El director nacional de la Escuela de Auditoría y Control de Gestión de la Universidad Santo Tomás, Fernando Mejido, es además integrante del Consejo Técnico de Inversiones (CTI) de la Superintendencia de Pensiones.
Por ello, en medio de la caída del fondo E, es una de las voces técnicas consultadas para entender qué ocurrió con el selectivo, que retrocedió más de 10% entre enero y septiembre.
“Las administradoras tomaron decisiones de inversión que no se condicen con lo que representa el fondo E, que por definición debe tener estabilidad, porque está pensado para los afiliados que están en la última etapa laboral”, señaló a título personal en conversación con DF.
El académico rechazó la explicación de las AFP respecto de que el fondo estuviese integrado por una gran mayoría de cuentas de afiliados que, por su horizonte de pensión, no deberían estar alojados ahí.
“Hay un 7% de personas que estarían como en edad de jubilación. Eso es cierto, pero ese 7% son 60.000 personas, entonces, creo que en ningún caso le quita la gravedad, porque son personas que hoy van a ver una pérdida de un 10% de su ahorro”, indicó.
Mejido también abordó el argumento de la industria respecto de que el fondo E obtuvo rentabilidades altas en el pasado con la misma estrategia de inversión. A su juicio, ese resultado no invalida los cuestionamientos, sino que ayuda a explicar por qué las administradoras profundizaron con esa estrategia.
“Esa rentabilidad del año pasado fue precisamente uno de los factores que llevó a las AFP a tomar posiciones incluso más agresivas, porque tuvieron un muy buen desempeño”, sostuvo.
Afirmó que detrás de esas decisiones existió una expectativa sobre la evolución de las tasas de interés internacionales. “No les gusta la palabra apuesta, pero estaban especulando sobre el comportamiento de la tasa en Estados Unidos, que finalmente terminó en un error de estimación”, señaló.
Mea culpa
Mejido agregó que la Superintendencia de Pensiones manifestó su preocupación por estas posiciones en 2025 antes de que se materializara la caída.
Según explicó, el entonces superintendente Osvaldo Macías sostuvo conversaciones con ejecutivos y directores de las administradoras, mientras que posteriormente el nuevo regulador, Joaquín Cortez, estableció restricciones para reducir esas exposiciones en 2026.
El académico apuntó que el CTI fue consultado sobre esa modificación y respaldó la decisión. “Hubo consenso en que era necesario tomar esta medida”, afirmó, aunque reconoció que el episodio dejó en evidencia un vacío en la regulación.
Impacto en la legitimidad
Finalmente, el experto del CTI planteó que las AFP deberían reconocer su error en la estrategia de inversiones del fondo E.
“Sería muy bueno que las AFP hicieran un mea culpa público. No he visto que hayan dicho: ‘Mire, nos equivocamos’, o algo parecido”, concluyó.
En esa línea, advirtió que podría afectar la confianza en el sistema previsional en momentos en que se prepara la transición hacia los fondos generacionales. “Este hecho le va a jugar muy en contra a una legitimidad que costó mucho recuperar”, sostuvo.
A su juicio, parte del vacío normativo que permitió acumular estas posiciones fue abordado en el nuevo régimen de inversión, que contempla límites específicos para las operaciones con derivados en los fondos generacionales destinados a los afiliados que tienen una mayor edad.