Chile depende cada vez más del ácido sulfúrico importado. Según un informe de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) que analiza el mercado en el país de este insumo crítico en la minería (se utiliza para producir mediante lixiviación), las importaciones netas en 2025 alcanzaron su nivel más alto desde 2000. Y, además, estas últimas superaron a la producción nacional y cubrieron la mitad del consumo.
El reporte de Cochilco, al que tuvo acceso DF, plantea que en el año pasado, la producción nacional de ácido cayó 17,2%, hasta 3,92 millones de toneladas, su nivel más bajo desde 2002, sobre todo porque varias fundiciones de cobre se detuvieron o funcionaron bajo su capacidad. Cabe recordar que en Chile la mayor parte del ácido sulfúrico se obtiene en las fundiciones de cobre.
Por ejemplo, la fundición Paipote, en Atacama, fue suspendida en 2024; y Potrerillos, también en la misma zona, está detenida desde junio de 2025 tras el colapso de la chimenea de su planta de ácido. A lo que se sumó el accidente de julio del año pasado en El Teniente, que redujo la actividad de esa división durante el resto del año. En promedio, las fundiciones chilenas operaron cerca del 60% de su capacidad.
Para cubrir esa caída, las importaciones llegaron a un récord de 3,97 millones de toneladas y abastecieron la mitad del consumo del país. Además, más de un tercio de esas compras venía de China.
Este año, el escenario se agravó por dos factores: la interrupción de los flujos de azufre por el estrecho de Ormuz y la restricción china a las exportaciones de ácido desde mayo, que redujo los envíos a Chile a niveles prácticamente nulos desde junio.
"Chile no se quedó sin abastecimiento, porque compró más a Perú, Bulgaria y Corea del Sur y sumó a India como proveedor, pero lo hizo pagando bastante más", explica el director de Estudios y Políticas Públicas (s), Víctor Garay.
El experto añade que, hacia adelante, de acuerdo con datos recopilados por Cochilco, se indica que la minería del cobre consumiría cerca de 7,3 millones de toneladas de ácido en 2026 y 7,9 millones en 2027. A modo de ejercicio ilustrativo, ya que no es una proyección oficial del balance, advierte que "si la producción nacional no se recupera, en 2027 el país podría necesitar importar tanto o más que en 2025".
En esa línea, Garay sostiene que, si la producción se mantuviera en el nivel de 2025, la brecha con el consumo de la minería del cobre sería de unos 3,4 millones de toneladas en 2026 y cuatro millones en 2027. A eso -dice- habría que agregar otros consumidores, como la minería no metálica y la celulosa, "por lo que en 2027 las importaciones podrían igualar o superar el récord".
Precios
En abril ya se hablaba de que los precios del ácido sulfúrico se habían disparado en Chile y presionaban la producción cuprífera. Y si bien el informe no proyecta valores para fines de 2026 ni para 2027, sí plantea que la evolución dependerá de si las fundiciones chilenas logran operar más, de si China flexibiliza sus restricciones y de cómo se recuperen los flujos marítimos.
"Si esos factores mejoran, los costos deberían moderarse. Si aparecen nuevas restricciones o problemas en las fundiciones, el abastecimiento podría volver a tensionarse justo cuando se espera un mayor consumo", afirma.
Consultado por el escenario actual de precios, Garay precisa que, entre fines de febrero y fines de abril, el precio del ácido comprado sin contrato previo en el norte de Chile pasó de cerca de US$ 190 por tonelada a US$ 500 por tonelada.
El costo promedio de las importaciones subió -añade- de forma más gradual, de unos US$ 160 por tonelada en enero a más de US$ 270 por tonelada en julio, porque una parte del ácido ya estaba contratada antes del conflicto a precios más bajos.
Y en septiembre se empezaron a ver señales de moderación. El experto explica que, dentro de China, el precio del ácido llevaba doce semanas bajando, y en Asia las referencias internacionales se estabilizaron en torno a US$300 por tonelada, todavía por sobre los niveles previos al conflicto. "Esa caída no se ha trasladado al comercio internacional porque China mantiene restricciones a sus exportaciones", dice.
Garay recoge que, según las aduanas chinas, en septiembre ese país envió a Chile cerca de 32 mil toneladas, casi todo lo que exportó ese mes. Fue el primer envío desde mayo, pero de un volumen acotado: las exportaciones totales de China siguen muy por debajo de su promedio de 2025 y la restricción no se ha levantado formalmente.
Con todo, el informe plantea que el abastecimiento de ácido debe tratarse como un tema de continuidad operacional para la minería del cobre. La clave está en recuperar la producción de las fundiciones, asegurar contratos de largo plazo, mantener inventarios y mejorar la logística.