La Universidad de Concepción (UdeC) proyecta reducir hasta en 80% la biomasa combustible en los cerros aledaños al campus penquista con el regreso de una brigada caprina, encargada de despejar naturalmente el material acumulado durante el invierno y minimizar el riesgo de incendios forestales para la próxima temporada.
La iniciativa, ejecutada por tercer año consecutivo, es implementada en 22.500 metros cuadrados de terrenos complejos por las altas pendientes. Allí, las 60 cabras, pertenecientes a la organización Buena Cabra, serán las encargadas de disminuir la vegetación mientras se alimentan, lo que permite sustituir el uso de maquinaria pesada y agroquímicos por pastoreo estratégico.
El modelo cuenta con métricas de rendimiento evaluadas por la casa de estudios. El encargado de Propiedad y Gestión Forestal de la Dirección de Servicios de la UdeC, Juan Emilio Espinosa, detalló que “hemos estudiado la efectividad que tienen en términos de reducción de combustibles y hemos llegado a la determinación de que reducen entre 70% y 80% de la cobertura donde ellas trabajan”.
Pastoreo dirigido
Respecto al despliegue del ganado explicó que “las cabras van a estar dispuestas en la franja de seguridad de línea de atención. Vamos a abarcar una superficie de 22.500 metros cuadrados y van a estar desde octubre hasta finales de diciembre con nosotros en la Universidad de Concepción”.
La eficiencia de este método natural, radica en la ingesta continua de especies de rápido crecimiento, como zarzamoras y retamillas, cuyo volumen se proyecta al alza por las lluvias tardías en la Región del Biobío.
Rodrigo Faúndez, a cargo de la brigada operativa de la organización Buena Cabra, explicó la continuidad de las faenas en el área delimitada. “Acá los animalitos, trabajan todo el día y la noche. Nosotros nos quedamos con el rebaño”, indicó, agregando que el trabajo “es básicamente comer, comer, comer, después descansan, procesan su comida hasta que están listas para seguir llenando su estómago nuevamente”.
La utilización de estos animales asegura la conservación del suelo al no remover las raíces, previniendo riesgos de aluviones asociados a la escorrentía. La técnica de pastoreo se integra en un plan de 32 medidas de prevención, donde destacan además las rondas con drones, cámaras robóticas y equipos forestales especializados.
Para resguardar la operación, el cuadrante de trabajo opera bajo una malla eléctrica energizada que permite la rotación planificada del ganado. Los protocolos de seguridad establecen una estricta separación con el entorno urbano, exigiendo a los transeúntes mantener distancia del cerco perimetral y transitar con animales domésticos obligatoriamente con correa, evitando alteraciones en la dinámica de contención del rebaño.