El dólar-peso siguió escalando un poco más este jueves, después de que en la víspera la Reserva Federal (Fed) sacudiera los precios de toda clase de activos por su determinación a combatir el avance inflacionario en Estados Unidos.
En horas de montos transados especialmente bajos, la paridad local marcó un alza de $ 1,9 hasta los $ 961,8 que permaneció hasta el cierre, lo que implica su mayor nivel desde el 6 de octubre de 2025 en el compilado de puntas vendedoras de Bloomberg.
La sesión en general registró flujos más débiles de lo habitual en la Bolsa Electrónica, algo normal en septiembre, especialmente cuando es la previa al feriado dieciochero (la Bolsa de Santiago cerró a las 13:00 horas).
Los niveles de $ 960 se afianzaron aun cuando el petróleo Brent bajaba 1,1%, los rendimientos del Tesoro aflojaban entre 6 y 9 puntos base (pb), y el futuro de cobre transado en Londres resurgió 1,6%. Eso sí, un indicador del dólar global se estabilizó.
Halcones en acción
El dólar-peso venía de alcanzar los $ 960 en una sesión donde la Fed no solo aumentó la tasa oficial en 25 pb -como se esperaba-, sino que además envió señales de estar tomándose en serio la posibilidad de que este sea el inicio de un ciclo de ajustes monetarios.
"La subida de tasas del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, sigla en inglés) debe interpretarse -y así la interpretaron claramente los mercados- como hawkish (restrictiva)", publicó el equipo de estrategas de BBVA encabezado por Alejandro Cuadrado.
"La decisión fue unánime. El diagrama de puntos mostró que los miembros del FOMC esperan otra subida en 2026, lo que valida lo descontado por el mercado de unos tipos más altos durante más tiempo. Además, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, empleó en la rueda de prensa una terminología que sugiere que él también prevé un mayor endurecimiento monetario", repasó.
Así, el anuncio "reforzó al dólar en general y debilitó los activos de riesgo, contribuyendo a la depreciación de las divisas de Latinoamérica". Mientras, en particular, "los bajos tipos en Chile han convertido esencialmente al peso en una divisa de financiación y no han ofrecido el respaldo del que gozan sus pares".