1. PCE: la prueba clave para la nueva postura de la Fed
El miércoles se publicará el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Reserva Federal para orientar su política monetaria. En el contexto actual, el dato será especialmente relevante, ya que la persistencia del PCE subyacente sobre el 3% anual ha sido uno de los argumentos de la Fed para adoptar una política monetaria más restrictiva. Una lectura bajo lo esperado podría impulsar bajas en las tasas y favorecer la duración. Sin embargo, para quienes ya están invertidos en renta fija internacional, vemos una oportunidad para tomar utilidades y reducir exposición.
2. Tasas de Política Monetaria más cercanas, un peso más vulnerable
En Chile, el ciclo de bajas de tasas inició mucho antes que en EEUU, lo que redujo significativamente el diferencial de tasas entre ambas economías. Actualmente, las tasas de política monetaria se ubican en niveles similares, disminuyendo el atractivo relativo de los activos chilenos y elevando el riesgo de salidas de capitales hacia otros mercados, con presiones sobre el tipo de cambio. En consecuencia, el reciente cambio de trayectoria de la política monetaria estadounidense refuerza este factor de riesgo para el peso chileno, manteniendo un sesgo depreciativo para la moneda en el corto plazo.
3. ¿Comienza la recuperación económica en Chile?
La economía chilena ha mostrado un desempeño débil durante 2026, registrando contracciones en gran parte del año. Si bien se espera una recuperación en los próximos meses, impulsada entre otros factores por bases de comparación más favorables, los datos disponibles hasta julio aún no muestran señales claras de repunte. En este contexto, los indicadores sectoriales de agosto y el IMACEC cobrarán especial relevancia. De sorprender positivamente, podrían favorecer especialmente a la renta variable de sectores cíclicos como el consumo discrecional, la banca y los operadores de centros comerciales.
4. Protección y prudencia en renta fija local
En renta fija, las tasas de corto plazo están determinadas principalmente por las expectativas de política monetaria local, mientras que las de largo plazo responden en mayor medida a factores globales. Actualmente, la tasa del Tesoro estadounidense a 10 años se ubica cerca de máximos desde 2007, impulsada por factores estructurales que dificultan una rápida reversión de estos niveles. Esto ha presionado al alza las tasas de largo plazo en Chile. En este contexto, privilegiamos bonos en UF con duraciones cercanas a 2 años, combinando menor sensibilidad al escenario externo y protección ante una inflación que podría mantenerse elevada durante este trimestre.