Dos cucharadas y a la papa caliente: quedan 10 días para que el Gobierno ingrese su primer proyecto de Ley de Presupuesto. El ministro de Vivienda Ivan Poduje Capdeville planteó un alza de 23,9% en agosto pero hace dos semanas, según se supo, la Dirección de Presupuestos (Dipres) le asignó un aumento de 1,7%, porcentaje que en todo caso considera también los gastos de la Ley de Reconstrucción. Obviamente que no quedó contento y está pidiendo más. En esta entrevista le preguntamos su versión, dice que no entrará en detalles de en qué va la negociación, cuya definición, asegura, es resorte exclusivamente del Presidente Kast. Sí aprovecha la oportunidad para referirse a las dificultades que enfrenta su ministerio para ejecutar el presupuesto una vez aprobado.
- ¿Cuánto de reajuste está pidiendo para el Presupuesto 2027?
- Esa es una discusión que vamos a tener solamente con el Presidente.
- ¿Y sabe cuándo?
- Espero que sea pronto. Así se define protocolarmente. Primero con Hacienda y después con la Presidencia. Y espero que haya humo blanco pronto.
- Su ministerio ya le pidió a la Dipres un reajuste la semana pasada, después de la bilateral que tuvo su subsecretaria con el Dipres.
- Efectivamente, pedimos un aumento. Pero lo que se definió es que teníamos una primera etapa con la Dipres y después con Presidencia. Y será el Presidente quien defina.
- ¿Va a guardar en reserva lo que pide?
- Por supuesto.
- Se cumple entonces la orden del Ministerio de Hacienda de no pedir reajuste por la prensa.
- La orden es del Presidente. El único que da órdenes al Ministerio de Vivienda es el Presidente.
- ¿Qué expectativas tiene el Minvu ante el presupuesto?
- Estamos con las expectativas, diría, temperadas en función del contexto que ha tenido el Presidente. Eso tiene que primar hoy. Las vocerías deben ser desde la Presidencia y nosotros, todos los ministros y los ministerios, debiéramos guardar prudente silencio.
- Entonces les pidieron a usted y otros ministros no entrar en frases de más o de menos.
- Llegamos a una fase de silencio radial. A una fase donde la máxima autoridad de la República es la que define, y nosotros tenemos que callar y acatar.
- ¿Le cuesta?
- Cuando es el Presidente, nada.
- Nos dijo en marzo de que “mi estilo no lo voy a cambiar, pero voy a buscar como canalizarlo”.
- Sí, claro, Pero hay dos cosas que aprendí. Primero, que mi único jefe es el Presidente. Segundo, que trabajo para todos los chilenos. He recibido en este ministerio a parlamentarios, senadores, alcaldes del Partido Comunista, Partido Republicano, y con todos trato de tener la mejor relación, porque todos trabajamos por la misma causa.
- En agosto usted planteó en El Mercurio un reajuste del 23,9%. Hace dos semanas Dipres les informa que tendrán un 1,7% que incluía los recursos de la Ley de Reconstrucción. Y que eso, cifras más cifras menos, dejaba a Minvu en -3%.
- Efectivamente.
- ¿Cómo lee esa señal, ahora en medio de la crisis del empleo?
- Tendría que preguntarle al Ministerio de Hacienda.
- ¿Cuál es su lectura?
- No, no tengo lectura de eso.
- Por eso pide un reajuste y se escala a Presidencia.
- Evidentemente. El Presidente siempre tiene la última palabra en esto.
“Somos el ministerio que más empleo genera”
- Con un reajuste de 23,9%, dijo en esa entrevista, se podrían generar 190 mil empleos. Si le dejan un presupuesto como le dijo ya Dipres, ¿cuántos empleos podrá generar?
- No sé cuál va a ser el presupuesto que el Presidente nos va a aprobar. Para qué vamos a especular sobre cosas que no han ocurrido.
- Veámoslo de otra forma: ¿Cuántos empleos aspira a generar desde el Minvu?
- Tenemos la meta de generar 200 mil empleos el próximo año. Y este año vamos a generar 200 mil empleos. Somos el ministerio que más empleo genera.
- ¿Más que Obras Públicas?
- Somos más rápidos.
