Con el objetivo de exponer sobre los impactos económicos, laborales y productivos que tendría el retorno de la flota industrial de Biobío y Ñuble a la captura de la jibia, el gerente general de PacificBlu, Marcel Moenne, participó este miércoles en la sesión de la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado.
La intervención del ejecutivo se enmarca en la tramitación del proyecto presentado por los senadores por Biobío Gastón Saavedra, Enrique VanRysselbergue y Sebastián Keitel, además del socialista Fidel Espinoza, quienes buscan devolver a la pesca industrial un porcentaje de la cuota de captura, perdido con la entrada en vigencia de la Ley 21.134, conocida popularmente como Ley de la Jibia y que en 2019, entregó 80% de la extracción al sector artesanal al prohibir su recolección mediante el arte de pesca de media agua.
El 20% restante quedó en manos de la industria que, tras la aplicación de la Ley de Fraccionamiento, redujo esa cuota a solo 10% para el calamar gigante.
Cabe recordar que en agosto, esta misma comisión aprobó de manera unánime (cuatro votos a favor y cero en contra) la modificación, que permitiría devolver empleos a ambas regiones severamente golpeadas por la desocupación laboral. Ñuble registra la tasa más alta a nivel nacional con 11% y Biobío anotó 10,6%, según las últimas cifras del INE.
Modelo complementario
De acuerdo a lo expuesto en el Senado por Marcel Moenne, “antes de la entrada en vigencia de la Ley de la Jibia, PacificBlu llegó a generar 367 empleos directos vinculados a esta pesquería, 62% de ellos ocupados por mujeres, además de más de 990 empleos indirectos. La actividad representaba también un aporte estimado de US$ 19,7 millones anuales al producto regional”, afirmó.
Asimismo, el ejecutivo desmitificó la competencia excluyente con el sector artesanal, explicando que las flotas menores operan en promedio sólo cinco días al mes por factores climáticos. El abastecimiento industrial permitía a las plantas operar ininterrumpidamente, manteniendo activa la capacidad de compra y fortalecer los encadenamientos productivos entre ambos sectores.
Bajo esa línea, detalló que “entre 2016 y 2018, la compañía compró en promedio 5.142 toneladas anuales de jibia provenientes de la pesca artesanal, lo que significó transacciones por aproximadamente $ 2.340 millones al año”. Las cifras, a juicio del ejecutivo muestran que “recuperar esta actividad permitiría reconstruir un modelo productivo complementario, aumentando la capacidad regional de compra y procesamiento de jibia artesanal y contribuyendo a generar nuevos puestos de trabajo en el Biobío”.
Sustentabilidad de captura
PacificBlu presentó además datos científicos de estudios realizados por el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) que sostienen que el arrastre de media agua alcanza niveles de selectividad de hasta 99,9%. Este es el principal argumento de los artesanales, quienes cuestionan la sustentabilidad del tipo de captura empleado por la industria.
El proyecto en discusión es acotado y contempla sólo la movilización de seis embarcaciones industriales y la extracción de unas 20 mil toneladas anuales. “Ese volumen representa en promedio cerca de 1,9% de las capturas registradas conjuntamente por Perú, China y Chile y aproximadamente 0,2% del número total de ejemplares capturados”, puntualizó el ejecutivo, descartando un riesgo de sobreexplotación.
En cuanto al precio pagado a los artesanales, Moenne aclaró que se fija por la oferta y demanda internacional de calamares, no por la presencia de la industria local.
Respecto a la discusión parlamentaria, Pescadores Industriales del Biobío manifestó que “estamos observando con cautela cómo se da la discusión” en el Congreso.