En conversación con DF, el editor para el sur de Asia y miembro del Consejo Editorial de Financial Times, Michael Stott –quien participó del Encuentro Anual de Ejecutivos del grupo Sigdo Koppers la semana pasada en Chile– abordó la transformación del orden mundial, las elecciones de medio término en Estados Unidos el 3 de noviembre y la integración de Chile al Escudo de las Américas.
- ¿Cómo está viendo la transformación del orden mundial y en qué proceso se encuentra?
- Hay más bien una fractura. El proceso de fractura del viejo orden comenzó ya hace unos años y se está acelerando. Eso quiere decir que las placas tectónicas del mundo geopolítico se están moviendo, hay rupturas de viejas alianzas e instituciones y lo que no queda claro es cómo va a terminar ni cuánto tiempo va a tardar ese proceso de ruptura y reacomodamiento. Es probable que dure varios años más, quizás una década o dos.
- ¿Se está configurando un mundo más multipolar o dividido entre EEUU y China?
- Sin duda es un mundo donde importa menos un solo país, una sola potencia. Ahora hay varias potencias medias relevantes, y como consecuencia muchos países están buscando múltiples alianzas para protegerse y garantizar sus intereses. Evidentemente, EEUU y China son los dos países dominantes, pero hay muchos otros jugadores también como Europa, América Latina e India, destacaría también el sudeste asiático. Son los actores más relevantes.
- ¿Qué relevancia tendrán estas elecciones de medio mandato para la administración de Trump no solo en política interna, sino también en política exterior?
- Todo indica que los republicanos van a perder su mayoría en la Cámara de Representantes, lo cual va a privar a Trump de la posibilidad de pasar con facilidad sus presupuestos y eso va a complicar mucho a la administración.
También es posible que pierda la mayoría en el Senado, algo que no parecía muy probable, pero ahora hay una chance real de que eso suceda. Si Trump llegara a perder las dos cámaras, se va a ver empantanado en una serie de investigaciones judiciales e intentos de impeachment. Los demócratas han dejado muy claro que eso sería una prioridad para ellos en caso de lograr el control de las dos cámaras, y eso podría complicar seriamente el resto de la presidencia de Trump.
Seguirá la pauta establecida de un Presidente en su segundo mandato que pierde el control del Congreso, que se queda como un “pato cojo”. Trump difícilmente sería una excepción a esa regla.
- ¿Qué pasaría con el conflicto con Irán?
- La política exterior es el área donde hay mayor discreción presidencial. El problema es que en el caso de Trump, su guerra contra Irán ha sido catastrófica para él en términos de popularidad, porque suscitó mucha oposición dentro de su propio partido. Él había prometido un fin a las guerras en el exterior. Sus propios seguidores cuestionan fuertemente por qué se involucró en esa guerra muy costosa contra Irán, cuyo costo hasta ahora se estima que sea superior a US$ 45 mil millones. Pero sobre todo ha sido costoso para los votantes, quienes están pagando de su propio bolsillo combustibles cuyo precio ha subido más del 40% e hipotecas que son superiores al 7% anual.
- ¿Podrá endurecer su agenda proteccionista si cambia el equilibrio del Congreso?
- Pienso que no, probablemente porque el proteccionismo hasta ahora ha tenido un costo también para los consumidores. La tarifa promedio en EEUU ahora es más o menos 12% contra 12,5% cuando Trump comenzó su segundo mandato, eso encareció varios productos y estimuló la inflación. Difícilmente Trump podrá endurecer aún más la política tarifaria.
“Si Trump llegara a perder las dos cámaras, se va a ver empantanado en una serie de investigaciones judiciales e intentos de impeachment”.
Implicancias regionales
- ¿Sigue habiendo espacio para que los países de Latinoamérica, especialmente Chile, sigan manteniendo una postura no alineada con ninguna de estas dos potencias?
- Es indispensable que se mantenga una postura de no alinearse demasiado con un lado u otro, y eso lo entienden los estadounidenses. Si vemos el caso de Argentina, donde hay un Presidente muy alineado con Trump, pero cuya economía depende de exportaciones de soya, de carne a China, no ha cambiado en lo más mínimo ese destino de sus exportaciones.
Lo que es sensible para los estadounidenses son ciertas áreas que son de seguridad nacional, como las telecomunicaciones y la infraestructura estratégica como la portuaria y los cables submarinos.