- ¿Son los subsidios más rápidos que la obra pública?
- Son mucho más rápidos porque no pasan por la Dipres, gran cosa. Los atrasos que tenemos en ejecución se explican por los atrasos que tiene la Dipres en autorizarnos los recursos. Acabamos de recibir $ 12 mil millones atrasados de pavimento; tenía a todos los alcaldes llamándome sobre un presupuesto que ya está aprobado. El Congreso aprueba el presupuesto, y luego en las partidas que no son subsidios, que son de inversión, tenemos que pedir permiso a la Dipres para cada obra que ejecutamos. De los $ 443 mil millones que tenemos autorizados por ley para ejecutar en obras, la Dipres sólo nos ha autorizado $ 383 mil millones.
- ¿Hay forma de apurar eso?
- No. Tengo que hacer presión. Es una burocracia.
- ¿Tiene que ir pidiéndole caso a caso a Dipres?
- Proyecto a proyecto. Si quiero subir un grado a un profesional competente, le tengo que pedir permiso a la Dipres. Si el Congreso me aprobó $ 443 mil millones, debiera poder disponer de aquello, en cada proyecto. Pero los subsidios no, los subsidios los ejecuto: ¡Pá! ¡Pá! ¡Pá! Tengo 63% de ejecución presupuestaria.
- Pero su meta de 200 mil empleos depende -otra vez- de la Ley de Presupuesto.
- Por supuesto. En un escenario conservador vamos a generar 200 mil empleos y bueno, esperemos que... insisto, no tiene mucho sentido hablar sobre eso. Estamos con silencio radial y el Presidente tiene la última palabra.
- ¿Qué visión tiene de la crisis política del desempleo?
- No, la crisis, más que política, es una crisis social.
- Ambas. Una no quita la otra.
- Muy relevante.
- ¿Qué proyección ve si no hay soluciones en el corto plazo?
- No soy futurólogo.
- Pero sale a la calle, la gente plantea cosas.
- Salgo a la calle, me lo plantean, es un tema instalado. Nuestra pega es resolverlo. Somos un ministerio -junto con Obras Públicas- de los más importantes para que el Estado pueda generar empleo al corto plazo; al mediano y largo plazo se puede generar con reformas macro. Ahora, para llegar a fin de mes, nuestros dos ministerios con el ministro De Grange son claves.
- El ministro Quiroz dijo que estaba más inclinado a la inversión en obra pública que a los subsidios. Algunos parlamentarios se preguntan si se va a inclinar más por el MOP que por el Minvu.
- Eso lo define el Presidente. Manda el que fue elegido. Ni yo ni Quiroz fuimos elegidos por nadie, salvo por el Presidente.
“Dicen que uno es gritón…”
- Va a discutir su presupuesto con el Presidente, pero ¿no con el ministro Quiroz?
- No hay instancias de discusión. Ya se tuvieron con la Dipres.
- ¿Un “Oiga, ministro, mire, afloje la mano”?
- No, no le voy a pedir.
- Ya, pero la firme: es vox populi que no tienen una buena relación. Si quiere, le recuerdo lo que usted ha dicho de él…
- En este momento la definición la toma el Presidente, todos los demás son actores secundarios.
- ¿Sigue reivindicando que Quiroz “es un ministro más”...
- Sí pues, es un ministro más.
- ... cuando dijo que era “devoto a la Virgen del Puño”...
- No, eso fue... ya lo expliqué. Lo dije porque teníamos muchas construcciones con fallas, y le estaba diciendo a las constructoras que se pusieran las pilas para no tener más fallas porque ya no iba a pagar más costos extra. Eso fue. Porque tenía un ministerio... oiga, esa es la pega del ministro de Hacienda. De todos los ministros de Hacienda.
- ¿Cuál es la pega?
- Ajustar el gasto.
- En Vivienda las mediciones no son subjetivas: cuántas viviendas se construyen, se reparan, otras obras, etc. El director de la Asociación de Desarrollo y Viviendas Sociales, Carlos Marambio, se quejó de que el ritmo estaba lento, que había que meter más gestión. ¿Cómo lee eso?
