En septiembre de 2024 se reveló una serie de correos que Thomas Kimber le envió a los inversionistas de Karün para avisarles que la compañía de anteojos sustentables que había fundado hace una década no podía pagar los sueldos y que había iniciado el proceso de cierre.
Semanas después, los family offices WildSur -ligado a la familia Lería Luksic- y Petra -vinculado a Gabriela Luksic- tomaron el control de la firma con un aumento de capital de US$ 5 millones, nombraron un nuevo directorio y reemplazaron a Kimber en la gerencia general por Ignacio Ureta.
A un año y medio de esa operación de salvataje, Karün es una empresa distinta, más chica, replegada a Chile, con una nueva CEO: Camila Echegaray, quien tendrá la misión de lograr la rentabilidad de la empresa.
Achicar para sobrevivir
El primer año tras el cambio de control fue de recortes. Según una fuente del directorio, la estructura de gastos se redujo en torno a un 65%, lo que abarcó personas, contratos recurrentes y operación internacional: la de Europa cerró por completo y la de Estados Unidos se achicó hasta quedar acotada a la venta de sus productos a través de tiendas de Walmart. El equipo pasó de más de 60 personas a unas 20, las que están repartidas entre sus oficinas de Vitacura y Puerto Varas, y en EEUU.
“Efectivamente el 2024 fue un año más difícil interno por la crisis financiera que tuvimos. Sin embargo, el 2025 fue un año de estabilizar, de reducir gastos, de normalizar la situación”, dijo a DF Camila Echegaray, quien en agosto asumió como CEO de Karün en reemplazo de Ureta. Este último se incorporó al directorio que integran otros cuatro directores: uno de WildSur, uno de Petra y dos de consenso.
Echegaray, ingeniera comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, conoce de cerca la compañía y la industria óptica, pues hace poco cumplió cinco años en Karün a cargo del área de producto y anteriormente trabajó 13 años en Rotter & Krauss.
El diagnóstico de la nueva administración es crudo. Según un director, la cultura de rentabilidad nunca se instaló en la compañía. “Era necesario transmitirle al equipo que este era un negocio y que había que llevarlo al punto de equilibrio”, dijo.
Por ello, la conclusión fue que Karün no tenía ventajas competitivas sostenibles fuera de Chile.

CAMILA ECHEGARAY, CEO DE KARÜN.
Foco en tiendas propias
Con una estructura ya más liviana, el plan se reenfocó hacia el retail propio en Chile. Karün opera seis puntos de venta y sumará dos antes de que termine el año: Alto Las Condes y Temuco.
“Y esperamos cerrar 2027 con 12 puntos de venta, es decir, otros cuatro”, adelantó Echegaray.
En paralelo, la compañía ha seguido innovando con nuevos anteojos. Recientemente lanzó una colección deportiva y su primera colección de marcos elaborados a partir de colillas de cigarro como materia prima, desarrollada junto a una empresa chilena, con propiedades equivalentes a las del acetato virgen.
“Karün sigue siendo una empresa que quiere mostrar que las cosas se pueden hacer de manera diferente. Eso no se pierde. Nuestra propuesta de valor sigue intacta. La innovación, tanto en el diseño como en la utilización de nuestros materiales, es parte de lo que nos hace distintos”, afirmó Echegaray.
Rentabilidad a la vista
Para este año, la compañía espera crecer un 20% en ventas respecto de 2025, y un 30% adicional en 2027.
Según Echegaray, buscan ser rentables en un plazo de entre 18 y 24 meses.
“Estamos en un proceso que creo es el correcto y en el cual el equipo confía mucho”, dijo la ejecutiva.
Los accionistas ancla siguen comprometidos y han seguido inyectando recursos a la compañía más allá del aumento de capital original, aunque desde el directorio advierten que el apoyo tiene límites.
“Son empresarios con mucha experiencia. Tiene que haber un plan que haga sentido”, comentó un director.
Este año se estructuró un financiamiento, pero como título de deuda, con el objetivo de refinanciar un crédito bancario que la compañía no podía pagar con recursos propios. Los titulares de esos nuevos papeles son WildSur y Petra.
También hubo otro cambio en el directorio: salió Franco Mellafe, representante de Amarena, brazo de inversión de capital de riesgo del family office de Patricia Angelini, el tercer mayor accionista de Karün, aunque bastante más abajo que WildSur y Petra.
Kimber, en tanto, concluyó su relación formal con la compañía. Mantiene acciones dentro del plan de ejecutivos y una relación informal con el equipo, pero sin incidencia en el día a día de la operación.
¿Qué vendrá en el largo plazo? En el directorio saben que no son los “dueños naturales” de Karün. “Este es un negocio de retail y lo natural es que esté en manos de alguien que pueda capturar sinergias y llevarlo al siguiente nivel. Podemos ayudar en esta transformación, pero la visión es que esa siguiente etapa la lidere alguien más”, explicó un director.
Eso no significa, sin embargo, que el plan dependa de encontrar comprador. “En un mercado como el chileno tu negocio no puede depender de un exit. Es un mercado muy poco profundo y los negocios de capital privado han sufrido mucho. El caso base tiene que ser un negocio que se pare por sí mismo, aunque sea más chico de lo que Thomas soñó”, agregó.
Si llega un (comprador) estratégico, será bienvenido, pero la prioridad hoy es que Karün gane plata sola.