La extensa duración de la guerra en Medio Oriente ha llevado nuevamente al precio del petróleo a consolidarse por sobre los US$ 100 por barril -tanto el Brent como el WTI-, con efectos relevantes sobre Chile y su economía.
Por ejemplo, el jueves pasado aumentaron los valores de los combustibles por quinta vez consecutiva en el país: según la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), el precio de las gasolinas de 93 y 97 octanos se incrementó en $ 41,3 promedio por litro en cada caso, algo superior a los $ 39,4 por litro de media de encarecimiento registrado el pasado 30 de septiembre, la última ocasión previa en que se había informado un ajuste en el valor de la fuente energética.
Por otra parte, el valor del diésel subió en $ 91,5 promedio por litro, menor a los $ 95 por litro de alza media registrada hace tres semanas.
El kerosene, en tanto, se encareció en $ 24,8 por litro, mayor que los $ 5,1 promedio de alza de hace una semana, pero menor a los $ 281,8 de incremento de fines de septiembre.
El mayor precio de la energía ha presionado el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), la válvula de la que dispone el Fisco chileno para contener el impacto sobre los valores locales a público, a través de modificaciones en el impuesto específico. Así, cuando los precios internacionales suben, el gravamen se reduce temporalmente, generando menor recaudación para el Estado y -en consecuencia- entregando un subsidio. Lo contrario ocurre cuando se reduce el valor del barril en el extranjero.
Un informe elaborado por el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC UDP) le pone números al funcionamiento del mecanismo en lo que va del año, estableciendo un punto de inflexión a partir de marzo cuando se inició el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.

Así, el reporte calcula que entre marzo y octubre de este año, al Fisco le ha costado US$ 1.070 millones el contener el aumento en el precio de los distintos tipos de energía, con una trayectoria que marca un antes y un después.
En específico, calcula el economista senior del OCEC UDP, Juan Ortiz, entre enero y febrero la caída en el precio de la energía permitió al Fisco, vía un aumento transitorio del impuesto específico, recaudar US$ 147,2 millones a través del Mepco.
Sin embargo, a partir de marzo el inicio de la guerra en Medio Oriente revirtió el escenario, con lo que entre el tercer y el décimo mes del año el Estado dejó de recolectar US$ 1.217 millones para así evitar un traspaso mayor hacia los precios al consumidor local. En el neto, el Mepco ha generado un mayor costo fiscal por US$ 1.070 millones en lo que va del ejercicio.
Según Ortiz, el precio promedio al consumidor final entre enero y fines de octubre ha aumentado para las gasolinas de 93 y 97 en un 12,4% y 13%, respectivamente, alcanzado en promedio $ 1.373 y $ 1.462 por litro, respectivamente.
En el caso del diésel, calcula, el aumento es mayor, con un alza de 28,6% anual.
“El Mepco ha operado continuamente a lo largo del año 2026, donde el componente variable promedio semanal alcanza los -$ 62,6 y -$ 70,4 por litro para la gasolina 93 y 97, respectivamente. En el caso del diésel, el valor promedio semanal es -$ 81,9 por litro entre enero y el 15 de octubre de este año, lo cual implica necesariamente que la operación del Mepco este año conlleva un costo fiscal”, agrega el economista. Cuando el componente variable es negativo, se gatilla un subsidio de parte del Estado.
Impacto sobre el consumo y la recaudación del impuesto específico
El reporte advierte que el precio base -proyección a la que luego se le incorpora la operación del Mepco- registra una alta volatilidad, en medio de una fuerte tendencia al alza en los últimos meses, asociado al aumento del precio del petróleo y la depreciación del tipo de cambio frente al peso chileno, sumado a los mayores costos de refinación del diésel. Como resultado, el precio base llega a los niveles más altos en la serie histórica, lo cual refleja la “fuerte presión” que tiene el mercado actualmente, sostiene el economista.
Asimismo, el informe de Ortiz divide en dos partes la tendencia del consumo de combustibles en el país, previo y post conflicto bélico y el aumento histórico de los precios a fines de marzo inducido por el gobierno.
Por una parte, el consumo agregado de gasolina y diésel entre enero y marzo registró un alza anual de 6% y 3,3%, respectivamente. Sin embargo, después del alza inédita del precio de la gasolina y diésel a fines de marzo, el consumo se ha reducido especialmente en el caso de la gasolina: entre abril y agosto, el consumo acumulado ha caído 3,7% anual, mientras que para el diésel la contracción es de 2,8% en términos anuales.
Como correlato de lo anterior, la recaudación del impuesto a los combustibles entre enero y agosto (última cifra publicada) asciende a alrededor de US$ 1.700 millones, una contracción de 8,3% respecto del mismo período del año anterior.
Esto, dice Ortiz, es explicado no solo por un consumo virtualmente plano a lo largo del año, sino por la operación del Mepco “que reduce los ingresos de este tributo dado el componente variable negativo promedio”.