El próximo 31 de diciembre será un día especial para los fundadores de la marca chilena de calzado Bestias, Ignacio Ríos y Felipe Velasco.
En medio del aniversario número 15 desde que comenzaron a diseñar zapatos y venderlos en un taller en Bellavista; la dupla está ad portas de cerrar la fábrica con la que han trabajado desde 2013 en barrio Victoria.
Con tiendas en Galería Drugstore, Parque Arauco y Casa Costanera, dijo Ríos, “la madurez que tenemos y también el haberlo hecho todo con nuestras manos, la estrategia ahora es que el diseño se quede en Chile, pero salir a buscar el oficio de cada producto a donde están los mejores especialistas”.
¿Dónde? A Brasil, país al que llevan más de un año trasladando su producción. “Pero los mejores también están en México, Portugal, en China”, añadió Ríos. “Son los países donde hay industria, donde se junta la demanda con la capacidad que tiene cada uno y se logran los mejores procesos, volúmenes y mejores materias primas”.
El cierre no es improvisado. Al contrario, explicó que lo vienen proyectando desde 2023, tras la pandemia. “Darnos cuenta que teníamos una marca increíble, pero que estaba atada a lo que podía dar la fábrica”, dijo Ríos.
Ahora, con ventas de entre 2 mil y 2.500 pares mensuales –el primer semestre sumaron ingresos por $ 1.300 millones–, la hoja de ruta de contempla “crecer al ritmo de la marca”, afirmó Bestias, que este semestre cerró en un 6% en comparación a 2025.
Escalabilidad al negocio
“Cuando uno piensa como en el primer zapato para la pega, sobre todo los hombres, probablemente piensas en Bestias”, dijo Ríos.
Cuando empezaron el negocio junto a Velasco, relató, él venía de trabajar en Bata y su socio de estudiar diseño y patronaje de calzado en Buenos Aires, Argentina.
No fue un momento cualquiera. En 2010, recién asumido el expresidente Sebastián Piñera, contó que “se comenzó a darle tiraje a todo este ambiente medio startup y el emprendimiento empezó a tener un auge súper grande”.
La industria zapatera, eso sí, ya venía “en decadencia”. “Te diría que nosotros agarramos los últimos fósiles de lo que había sido”, dijo. Si en los ‘90 se llegaron a confeccionar cerca de 35,7 millones de pares anuales en Chile, calculó, con el auge asiático y la fuerte llegada de importaciones “hoy dudo que se hagan más de 1 millón de pares”.
¿Hay chance de remontar? “Mi visión es que Chile no va a competir fabricando más barato”, dijo. “Podemos competir diseñando, construyendo marca, siendo líderes de relación con el cliente, con el retail. Pero ya estamos out de cualquier tipo de ambiente industrial”, añadió.
Las fichas, por tanto, ahora están puestas afuera. Ríos comentó que quieren dedicase más a la parte del diseño, hacer más líneas de productos y encontrar socios estratégicos para escalar el negocio. Con este plan, adelantó que el calendario contempla pasar de tres a 12 tiendas a 2030.