- Eso se lee porque el señor Marambio tiene intereses. Quiere que le entreguemos más plata a las empresas que son parte de su asociación. Y no me ha resuelto el problema de la calidad de la construcción. Tenemos muchas empresas que forman parte de la Asociación del señor Marambio que nos entregan viviendas falladas con daños y él no se ha hecho cargo de ese problema.
- ¿Dónde están los nudos en Vivienda?
- Burocracia. Burocracia, 100%.
- Eso es imputable al aparato estatal, al mismo Gobierno.
- Al Estado, más que al Gobierno.
- Lo administra este Gobierno.
- Sí, pero usted sabe que las leyes y reglamentos que opera el Estado sobre cada gobierno deben ser modificados. Y la ministra (Francisca, Medio Ambiente) Toledo está en eso. Y el ministro (Daniel, Economía y Minería) Mas también, y eso nos va a permitir reducir. Si no tuviera el Consejo de Monumentos Nacionales con el desastre que es; si no tuviera que ingresar al sistema de evaluación ambiental en cada región donde hay saturación con 160 viviendas; si no tuviera que pedir permiso a la Dipres cada vez que hago un pavimento, me demoraría mucho menos y tendría más empleo.
- Si algo es socialmente más urgente, ¿por qué no se logra romper ese freno con la burocracia?
- Porque las personas afectadas tienen micrófonos más chicos. Por ejemplo, al Consejo de Monumentos le ha costado entender que cuando me gasto $ 14 mil millones en sacar sus hallazgos -que me los gasté- esos me los dejo de gastar en vivienda. Le cuesta entender que un año de atraso son familias que viven hacinadas y pagando arriendo.
- Y con el Gobierno, ¿usa esa misma energía? ¿Con la Dipres? ¿Cómo es ese tira y afloja?
- Es como le digo: una burocracia también es Dipres. Por supuesto que Dipres es una burocracia. Tengo que pedir permiso cada vez que hago un pavimento. Pero ahí obviamente se requieren reformas. Acá en el Ministerio nos pasa que a veces un papel anda perdido entre dos pisos y la gente tiene que esperar uno o dos meses porque no se ha sacado una firma. Todo el tiempo tengo que estar con un equipo de agilización de trámites interior que me apoya para sacar esas cosas, pero es pura voluntad.
- ¿Tanto así?
- Le cuento un caso. Una señora de 87 años estaba esperando que le pagaran un terreno que el Serviu le compró hace cuatro años. Me trajo el caso de la senadora (Alejandra) Sepúlveda. Lo arreglamos en una hora. Yo llamé y en una hora estaba resuelto, y la señora tenía su plata. ¿Qué es eso? Hay que estar encima de cada tema relevante, empujar con la fuerza necesaria, aunque unos consideren que eso es ser mecha corta. Aunque a ciertas radios no les guste porque les gusta un clima más tranquilo, como de Sanhattan, y dicen que uno es gritón o que... así tienen que resultar las cosas: tengo que hablar con el tipo del Serviu y explicarle por qué tiene una señora adulta mayor sin pagarle.
- Entonces hay que estar tironeando a veces para que las cosas resulten en esta administración.
- Todo el tiempo.
- En el presupuesto, la crisis de desempleo abrió el debate sobre el alza tope del 1%. El ex Dipres de Piñera, Matías Acevedo, dijo creer que va a crecer en torno al 2,2% o 2,3%.
- Qué precisión tiene, ¿ah? ¿Por qué no dijo 2,4%? Me llama la atención que proyecte con decimales. Eso le puedo decir. Nada más.
- ¿También hay silencio radial ahí?
- No, pero es que he explicado varias veces que esa definición la toma el Presidente. No sé qué más le puedo decir de eso.
- Su apreciación respecto del debate que se armó en torno al aumento del gasto, no de la decisión.
- Es un debate que no sé... ¿cómo decirlo? Un poquito etéreo. Abstracto.
- ¿Por qué?
- No tiene que ver con la realidad. Porque los debates que interesan hoy son ¿cuántas casas construimos? ¿Con qué velocidad las construimos? ¿Cómo llegamos con la gente en tiempo y forma a los sectores que están aislados? ¿Colchane, Huara o Puente Alto, los lugares segregados? Esas son las discusiones que valen la pena. El 1% o 2% es una discusión de cuatro comunas de Chile. Absolutamente de élite. Lo que importa son los resultados y tenemos que meter primera, acelerar la marcha y entregarle a las personas para que tengan mejores señales de actividad. Y en eso estamos trabajando.
