A la espera de que el Presidente José Antonio Kast dé a conocer el plan de acción con el cual el gobierno busca enfrentar la crisis del empleo, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, se volvió a reunir con integrantes de la llamada Mesa de Reactivación Laboral.
La estrategia, que todavía está en elaboración y convoca a cinco ministerios, debiese ser anunciada por el mandatario prontamente. Y, aunque sus medidas aún no están cerradas, entre las opciones que se trabajan hay dos carteras conminadas a asumir un rol relevante en la reactivación: Vivienda y Obras Públicas.
¿La razón? Uno de los pilares centrales será acelerar la inversión pública -y así la generación de nuevos empleos- a través de ambas carteras.
Y si bien para los integrantes de la mesa la apuesta -según lo que se conoce hasta ahora- va en la línea correcta, insisten en que es necesario avanzar en materias que permitan abordar el problema estructural del empleo.
Dos velocidades
Uno de los principales mensajes que quedó tras el encuentro de este viernes fue la necesidad de trabajar en distintas velocidades: atender la emergencia con herramientas capaces de tener efectos en el corto plazo, sin postergar reformas destinadas a enfrentar los problemas estructurales del mercado laboral.
La directora del Instituto de Economía de la Universidad Católica, Claudia Martínez, recordó que una de las propuestas de la mesa fue aumentar los turnos en las obras públicas que ya están en ejecución, y considerar ese diseño desde el inicio en las nuevas licitaciones, para evitar posteriores modificaciones contractuales.
A su juicio, ese tipo de iniciativas debe formar parte de una agenda inmediata, junto con eventuales subsidios, pero debe complementarse con una segunda línea de reformas de más largo plazo.
Una lectura similar planteó la directora ejecutiva de Horizontal y exsubsecretaria de la Mujer, María José Abud. La economista opinó que la recuperación de la inversión y el crecimiento será el principal canal para generar puestos de trabajo de manera sostenible, pero advirtió que sus efectos tomarían tiempo.
“Hoy día tenemos 1 millón de personas buscando empleo y necesitamos también avanzar en soluciones inmediatas”, señaló Abud.
En esa línea, planteó que iniciativas legislativas como sala cuna y una mayor adaptabilidad laboral, son relevantes; pero, difícilmente, moverían la tasa de desempleo en el corto plazo.
Por eso, apuntó a complementar esa agenda con medidas de emergencia, entre ellas los dobles turnos.
Obras, subsidios y reformas
El exdirector del Sence y académico de la Universidad Finis Terrae, Ricardo Ruiz de Viñaspre, también puso el acento en combinar horizontes. “Necesitamos medidas de corto, de mediano y largo plazo”, sostuvo.
A su juicio, dinamizar la construcción de viviendas y las obras públicas, junto con implementar dobles o, incluso triples turnos, son alternativas relevantes por su capacidad de demandar mano de obra. Pero agregó que esas iniciativas debían convivir con políticas orientadas a impulsar la inversión privada.
En el encuentro también hubo espacio para revisar los proyectos laborales que actualmente están en discusión. El profesor del Departamento de Economía de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Benjamín Villena-Roldán, destacó la urgencia de avanzar en sala cuna universal ante el deterioro del mercado laboral femenino y apuntó a la adaptabilidad de las jornadas como otra herramienta que podría contribuir a la generación de empleo y a la formalización, especialmente en sectores con alta estacionalidad.
El presidente de la instancia, y director del Centro de Estudios Longitudinales y Encuestas de la Universidad Católica, David Bravo, llevó el planteamiento un paso más allá. El economista señaló que el deterioro del mercado laboral es tan persistente, que hace urgente impulsar medidas de corto y largo plazo.
En ese marco, mencionó tres tipos de herramientas para la coyuntura: gestión, subsidios y medidas administrativas. Pero advirtió que debían acompañarse de un conjunto más amplio de iniciativas pro empleo, incluyendo medidas legislativas.
“El riesgo que tenemos es empeorar aún más la situación. Tenemos que abordar la emergencia y, al mismo tiempo, tenemos que abordar para la emergencia aquellos temas que son de carácter un poco más estructural”, recalcó.
Así, ad portas del anuncio presidencial, el mensaje que surgió desde la mesa fue que la aceleración de obras públicas, vivienda y los incentivos a la contratación podían entregar una respuesta a la urgencia, pero que la estrategia no debe agotarse ahí.