Una por cada año. La emblemática Chocolatería Entrelagos, de Valdivia, celebra en 2026 medio siglo de existencia, y para conmemorarlo, está llevando adelante un ambicioso plan de expansión que apunta a más que duplicar su número de locales, llegando a 50 establecimientos, con nuevas aperturas en Concepción, Santiago, Temuco, Osorno y Chillán. “Partimos con seis, ahora tenemos 24 y tenemos que llegar a 50 tiendas operativas al año 2029”, comenta su directora ejecutiva, Paula Jaras.
Junto con eso, la meta considera duplicar su producción y capturar 20% del mercado premium de la industria chocolatera nacional.
“Nuestras tiendas han pasado a ser las protagonistas porque son las que transmiten nuestra identidad y todo aquello que queremos compartir con nuestros consumidores”, explica la directora creativa, Francisca Montecinos, hija del fundador de la marca, Tiglat Montecinos.
Además de las tiendas, Entrelagos cuenta con un salón de té ubicado en la calle Vicente Pérez Rosales 640, en el corazón de Valdivia. En esa misma esquina opera la que aseguran es la chocolatería más grande de Chile.
Salto en producción
Este fuerte plan de crecimiento comenzó a fraguarse tras el reordenamiento interno que culminó en 2017. Por ese entonces, las familias Jaras Parker y Jaras Neder terminó de vender su último 50% de participación en Nutrabien, la empresa de alimentos especializada en pastelería y repostería industrial, a CCU. El momento fue oportuno para ambas familias, que mantenían una antigua relación de amistad.
Utilizando los recursos frescos, el clan pasó a convertirse en un socio estratégico de la chocolatería valdiviana. “Existía una oportunidad comercial inmejorable. Había un timing perfecto, pero con un producto que empezaba a quedarse atrás, no por la calidad, sino por el look and feel”, recuerda Jaras.
La urgencia de renovarse respondía a las cifras del consumo nacional de cacao, que estaba registrando un salto histórico: “Entre 1985 y 2018 el consumo per cápita de cacao en Chile sube de 0,29 kilos a 1,61 kilos", detalla la directora ejecutiva. “Este crecimiento sostenido nos permite liderar a nivel regional. Hoy somos el país que más cacao consume en toda Latinoamérica".
Gracias a este renovado impulso, Entrelagos ha sextuplicado su volumen de producción en la última década y el objetivo ahora es incrementar la producción 100% en los próximos cinco años. “Ya nos multiplicamos por seis y vamos en vías de duplicarnos”, detalla Jaras.
La reestructuración apunta además a una mayor participación en el segmento premium, un nicho que, según la ejecutiva, “representa 10% del mercado total del consumo del chocolate” y en el que la marca tenía una participación muy baja, pero que gracias al trabajo realizado, ha escalado posiciones. Ahora proyectan “llegar a 20 puntos de ese mercado premium”, compitiendo directamente con los grandes conglomerados del rubro.
Precursores en el retail
El origen de Entrelagos se remonta a 1976, cuando Tiglat Montecinos, abogado y profesor universitario, junto a su alumno de la carrera de turismo, José Luis Birke, decidieron fundar un negocio que rescatara la tradición gastronómica valdiviana, influenciada por los sabores alemanes, españoles y mapuche con sus ingredientes endémicos, como la murta. Para concretar su proyecto, viajaron a Europa donde aprendieron de la chocolatería fina y encontraron los primeros proveedores.
El camino de Entrelagos hacia el reconocimiento nacional estuvo marcado por una temprana incursión en el retail, un hito que transformó a esta fábrica regional en un actor competitivo a lo largo de todo el país. Lejos de ver la masificación en los supermercados como una amenaza, la compañía lo entendió como una oportunidad para llegar a nuevos consumidores.
“Siempre estaba la idea de democratizar la calidad del chocolate”, detalla Montecinos. La directora creativa explica que el desafío era demostrar que ampliarse al comercio minorista “no significaba perder valor en el producto, sino al contrario, que todos quienes quisieran acceder a un producto de calidad, pudieran tenerlo”.
Así, en la década de los ‘80, la chocolatería adoptó una logística de distribución inédita para las empresas regionales de la época, posicionándose en las góndolas de las principales cadenas desde Arica a Punta Arenas. “Fuimos la primera marca del sur de Chile que ingresó al retail”, recuerda la hija del fundador, valorando este salto frente a su competencia.
Este espíritu pionero fue reconocido formalmente por la industria comercial. “Tenemos el premio a la trayectoria de GS1 por ser la primera empresa de región utilizando código de barra en una época impensable donde todavía se ponía el precio a mano”, comenta con orgullo.
Celebraciones del cincuentenario
En el marco de las celebraciones del cincuentenario, la chocolatería ha querido devolver la mano a la comunidad que respaldó su crecimiento. Las actividades se han volcado hacia sus colaboradores y la comunidad, con la reciente donación de 400 kilos de chocolate para esculpir un cisne gigante que irá en directo beneficio de la organización de cáncer infantil Oncosur.
A esto se suma el “lanzamiento para fin de año de una caja patrimonial de alfajores que rescata en sus envases metálicos la textura de las casas típicas del sur, diseñada en estrecha colaboración con artistas locales chilenos que ilustran constantemente sus campañas”, detalla Montecinos, quien rescata que “esta conexión inquebrantable con el territorio define el verdadero éxito corporativo”.
A su juicio, es “esta filosofía humana y comercial, la que tendrán “las marcas que van a subsistir en los próximos 50 años".
Actualmente, Entrelagos da empleo a cerca de 380 personas, operando bajo un modelo organizacional donde la diversidad es un activo fundamental. La empresa cuenta con 65% de participación femenina y 50% de los cargos directivos son ocupados por mujeres.
Vocación artesanal
Sus contrataciones siempre han estado basadas en las competencias profesionales de quienes trabajan tanto en las áreas administrativas y comerciales, como en la fábrica, cuyos “maestros chocolateros, son verdaderos artesanos (…) algunos llevan más de 40 años de experiencia” elaborando a mano productos icónicos y de alta complejidad técnica como los cuchuflíes, el mazapán y el clásico bombón praliné.
Esta vocación por lo artesanal se ampara en la experiencia sensorial del chocolate es irreproducible por máquinas. La firma trabaja con cacao importado desde Colombia y prioriza recetas de etiqueta limpia. A diferencia de los métodos industriales europeos que homogenizan los sabores mediante maquinados de 16 horas, “Entrelagos utiliza tiempos de conchado reducidos, de un máximo de seis a siete horas, para preservar intactos los aromas frutales de origen del grano sudamericano”.