Fue una semana que quedará grabada en la historia de la industria financiera nacional. El martes, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) sancionó por primera vez el “spoofing”, una de las formas de manipular el precio de las acciones.
La multa fue de UF 25.000, unos $ 1.024 millones, en contra de Asesorías e Inversiones A&C. Pese a que la sanción recayó solo en la sociedad, entre sus socios aparece un nombre conocido en "Sanhattan": el exgerente de Banchile Inversiones, Cristián Araya, quien fue multado en 2014 por el regulador por la arista SQM-A del caso Cascadas. Actualmente, Araya posee el 26,5% de A&C.
En síntesis, el spoofing consiste en ingresar órdenes bursátiles que, en definitiva, no buscan ser ejecutadas, sino que tienen como objetivo inducir a otros inversionistas a mover el precio de un determinado papel y así comprar más barato o vender más caro.
Según la resolución N°9913 de la CMF, entre 2021 y 2024 la sociedad A&C "incurrió en un patrón constante y extendido en el tiempo, conforme al cual ingresaba órdenes de compra o venta de acciones, las que eran canceladas en un breve tiempo (segundos), sin intención de que fueren calzadas".
Una vez que la postura "señuelo" era igualada o mejorada por un tercero, según la CMF, la sociedad A&C procedía a cancelarla y a ingresar una orden contraria, materializando una operación de compraventa de acciones, que le permitía beneficiarse de la distorsión creada.
En promedio, la orden “señuelo” desaparecía 2,37 segundos después de la reacción del tercero.
A modo de ejemplo, el 8 de febrero de 2022, a las 09:53 horas, la mejor oferta de venta de la acción de Engie Energía Chile estaba en $ 624,99. A&C puso una orden de venta a $ 601,01, un tercero bajó su oferta a ese precio y A&C retiró la suya 2,4 segundos después. Luego le compró a $ 601,01.
El historial en Chile
Desde 2002 hay nueve casos que invocan los artículos 52 y 53 de la Ley de Mercado de Valores, que prohíben la manipulación de precios y las transacciones ficticias o engañosas. Solo en cuatro, contando A&C, se sancionaron por manipulación en sentido estricto.
El primero fue MBI, en 2006. La corredora compraba y vendía a la vez las mismas acciones de Volcán y Pizarreño, al mismo precio, para incrementar sus precios de cierre. Recibió una multa de UF 10.000 y una suspensión.
La sanción más grande tuvo lugar en el marco del llamado caso Cascadas. En 2014, la entonces SVS aplicó multas por UF 4,01 millones a nueve personas y entidades, con UF 1,7 millones solo para Julio Ponce Lerou, que la Corte Suprema rebajó a UF 75.000 en 2020.
El tercero corresponde a STF Capital, en 2023, que hizo 27 compraventas para fijar el precio de las cuotas de un fondo. Perdió su registro y recibió una multa de UF 13.500.
Actuaciones bajo la lupa
Más allá de la historia reciente, existe consenso en el mercado de que hoy la fiscalización estaría viviendo un punto de inflexión, por cuanto la CMF ha multiplicado sus requerimientos de información.
“Antes llegaban tres o cuatro oficios al mes, ahora me llegan como 30”, dijo el gerente general de una corredora. Parte de este mayor control radicaría en la Ley 21.314 de 2021, que creó la figura del denunciante anónimo, el cual puede recibir entre 10% y 30% de la multa, con un tope de UF 25.000. Las solicitudes para acogerse a esta modalidad subieron desde 28 a fines de 2022 a 99 al cierre de 2024.
¿Descubrimiento de precios?
La defensa de A&C calificó los cargos como “un criterio institucional radicalmente nuevo”, porque en 2019 la propia CMF reconoció que la legislación vigente no era idónea para capturar el spoofing.
Algunos actores respaldan esa lectura. “Es una práctica diaria”, señaló el operador.
Los traders de A&C lo describieron igual ante el fiscal. “Esto de las órdenes de una acción yo lo hago todos los días, esto para ver la cancha”, declaró uno. En el 20% de los casos, la orden señuelo fue por una sola acción.
El argumento apunta al volumen. Para el operador, el spoofing requiere mostrar un gran interés de compra para vender en el otro lado, y “no puedes decir que estás manipulando el mercado con 120 pesos”.
El gerente de una corredora coincidió con este argumento. “Un algoritmo bien definido, estructurado, no debería hacer caso a ofertas de un dólar”, explicó, añadiendo que “no es lo mismo tratar de descubrir el precio dentro del mercado a que te acusen de manipulación”.
La lectura no es unánime. El portfolio manager de un fondo reconoció que “la CMF puede tener un caso”, aunque sitúa la conducta en “un área gris”.
La CMF discrepa de esta línea argumental. El regulador sostiene que la Ley 21.314 amplió en 2021 la manipulación a “toda acción” que busque afectar artificialmente el precio, por lo que la orden señuelo queda cubierta, y que para un operador habitual desconocer la prohibición resulta “inexcusable”. Las órdenes, concluye, “no cumplieron la función económica de mercado”, sino que “sirvieron de señuelos”.
Paso 1
Situación inicial
- La mejor oferta de venta está en $ 120 y la mejor de compra en $ 100. A&C quiere comprar, pero más barato que esos $ 120.
Paso 2
La orden señuelo
- A&C ingresa una orden de venta a $ 110, a la que la CMF llama “orden cuestionada”. No quiere que se ejecute. Su objetivo es que otro inversionista iguale ese precio.
Paso 3
Un tercero reacciona
- Un inversionista que vende rebaja su oferta a $ 110 para igualar el precio de A&C.
Paso 4
El señuelo desaparece
- A&C elimina su orden de venta, segundos después de la reacción del tercero. En la pantalla queda solo la oferta del tercero a $ 110.
Paso 5
El calce
- A&C entra por el otro lado con su orden de compra, la “orden objetivo”, y compra a $110 lo que antes costaba $ 120. Según la CMF, su beneficio es ese ahorro de $ 10 por acción.
