Mountain Pass, pese a que sigue dependiendo de la capacidad de refinación asiática.
Por su parte, Australia aporta cerca del 7% de la producción mundial de neodimio a través de firmas como Lynas Rare Earths, que operan plantas en Malasia y territorio australiano.