El negocio del alcohol está cambiando. Mientras un consumidor busca opciones sin alcohol, menos calorías o menos carbohidratos, otro sigue fiel a la cerveza de siempre. Atender a ambos mundos exige saber manejar el balón con los dos pies. “Tienes que ser ambidiestro”, dijo el gerente general de AB InBev Chile y exfutbolista en Uruguay, Juan Manuel Ferrés, sobre el desafío de responder a las nuevas tendencias sin perder de vista a quienes sostienen el grueso del negocio.
Con ese telón de fondo, el ejecutivo consideró que todavía falta para competir en igualdad de condiciones en bares y restaurantes.
Tras la demanda que AB InBev presentó contra CCU en 2024 y el acuerdo alcanzado entre esta última y la Fiscalía Nacional Económica (FNE), para abordar las restricciones en ese canal, Ferrés aseguró que los obstáculos para incorporar sus marcas persisten. “Las barreras las seguimos viendo”, afirmó.
“Se pusieron puntos que se tienen que cumplir y la realidad es que, si esos puntos se cumpliesen, todo debiese empezar a pasar. Solo que nosotros creemos que no se están cumpliendo”, sostuvo Ferrés, quien encabeza una compañía que, según sus cifras, concentra un tercio del mercado cervecero chileno.
El proceso continúa tramitándose en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), pese al acuerdo entre FNE y CCU.
No es una pelea cualquiera. AB InBev es la mayor cervecera del mundo, con ingresos globales por US$ 31.927 millones al primer semestre de 2026.
Aunque no desglosó los resultados en Chile, en Sudamérica tuvo, entre abril y junio de este año, ventas por US$ 2.961 millones, casi 8% por encima respecto a igual lapso de año anterior, y un Ebitda 14,3% más alto. Esta región supone cerca del 20% de los ingresos globales y aquí están algunos de sus principales motores de crecimiento en el mundo, como Brasil.
Las opciones
La posibilidad de crecer en bares y restaurantes en Chile es uno de los focos del ejecutivo. Juan Manuel Ferrés explicó que la participación de AB InBev varía según el lugar de venta y que, aunque ve oportunidades en supermercados, botillerías y locales de consumo, en estos últimos enfrenta restricciones que no observa en los otros dos.
“No es que llegas y te pides una cerveza nuestra y está en todos lados”, planteó. Según relató, hay puntos de venta donde existen contratos que impiden incorporar sus productos. Cuando esa situación se repite, añadió, se limita la posibilidad de que el consumidor elija entre distintas marcas al mirar la carta.
“Lo más importante es poder estar”, dijo, sobre las condiciones que espera para competir.
El ejecutivo explicó que un fiscalizador designado por la FNE es quien está recabando información sobre el cumplimiento de las medidas. Y, aunque reconoció que los cambios no ocurren de la noche a la mañana, Ferrés estimó que es prudente acelerar el proceso. A su juicio, una mayor apertura permitiría trasladar a bares y restaurantes las posibilidades de elección que ya existen en supermercados y botillerías. “La competencia sana le permite al consumidor ver las mejores opciones y definir ellos en el punto de venta”, sostuvo.
Apuesta por más marcas
Mientras busca ampliar su presencia, AB InBev también ajusta su oferta.
Ferrés describió una industria que en la última década sumó marcas, formatos y ocasiones de consumo. A la expansión de las cervezas premium, las latas y las alternativas artesanales se agrega ahora una demanda por mayor mesura.
En esa tendencia, el ejecutivo vio una oportunidad frente a otras bebidas alcohólicas, por su menor graduación. “Ahí la cerveza se ve ganadora por esto de la moderación”, sostuvo.
La apuesta también apunta a ampliar la base de clientes. Con las opciones bajas en calorías, explicó, “estás llegando a nuevos consumidores que antes no llegabas”.
Aunque más del 90% de su portafolio sigue correspondiendo a la cerveza tradicional, Ferrés dijo que las opciones bajas o sin alcohol pueden superar el 10%, como observa en países que comenzaron antes a desarrollar ese segmento.
En los últimos dos años la compañía lanzó cuatro alternativas cero alcohol. A ellas se sumaron Michelob Ultra y Stella Pure Gold, con las que busca captar a quienes prefieren opciones más ligeras o con menos calorías. Habrá más novedades, anticipó, aunque evitó adelantar marcas o cantidades.
El bolsillo también determina las decisiones. “Es real que el consumidor es súper consciente de lo que gasta”, dijo. Por eso, la estrategia combina distintos empaques, marcas y puntos de precio para llegar tanto a quienes buscan productos premium como a quienes priorizan alternativas accesibles.
Esta supone atender a consumidores con distintas prioridades: desde quienes están dispuestos a pagar más por una cerveza premium hasta quienes buscan ajustar su gasto.
La distribución es otro soporte de esa apuesta. A fines de 2025, contó, renovaron el acuerdo con Coca-Cola Andina y Embonor, iniciado en noviembre de 2020. La alianza incorpora sus cervezas a una red que comercializa bebidas y agua, y permite ampliar el alcance de su portafolio.
En producción, hace unos cinco años destinaron US$ 200 millones a una expansión que permitió cuadruplicar su capacidad. Consultado por nuevas ampliaciones, señaló que seguir creciendo forma parte de sus planes de mediano y largo plazo, aunque no detalló montos.