El Gobierno raspando el 30%: “Hay que hacer mejor la pega”
“Otra cosa de discusión, paréntesis, esto de ‘iliberal’. No he visto una discusión más etérea y abstracta que esa tontería que te refleja nuevamente lo alejadas que están ciertas personas de las problemáticas cotidianas. Hay todo un debate en Narnia sobre si este es un gobierno iliberal o no, cuando lo que hay que ver es si el Gobierno está cumpliendo las metas que tenía que cumplir. Y si no las está cumpliendo, tendrá que cumplirlas”, contesta ante la cuestión de cómo ve el rumbo del Gobierno.
- Pero el mismo Presidente recogió el guante, ¿se acuerda? Lo dijo una vez: que para nada se consideraba iliberal.
- Puede ser un comentario, pero es como a mí me decían, como el gobierno anterior que paralizaba hospitales del cáncer por una laucha. Cuando llega a ese nivel de desconexión y genera un debate sobre el 1% o 2%, sobre si es iliberal o es liberal, o liberal libertario, todas estas huifas... al final la política se pone cada vez más intrascendente, cada vez más irrelevante, y no podemos caer en eso. Por eso nuestro ministerio tiene la gracia de tener una pata conectada con los dolores de las personas.
- Alguna explicación tendrá para que la aprobación del Gobierno esté raspando el 30%.
- Hay que hacer mejor la pega. Tenemos que trabajar más.
- ¿Dónde están los débitos sociales ahí?
- Tenemos que trabajar el doble, un esfuerzo mayor por estar en la calle con la gente, explicarle a la gente, ponernos en los zapatos de ellos y dejar de hablar de los iliberales, liberales, el 1% o 2%. Las personas evalúan a los gobiernos en función de sus resultados. El delivery, ¿qué es lo que le llega a las personas? Es lo que estamos trabajando en nuestra gestión. La conexión con la ciudadanía se ve en la calle. El Presidente nos pide estar en la calle, escuchar a la gente, resolver sus problemas. Son las tres claves y lo estamos haciendo.
- ¿Todos?
- Nosotros lo estamos haciendo, el Ministerio de Vivienda.
- ¿Y el resto de los ministros?
- Cada uno tiene que evaluar su propio... no voy a evaluar a un colega.
- ¿No tiene o ha encontrado estudiantes o recién egresados trabajando acá por $ 2 millones, como en otros ministerios?
- Llegamos acá con muy poca gente porque cuidamos los recursos. Llevo 30 años de carrera en esta huifa, conozco este ministerio al revés y al derecho y sé que llegar con 60 asesores como los Golden Boys o Dream Team no sirve para nada: te genera anticuerpos con los funcionarios. Tenemos asesores ajustados, acotados. Nos acabamos de levantar un súper buen jefe de comunicaciones, la jefa de comunicaciones pasó a jefa de gabinete. Es un equipo chiquitito, operativo. Y la gente que llega por confianza, se va por confianza. Sin llorar.
- Según encuestas como Criteria a usted lo rankean bien. También a la ministra Chomali. Ambos suelen decir lo que piensan, contradicen a otros ministros, a lo mejor es un incentivo para otros. ¿Cómo se toma esa responsabilidad?
- Las evaluaciones vienen y van. Uno nunca tiene que tomarse en serio eso; a lo mejor es un indicador más. Me tomo en serio cuando camino en la calle, la cantidad de garabatos que recibo versus la cantidad de halagos que recibo.
- ¿Cómo anda ahí?
- Nueve por uno.
- ¿Nueve qué?
- Nueve felicitaciones y una chuchá.
- ¿Cómo se toma esa responsabilidad?
- Eso refuerza la necesidad de que nosotros estemos -como el Presidente nos pide- en terreno, escuchando a la gente y resolviendo. Pero no creo que nos evalúen bien, me entiende, por discutir con un ministro. No, eso no tiene mucho que ver.