Fundado en 1994 por el ingeniero local Pedro Fried, Hotel Puerta del Sur, de Valdivia, es una empresa familiar administrada hoy por su hija Janet y su marido (y director ejecutivo) Claudio Perek. Tras una inversión de $ 1.400 millones, la ocupación del recinto se disparó a 72,5% entre enero y mayo, muy por sobre el promedio de 51,1% que registró la industria nacional en el mismo período.
Pero ahora busca también superar la tradicional estacionalidad de la industria turística. Para ello implementó una campaña que busca atraer a los visitantes a un clima lluvioso. “Si queremos que la gente venga todo el año tenemos que hacernos responsables. Llegaste al hotel y no pudiste irte, no te preocupes, te alojamos esa noche gratis”, dice Perek, como una respuesta corporativa ante eventualidades como cancelaciones de vuelos por mal clima.
Claudio Perek, director ejecutivo de Hotel Puerta del Sur.
La ciudad humedal
Inserto en el humedal Río Cruces de Valdivia, el también llamado “hotel santuario” está apuntando al turismo de toda temporada, y para ello quiere aprovechar la biodiversidad del entorno natural en la primera Ciudad Humedal de Latinoamérica. “Tener un hotel lleno en Valdivia en verano requiere trabajo, pero no es un gran mérito, la demanda aparece. Pero nosotros dijimos, ¿cómo logramos mostrar la naturaleza valdiviana al mundo? Creemos que acá hay un diamante en bruto que no está siendo explotado de la manera adecuada”, explica Perek, destacando que el bosque lluvioso es un polo de biodiversidad de clase mundial.
Concebido como hotel boutique, tiene sólo 39 habitaciones para que la estadía sea más placentera. Inserto en un parque de 10 hectáreas, además del equipamiento tradicional, como gimnasio, spa y sauna, suma elementos como una hot tub en medio del bosque nativo, un muelle que conecta con el humedal y senderos ricos en fauna endémica.
Dentro de su modelo de negocios ha incorporado además un fuerte trabajo de educación ambiental. En esa línea, impulsa el proyecto Aula en el Río, donde facilita sus instalaciones como un laboratorio natural. “Tenemos dos escuelas apadrinadas. Salen desde el muelle del hotel con profesores a recorrer el humedal y hacen una serie de levantamientos de trabajo de naturaleza con guías de campo”, explica.
La apuesta ha dado resultados hasta ahora. Según sus administradores, los ingresos anuales de Puerta del Sur bordean hoy los $ 2 mil millones anuales, cuadruplicando los niveles previos a su nueva apuesta turística. Y la tarifa promedio diaria se ubica 50% por sobre el estándar nacional, mientras que el ingreso por habitación disponible duplica el promedio de la industria.
El hotel está inserto en el humedal Río Cruces de Valdivia.
Inversión y renovación
Del total invertido en la modernización de los espacios, un tercio se destinó a remodelar integralmente las habitaciones y espacios comunes. Otra parte se usó en desarrollo nuevas experiencias para los huéspedes, y otra a la renovación de la propuesta gastronómica. El remanente utilizó en mejoras de infraestructura, la recuperación del ecosistema paisajístico y la modernización de sus plataformas tecnológicas.
Tras esta primera etapa, la compañía ya estructura sus próximos proyectos. Desde Botánica, el restaurante del hotel, “estamos haciendo una renovación completa del área gastronómica, renovando la cocina, la carta. Estamos buscando tener una cocina con una mayor identidad regional”, dice Perek sobre la misión de su nuevo chef ejecutivo, Pablo Fröschke, cuya trayectoria está marcada por cadenas como Explora y The Singular.
A ello se suma la apertura de salones corporativos renovados con capacidad de hasta 150 personas, infraestructura que a atraer congresos, retiros y directorios. “No sólo hemos desarrollado el segmento de turista de invierno y de naturaleza, también hemos trabajado mucho con lo que son segmentos MICE. Estamos haciendo una serie de congresos y eventos”, detalla el ejecutivo.

Deuda en conectividad
Pese a los positivos resultados de apuesta por el turismo de toda temporada, un punto débil de la estrategia está todavía en la escasa conectividad de la Región de Los Ríos, en especial, el aeropuerto Pichoy de Valdivia. “Tenemos menos vuelos de los que había hace dos o tres años. Sólo hay un vuelo al día y ni siquiera tenemos vuelos todos los días de la semana”, se lamenta Perek sobre la necesidad de avanzar en políticas públicas que den estabilidad y permanencia a rutas aéreas que no dependan de la estacionalidad.
Desde su perspectiva, resolver estas brechas es clave, ya que el sector turístico del sur actuará como motor económico frente a la automatización tecnológica. “El cambio tecnológico va a producir desplazamiento laboral, pero hay algo que no va a desaparecer, que es la hospitalidad, eso no lo puedes tercerizar, no puedes llevarte a China la naturaleza del sur de Chile ni el contacto humano".
