El panorama empeora si se toma en cuenta a la población más joven. Según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hasta julio el desempleo entre los 15 y los 24 años en Chile se acercó a 25% en las mujeres y casi el 22% en el caso de los hombres, porcentajes superiores al promedio del bloque, de 11%.
De hecho, como lo expuso el exministro de Educación, Harald Beyer, durante un panel de conversación organizado por Seminarium, el promedio de desocupación juvenil de la OCDE ha ido cayendo gradualmente, mientras que en el medio local ha crecido “aceleradamente”.
En el diálogo participaron, además, la subsecretaria del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Rossi; la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés; la directora ejecutiva del AI Hub de la Universidad Adolfo Ibáñez, Francisca Yáñez; y el exministro de Economía, Lucas Palacios.
El exministro dijo que las universidades y otras instituciones de educación superior deberán reinventarse dada la baja tasa de natalidad local.
Lo primero que “sorprende”, dijo Beyer en su presentación, es que en Chile el grupo de 25 a 54 años –aquel con “más apego” a la fuerza laboral– no ha recuperado los niveles de empleo previos a la pandemia, mientras que los demás países los superan.
Si en 2019 el promedio de la OCDE de la tasa de empleo para este rango etario se ubicaba en torno al 79%, en la actualidad bordea el 80%. Chile, en contraste, sigue 0,2 punto porcentual por debajo de la tasa pre-Covid de 76,3%.
“Eso es una situación que revela la complejidad del mercado laboral chileno (...) El problema no es solamente la falta de crecimiento económico, por supuesto influye, pero el mundo en general está creciendo más lento”, afirmó Beyer.
A su juicio, las tasas en los grupos de graduados de 25 a 29 años también entregaron cifras “inéditas”. A partir de datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del trimestre de mayo a julio, sostuvo que la tasa de desempleo para los graduados de la educación superior técnica profesional se situó sobre 14%; mientras que para aquellos de educación universitaria alcanzó el 15%, o sea, cercana a la desocupación de jóvenes que solo completaron la educación media.
“Es un fenómeno totalmente nuevo para nosotros”, expresó el economista.
Y, además, se constata en un escenario en que las matrículas en educación superior en Chile sumaron casi 1 millón y medio de matrículas este año, un 3% más que en 2025, tal cual lo evidenció un informe elaborado por la Subsecretaría de Educación Superior.
Sin embargo, para un 8% de los programas de educación superior, el retorno económico es negativo, es decir, el valor de los aranceles pagados supera los ingresos futuros.
A esto se une, planteó Beyer, que están subiendo los costos laborales y que “no tenemos trabajadores con las competencias suficientes para de alguna manera integrar el mercado del trabajo”.
De acuerdo con el Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta 2025 (PIAAC) de la OCDE, más del 50% de la fuerza laboral chilena carece de competencias lectoras y matemáticas mínimas para los trabajos del mundo actual.
En promedio, un graduado de educación superior en Chile registra 249 puntos en lectura y casi 250 puntos en matemáticas, ubicándose al mismo nivel o, incluso, por debajo de uno de naciones desarrolladas de la OCDE.
Lo que viene
Respecto del impacto de la inteligencia artificial (IA), Beyer afirmó que como en “todos los desarrollos tecnológicos en la historia del mundo (...) el resultado más probable es que (la IA) va a destruir capital humano específico de manera significativa”, forzando una redistribución hacia empleos con menores sueldos iniciales.
Frente a este boom del desarrollo de la IA, las competencias fundamentales irán cambiando. Según el reporte de New Economy Skills de 2025 elaborado por el World Economic Forum, las más importantes para 2030, además del manejo de big data, serán la reflexión crítica, el pensamiento creativo y el rigor analítico.
Algunas universidades a nivel internacional ya se dieron cuenta. La Nanyang Technological University (NTU) de Singapur –referente mundial en IA de acuerdo con el Ranking Global de Disciplinas Académicas (GRAS)– “donde más ha invertido en los últimos años ha sido en las humanidades”, dijo Beyer.
El exministro cerró su presentación destacando que las universidades y otras instituciones de educación superior deberán reinventarse dada la baja tasa de natalidad local, algo para lo que no tendrán “mucho tiempo (...) En un par de años más va a caer fuertemente la matrícula en la educación superior, tal como está cayendo hoy la matrícula escolar”.