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REGÍSTRATE AQUÍEstudio sugiere que los vehículos también pueden ser el foco de ataques informáticos a sus sistemas electrónicos.
Por: Equipo DF
Publicado: Jueves 2 de mayo de 2013 a las 05:00 hrs.
Visualice la siguiente situación. Usted, como cada día, conduce su automóvil por una carretera o un camino urbano o rural. De un instante a otro se apaga el motor, las luces no responden, suena la bocina y se bloquean los seguros de las puertas.
Lo más seguro es que tienda a pensar en un desperfecto mecánico o eléctrico, pero lo cierto es que podría ser la acción de piratas informáticos que busquen la autodestrucción de su vehículo.
Ese precisamente fue el escenario estudiado por las universidades de Denver, California y Washington, y que sugiere que los automóviles podrían sufrir ciberataques que comprometan sus sistemas electrónicos y que pongan en peligro la vida de conductores y acompañantes.
Ello producto de que hace algún tiempo, los autos cada vez más contienen elementos electrónicos que transmiten datos a redes informáticas, conforme incorporan acceso a Internet o a Bluetooth, existe el riego que puedan sufrir ataques de virus.
No obstante, la diferencia parece sustancial, pues si en un PC el mayor riesgo es perder los datos, un ataque informático a un automóvil podría traducirse en un accidente con consecuencias fatales.
Medidas de seguridad En cifras, estos autos del mañana –cada vez más de hoy- dedicarán el 50% de los costos de producción a sistemas electrónicos y serán cerca de 80 el número de procesadores que comandarán los vehículos, que tendrán también, en promedio, 3,2 kilómetros de longitud en su sistema de cableado eléctrico.
De ahí que en el último tiempo no sea raro ver que las marcas de autos retiran vehículos o los llaman a revisiones para subsanar problemas de fábrica en algunos de sus sistemas, con el consiguiente costo monetario para los fabricantes.
Producto de aquello, las firmas han identificado varias formas de proteger a sus creaciones de los hackers.
Una de estas medidas consiste en mantener redes vitales de un automóvil, como los frenos ABS y los mandos de control del motor, en redes diferentes a las utilizadas para la información y el entretenimiento, y si bien algunas veces deben comunicar estas redes entre sí, lo hacen a través de accesos seguros.
Alianzas de seguridad
Del mismo modo, los fabricantes también controlan cada vez más los softwares y los datos de acceso al vehículo. Por ejemplo, cuando un conductor de un Mercedes Benz solicita datos de Internet, estos se procesan a través de un servidor externo Daimler y llegan al auto a través de una conexión virtual privada.
Otras marcas también ofrecen aplicaciones descargables como Touch de Toyota, Sync de Ford y Unconnect de Chrysler. No obstante, estos sistemas no suelen ser completamente abiertos, sino que ofrecen una cantidad limitada de aplicaciones seguras y aprobadas.
Por último, los fabricantes además han investigado posibles vulnerabilidades y potenciales escenarios de ataques.
De hecho, el año pasado Bosch adquirió Escrypt, una firma especializada en sistemas de seguridad para la industria automovilística.
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