La Reserva Federal subió las tasas de interés este miércoles por primera vez desde 2023, mientras su presidente, Kevin Warsh, desafía las exigencias de Donald Trump de reducir los costos de financiamiento e intenta frenar el repunte inflacionario provocado por la guerra con Irán.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) votó por unanimidad aumentar el tipo de referencia de los fondos federales en un cuarto de punto, situándolo en un rango de entre el 3,75% y el 4%, en consonancia con las expectativas de Wall Street y economistas.
"La realidad es que la inflación es demasiado alta, y lo ha sido durante demasiado tiempo (...) los datos de inflación de este verano no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente", aseguró Warsh en la rueda de prensa posterior a la determinación.
El comunicado del FOMC, por su parte, señaló que esta subida "favorecerá un retorno más rápido" de la inflación al objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal, una meta que no se ha alcanzado en los últimos cinco años y medio. "El comité garantizará la estabilidad de precios", añadió.
Además, Warsh indicó que entre esta reunión y la anterior, otros factores contribuyeron a modificar el panorama.
Según explicó, los datos de las últimas semanas mostraron que la economía estadounidense sigue siendo sólida, especialmente en el mercado laboral. Adicionalmente, las cifras no muestran que los precios se encaminen a la meta de 2%.
A esto el presidente del banco central norteamericano agregó que la “geopolítica” –sin hacer una referencia directa al conflicto con Irán– también contribuyó al cambio de perspectiva. “Esos tres factores se prestan a una firme decisión unánime hoy”, declaró.
Esta decisión se produce en un momento en que Warsh y otros responsables de la política monetaria intentan evitar que el fuerte aumento de los precios de la energía —desencadenado por el conflicto en Medio Oriente— derive en una crisis inflacionista más generalizada.
Ocurre, además, pocos meses antes de las elecciones de mitad de mandato, en las que el coste de la vida será una cuestión clave para los votantes.
Antes de la reunión, los inversionistas ya descontaban una probabilidad superior al 90% de que se produjera una subida de las tasas, después de que los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto —seguidos muy de cerca por el mercado— indicaran que se había estancado el progreso hacia el objetivo inflacionista de la Reserva Federal.
El presidente de Inflation Insights, Omar Sharif, espera que haya otra subida de tipos, señalando que “la tendencia apunta a otro aumento en 2027 después de uno más este año”.
Históricamente, con cada inicio de ciclo de subidas, la Reserva Federal suele subir las tasas de referencia más de una vez, es por esto que el economista jefe para EEUU de Morgan Stanley, Michael Gapen, espera que ocurra una nueva alza de tipos para diciembre.
“No hacerlo supondría el riesgo de perder credibilidad y de un posible aumento de las primas de riesgo a largo plazo, similar a la reacción que se produjo tras la reunión del FOMC de julio”, indicó.
Al igual que Morgan Stanley, la directora global y directora de inversiones de Goldman Sachs Management, Kay Haigh, declaró que si bien la Fed dio a entender que no se tratará de un ciclo de endurecimiento monetario agresivo, la siguiente subida de tasas debería ocurrir en diciembre, aunque aquello “seguirá dependiendo de los próximos informes de inflación y de la evolución de los precios de la energía”.
Las estimaciones de los miembros de la Fed prevén que la inflación aumentará ligeramente este año con su proyección promedio señalando que la inflación subyacente alcanzará el 3,4% en 2026, un punto por encima del pronóstico de junio.
Al ser consultado por su propia proyección, Warsh dijo que no entregaría más detalles sobre las futuras decisiones del FOMC.
"No me dedico a dar indicaciones prospectivas", indicó en la rueda de prensa. "La decisión que tomamos hoy fue una decisión sensata, seria y responsable (...) Tomamos esta decisión hoy basándonos en nuestra evaluación de la situación, en nuestra evaluación de la trayectoria del empleo y en nuestra valoración de la solidez de la economía", añadió.
Asimismo, el presidente de la Fed evitó responder una pregunta sobre su relación con el mandatario Donald Trump, quien anteriormente exigió una rebaja de tasas a través de Truth Social.
"No tengo nada que decirles sobre la conversación con el presidente", señaló Warsh.