En esas áreas los estadounidenses presionan más, pero tampoco han tenido tanto éxito con esa política de presión porque no ofrecen muchas alternativas. Y eso surgió mucho con el tema de 5G. Ese ha sido el problema con esas campañas de presión de EEUU, que en muchos casos no han propuesto alternativas viables o financiamiento que permitan realmente una elección diferente.
Si los estadounidenses quieren hacer efectiva su campaña, tienen que ofrecer muchas más alternativas de financiamiento y créditos, y propuestas reales diferentes. En ausencia de tales propuestas, los países latinoamericanos van a seguir optando por las fuentes de deudores que más les convenga.
- Chile y otros países de Latinoamérica firmaron el Escudo de las Américas, ¿qué implicancias tiene esto? ¿Afectará las relaciones con China?
- Para todos los países latinoamericanos es evidente que el flagelo del crimen organizado es muy grande, constituye un reto real para los Estados y es urgente tomar una acción que requiere colaboración internacional.
La parte complicada es que los combates efectivos al crimen organizado tienen que estar dentro de un margen de ley y de garantías de derechos humanos. No ha habido una transparencia real sobre los detalles de las operaciones ni pruebas sólidas de que los barcos destruidos y las personas fallecidas realmente hayan sido narcotraficantes.
Lo otro es que el Escudo de las Américas no parece traer ventajas económicas muy claras y hasta ahora no ha habido realmente ventajas comerciales, aranceles o inversiones preferenciales para los países que han firmado esa iniciativa.
Es interesante ver que los estadounidenses sí firmaron un crédito grande en Brasil para minerales críticos y Brasil no es un país que entró al Escudo de las Américas. Claramente se ve ahí que no es algo que tiene mucho impacto en el área económica.
Esta es una alianza de seguridad, pero más bien a nivel de retórica y de intenciones que de resultados.
- ¿Podría afectar las relaciones con China?
- Los chinos han sido muy pragmáticos, han adoptado un perfil bajo. Lo que han hecho más bien es recordar a todos los gobiernos latinoamericanos que China es un país interesado en negocios, en comercio, en firmar acuerdos, en “ayudar” y que ellos quieren seguir haciendo esto. Esa ha sido una estrategia bastante inteligente de largo plazo, porque los chinos también están muy conscientes de que el mandato de Trump solo va a durar dos años más.
Ese es el otro punto relevante para los líderes latinoamericanos que se están comprometiendo ahora con iniciativas de Trump. Es un gobierno ya en sus últimos dos años, hay una posibilidad elevada de que el próximo Presidente sea demócrata. Si es así, con absoluta certeza va a abrir una serie de investigaciones en todo lo que se hizo bajo la administración Trump del punto de vista de acuerdos comerciales, intereses de familiares, violaciones de derechos humanos, etc. Si yo estuviera en el lugar de un líder latinoamericano, tendría mucho cuidado en qué meterme con EEUU, porque de aquí a dos años el panorama político diplomático podría cambiar.
-¿Qué podemos esperar de los dos años que quedan de la administración Trump?
- No serán muy diferentes a los dos años típicos de un Presidente en su segundo mandato, con un presidente debilitado. El interés se va a centrar en quiénes van a ser los que lideran el movimiento MAGA después de Trump, no queda claro hasta ahora. Tampoco queda muy claro quién va a estar liderando a los demócratas, que están también en una pugna interna por el liderazgo de su movimiento sobre si va a ser más bien alguien del ala progresiva tipo Alexandria Ocasio-Cortez o si va a ser alguien más moderado o al estilo Obama.
- ¿Qué importancia tendría que Brasil se sume a este giro hacia la derecha siendo la economía más importantes de Latinoamérica?
- Es mucho más fácil que proyectos de integración avancen cuando hay líderes de una inclinación política común. Si se da una victoria de la derecha en Brasil ojalá se dé ese impulso para la integración regional, que es algo que urge en América Latina. Eso sobresale cuando uno lo compara con otras regiones del mundo, lo poco integrado que es América Latina a nivel comercial y político. África está más integrada, teniendo más de 50 países, hay un mercado común africano, hay una organización de unidad africana que funciona hacia el sudeste de Asia. En América Latina no lo hay, hace una enorme falta.