El debate por una eventual rebaja de las tarifas TAG se ha reavivado durante los últimos días, especialmente luego de que el ministro de Obras Públicas, Louis de Grange, revelara que ya existen conversaciones avanzadas con algunas concesionarias para explorar una disminución de los cobros.
Ante este escenario, el director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) y exministro de Obras Públicas, Carlos Cruz, advirtió sobre los efectos que podría tener una medida de este tipo y aseguró que una rebaja de las tarifas pondría en “riesgo al sistema”.
Según explicó, una disminución de los cobros provocaría un reordenamiento del sistema de transporte en Santiago que tendría “implicancias negativas”, principalmente por el incentivo que generaría al uso del automóvil en desmedro del transporte público.
“Por una parte, va a aumentar la congestión de las autopistas y la congestión de la ciudad, porque va a incentivar el uso del auto. El incentivo del auto va a desincentivar el uso del transporte público y, por lo tanto, al final va a ser una ciudad más ineficiente y va a ser una ciudad en la cual los habitantes lo van a pasar peor. Y eso, a mi juicio, es justamente lo contrario de una política pública que debiera perseguir aumentar la eficiencia de la ciudad y mejorar la calidad de vida de los habitantes”, detalló Cruz.
Pero la advertencia del exministro no se limitó a los efectos sobre la movilidad. Cruz sostuvo que, si las tarifas se redujeran en torno a un 30% -porcentaje que se ha planteado anteriormente en la discusión-, el Estado podría quedar expuesto a una deuda de entre US$ 600 millones y US$ 800 millones.
A su juicio, en lugar de avanzar en una rebaja de los cobros, los esfuerzos deberían concentrarse en mejorar la percepción que tienen los usuarios sobre el servicio entregado por el sistema concesionado.
Entre las alternativas, mencionó avanzar hacia tarifas dinámicas y cobros asociados al uso efectivo de las autopistas, además de entregar información oportuna sobre los niveles de congestión. También planteó mejorar la accesibilidad, los enlaces y las conexiones entre autopistas, junto con reforzar la seguridad al interior de las vías.
“Hay muchos servicios que hoy día el sistema puede prestar y que van a mejorar la percepción de los ciudadanos y de los usuarios y no necesariamente bajar las tarifas, porque creo que es una pésima señal”, concluyó Cruz.