Tras más de dos décadas de operaciones ininterrumpidas, las Termas Geométricas anunció el cierre de sus actuales instalaciones, en el Fundo Cajón Negro, comuna de Panguipulli. A través de una declaración pública, la administración informó que dejará el recinto desde 30 de septiembre, marcando el fin del espacio para el turismo termal en Los Ríos.
Pese al cierre de las operaciones, la medida no implica el fin de la marca. Desde la empresa confirmaron que el proyecto apunta a la continuidad del centro termal en una nueva ubicación. “Dejaremos las instalaciones que creamos en 2002 para crear unas nuevas en un lugar que les comunicaremos oportunamente”, señalaron en el mismo documento del que aún se mantienen reserva respecto a montos de inversión y plazos de ejecución.
La aclaración de los Martini
Respecto al futuro del recinto, la familia Martini, propietaria del lugar, aclaró que “las Termas Geométricas no cierran para siempre”, precisando que “lo que termina es la operación del arrendatario, por incumplimientos graves”, detalló Patricio Martini a través de una publicación en sus redes sociales, asociadas al desarrollo termal.
La información explica que “en 1980, nuestra familia construyó esta primera piscina junto al río El Aihué, en las Termas Cajón Negro. Aquí comenzó la verdadera historia de las actuales Termas Geométricas: una obra nacida de la tierra, el agua termal y el trabajo de nuestra familia”.
Sobre las condiciones de la operacion del centro termal, enfatizaron que el lugar “no era una consignación, no era una concesión; dos años de este arriendo sólo fueron utilizados en construir lo que no existía”
Desarrollo arquitectónico
Desde su apertura en 2002, las Termas Geométricas se consolidaron como un modelo de negocios altamente rentable en el segmento del turismo de intereses especiales, transformando la geografía del lugar, marcada por quebrada de difícil acceso, en un complejo de alto estándar y acceso universal.
El desarrollo del proyecto al interior del Parque Nacional Villarrica, requirió dos años de prospección y limpieza manual del paisaje, labor que involucró a más de 40 trabajadores.
Hoy, la marca está estrechamente ligada a su creador, el arquitecto Germán del Sol (Premio Nacional de Arquitectura 2006). Su visión permitió estructurar un diseño de trazos geométricos y pasarelas de madera de coigüe teñidas de rojo, que buscaba intervenir el espacio sin alterar la naturaleza, rodeada por un bosque nativo.
Resguardo de la naturaleza
El centro termal aprovecha un flujo de más de 60 fuentes termales naturales, cuyas temperaturas varían entre los 65° y 85°C y abastece el circuito de 17 piscinas, de 39° a 41°C.
Uno de los principales valores del complejo ha sido su bajo impacto ambiental. Así por ejemplo, la conducción hídrica fue diseñada sin conexión a la red eléctrica, empleando un sistema de acequias de madera inspiradas en los molinos mapuches, lo que ha permitido distribuir el agua por gravedad.