En un escenario económico presionado por los costos operacionales, las nuevas normativas laborales y las exigencias de competitividad, una metodología de gestión creada en la región del Biobío promete mejorar los retornos para la industria. Se trata del "Turno Perfecto", un programa de aceleración de eficiencia creado y patentado por la consultora penquista Demac, que según la compañía, aumenta la productividad de sus clientes entre 16% y 30% en trece semanas.
Demac dice que el programa ya ha sido implementado en más de 50 líneas productivas de industrias como la salmonera, pesquera, en el agro e incluso en el retail. La propuesta basa su modelo en la disciplina operacional y en una transformación de las conductas laborales. "La productividad no depende solamente de la velocidad o de la tecnología, sino que más bien de la forma cómo gestionas las oportunidades", explica el gerente comercial y cofundador de Demac, Miguel Ángel Aguilera.
Junto a su socio, Milton Hernández, fundaron la empresa en 2013. Tras adquirir experiencia en estos procesos desde la industria forestal, decidieron crear un proyecto propio para acercar metodologías de alto rendimiento a distintos sectores productivos. El crecimiento les ha permitido pasar de ser una dupla de ingenieros a conformar un equipo multidisciplinario de 15 profesionales.
"Buscábamos democratizar la excelencia operacional. Y cuando digo democratizar, significa cómo la llevábamos a empresas que no podían pagar grandes consultoras", detalla Hernández al recordar los comienzos de la consultora que hoy atiende a grandes multinacionales.
Resultados concretos
Demac explica que el programa funciona como un catalizador de mejoras operacionales a corto plazo, transformando las rutinas de trabajo. En el sector salmonero dice haber logrado incrementos de un punto porcentual en el rendimiento del producto final, lo que se traduce en entre US$ 4 millones y US$ 5 millones adicionales al año para volúmenes de producción cercanos a las 100 mil toneladas.
La herramienta se basa en una constante iteración y adaptación a las realidades de cada compañía. “Tenemos la suerte de decir que si hemos iterado 50 veces el modelo de Turno Perfecto, 49 han sido demasiado buenas y una fue buena”, destaca Aguilera. Esto se debe a que “todas las semanas existen instancias de gerenciamiento interno para ir perfeccionando el modelo", agrega Hernández.
Según comparten, las intervenciones a través de este modelo operacional en áreas de las principales compañías acuícolas, “han arrojado retornos de entre US$ 10 millones y US$ 12 millones en la última línea del negocio, en dos años de trabajo continuo”.
En el sector pesquero, Demac estima que la reestructuración de las rutinas operacionales impulsó un incremento productivo de 27%, mientras que en la industria maderera y forestal logró capturar un valor de US$ 2 millones a través de un proyecto de intervención semestral.
Intervenir pérdidas estructurales
Aumentar la eficiencia cobra valor ante los desafíos regulatorios, como la reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas, donde por ejemplo, el modelo permite erradicar el sobretiempo para centrarse en optimizar el tiempo efectivo.
“Nosotros vamos directo a la productividad real por hora. Una planta en Ñuble con la que trabajamos hace dos meses ha roto récord históricos, en sólo dos meses y aún falta por continuar itinerando y mejorando”, declara Aguilera. El rendimiento operativo se logra interviniendo las pérdidas estructurales de las empresas, prescindiendo de recortes de personal.
Aunque nació para el sector industrial, el Turno Perfecto podría aplicarse en áreas críticas como la salud y el sector público, señala la consultora. Tras analizar recintos médicos de alta complejidad en Brasil, aseguran que la herramienta puede optimizar el uso de pabellones y aportar a la reducción de listas de espera.