Un síntoma concreto de la transformación del sistema eléctrico se está haciendo sentir en las últimas semanas: caídas históricas en los costos marginales, que corresponden al precio al que se transa la energía en el mercado mayorista.
Según el fundador de la consultora SPEC, Carlos Suazo, en lo que va de octubre el costo marginal en Alto Jahuel -un nudo relevante para el abastecimiento de Santiago- promedia cerca de US$ 7 por MWh, siendo el nivel mensual más bajo desde noviembre de 2002. La última semana fue incluso menor, con menos de US$ 4.
Lo anterior contrasta con lo que ocurría hace tres meses, cuando el debate estaba centrado en la estrechez del sistema y el gobierno estuvo a punto de publicar un decreto preventivo de racionamiento por la disminución de la generación hidroeléctrica ante la ausencia de lluvias. En julio, también en Alto Jahuel, el promedio fue US$ 92, con días sobre US$ 300.
El experto enfatiza que la caída de los costos marginales es generalizada. En Quillota, Maitencillo y Crucero, en el norte, el precio está en torno a US$ 7-8, y en Charrúa, en el Biobío, es todavía más bajo, cerca de US$ 4, afirma.
A la hora de identificar las razones de esta baja histórica, el gerente de Mercados del Coordinador Eléctrico, Marcelo Bobadilla, puntualiza que "el comportamiento de los costos marginales refleja la transformación que está experimentando el mercado mayorista producto de la alta penetración de energías renovables variables, sistemas de almacenamiento de energía y, particularmente este segundo semestre del año, la gran disponibilidad de recursos hídricos". De hecho, se han registrado condiciones de vertimiento en embalses.
Junto a esto, Bobadilla apunta a que la creciente incorporación de sistemas de almacenamiento está permitiendo trasladar volúmenes relevantes de energía solar a las horas nocturnas.
Para Suazo, el factor principal es el agua. "Tuvimos un invierno lluvioso y estamos en pleno deshielo. En septiembre, la generación hidroeléctrica subió un 56% más que un año atrás. A eso se suma el sol y el viento, que hoy tienen mucha más capacidad instalada que hace algunos años, y que producen a costo operacional cero", afirma. Y añade el tercer elemento: los sistemas de almacenamiento, que guardan la energía que sobra del mediodía y la entregan en la tarde y la noche, precisamente en las horas que antes eran las más caras.
El experto complementa que las baterías representan actualmente cerca del 80% de la generación que históricamente cubrían las unidades de punta (las más caras del sistema): "En su totalidad, la generación de unidades térmicas bajó dramáticamente: en septiembre, su generación cayó a la mitad respecto de 2025".
Pero las baterías -aclara- también influyen en el precio por otra vía, menos visible, que tiene que ver con cómo se calcula el costo marginal. "En nuestro mercado, el precio de cada hora lo fija la central más cara que se necesita para abastecer la demanda. Para las centrales con embalse, el sistema reconoce que el agua guardada tiene valor: usarla hoy significa no tenerla mañana, y ese valor entra al precio", dice.
Y agrega que con las baterías eso no ocurre: "Por diseño, las baterías nunca pueden fijar el precio. Cuando descargan en la tarde y desplazan a una central a gas o diésel, el precio cae como si esa energía no tuviera costo alguno. Con cada vez más baterías en el sistema, esto pesa más. Parte de los precios que vemos hoy refleja abundancia, pero parte refleja también una regla de formación de precios que quedó desalineada con la tecnología que está entrando".
Fuentes comentan que hace más de 30 años el sistema era principalmente hidráulico con algunas carboneras y ocurría lo que hoy se observa ante muchas lluvias y período de deshielo, a veces con varios días con costo cero. Por esto, lo que se experimenta actualmente -dicen- es natural en cualquier sistema que tenga muchas renovables.
Los efectos
Aunque para los hogares el efecto en sus boletas sería acotado en el corto plazo, porque las tarifas residenciales dependen de contratos de largo plazo licitados hace años y no del precio del día, la baja sí la perciben los grandes clientes, como las mineras e industrias, cuyos contratos pueden estar ligados en alguna medida a este precio.
Así lo describe Suazo: "Entre las generadoras hay ganadores y perdedores. Pierden las centrales que venden su energía al precio del momento sin un contrato que las respalde. Ganan, en cambio, las empresas que tienen contratos de suministro y compran parte de esa energía en el mercado, porque hoy la compran muy barata".
Sostiene que, "para el sistema en su conjunto, operar es más barato y más limpio. Pero precios cercanos a cero también son una señal de que en ciertas horas sobra energía". De hecho, recuerda que todavía se desperdicia energía renovable porque no hay suficiente almacenamiento ni líneas de transmisión para aprovecharla. "Y si el precio no reconoce el valor de la energía almacenada, las señales para invertir en esa infraestructura se debilitan justo cuando más se necesita", sostiene.
De acuerdo a Bobadilla, los efectos de este fenómeno de caída de costos marginales pueden ser variados, pero desde el punto de vista de los agentes del mercado, refuerza la importancia que juegan los contratos de largo plazo para las generadoras, a su vez que entrega una señal de precios que podría resultar útil para inversionistas que están estudiando el desarrollo de proyectos de consumo de distinta naturaleza.
Además, dice, "la mayor disponibilidad hídrica, así como disponibilidad de energía almacenada en sistemas de almacenamiento permite reducir los costos de operación del sistema; cabe destacar que el uso eficiente de fuentes renovables tiene como efecto la reducción de los niveles de emisiones debido a la menor necesidad de utilización de recursos térmicos".
En el Coordinador ven que, si bien hay una situación puntual producto de una disponibilidad hídrica que no es constante todo el año, es esperable que el mayor aporte de los sistemas de almacenamiento que se cargan con energía solar u eólica puedan provocar costos marginales promedio estables.
De esta manera, Bobadilla señala que se prevé que en un par de años más, con mayor penetración de sistemas de almacenamiento, una condición hidrológica húmeda podría originar, eventualmente, costos marginales nulos durante todo el día.