Las próximas semanas serán clave en el desenlace de una de las negociaciones colectivas más relevantes del año: la del sindicato N°2 de supervisores y staff de Escondida, la mayor mina de cobre del mundo. Las conversaciones directas partieron formalmente el 27 de agosto y, según informó la compañía en un boletín interno este viernes 11 de septiembre, quedan solo seis días hábiles de proceso antes del envío de la última oferta al gremio, que agrupa a 1.020 profesionales.
Según conocedores del proceso, tres factores complican las tratativas: la poca voluntad de avanzar del sindicato, la injerencia de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de las Empresas de BHP Chile (Fesin) en el proceso y un petitorio ambicioso y, según profesionales del sector, poco realista respecto de la situación de corto plazo de Escondida.
De acuerdo con fuentes de la industria, hasta ahora el sindicato presidido por Alexis Barrera se ha negado a aceptar cualquier propuesta que no implique acoger íntegramente su proyecto. La consecuencia, señalan conocedores del proceso, es que no se han podido cerrar puntos y que, a pocas semanas de que expire el actual contrato colectivo —que concluye el 30 de septiembre—, el gremio mantenga abierta prácticamente la totalidad de su propuesta.
El otro punto que complica arribar a un consenso es que varios dirigentes de la Fesin, como su presidente, Ronald Salcedo, y el dirigente Sebastián Liberona, han sido parte de la negociación, por lo cual algunos profesionales advierten una agenda más política que sindical en esta fase.
El tercer punto de tensión es el petitorio. El alza solicitada tiene un costo de US$ 69,5 millones, esto es, casi $ 2,6 millones adicionales al mes por trabajador durante dos años, de acuerdo a lo planteó el propio sindicato en una comunicación a sus socios. A ello se suma el aumento de todas las prestaciones, como escolaridad de los hijos, estudios propios y salud sin tope ni deducibles, entre otras.
El sindicato exige, además, un bono de fin de conflicto similar al obtenido por los operadores del sindicato N°1 en 2024, que sumó $ 33 millones por socio: $ 30 millones por fin de conflicto, $ 2 millones de crédito blando y $ 1 millón por resultados. En el sector señalan que, en general los supervisores, tienen otra estructura salarial y sus bonos de fin de negociación no alcanzan estos montos.
Un contrato que ya lidera el mercado
De acuerdo con conocedores de la negociación, la situación de los supervisores y staff es muy distinta a la de los operadores del sindicato N°1. Para empezar, son todos profesionales, en su mayoría ingenieros (civiles, eléctricos, de minas) y algunos geólogos.
Su sueldo base oscila entre $ 8 millones y $ 9 millones al mes, además de bonos y otros beneficios que elevan sustancialmente su remuneración final, explican en el sector. Asimismo, como de este estrato surgen los cuadros ejecutivos de BHP, su contrato —además de considerar el reajuste por inflación— se revisa caso a caso. La empresa también les bonifica, casi en su totalidad, los estudios de postgrado y especialización, claves para los ascensos.
Los estudios comparativos de la industria a los que accedió DF, de Korn Ferry y WTW, muestran que el sindicato N°2 cuenta con un contrato colectivo que ya lidera la industria en beneficios y compensaciones: sus miembros tienen un sueldo base un 8% por encima del mercado minero y compensaciones un 9% superiores a las de las empresas de la gran minería.
En prestaciones de salud, el gremio logra una cobertura promedio de 93% en salud y de 90% en dental, por sobre la de las otras firmas del sector.
En la escolaridad de los hijos, señala el análisis, los beneficios son entre 145% y 400% superiores al mercado. Lo mismo ocurre con las asignaciones y los bonos: los pagos por movilización son casi 50% más altos que los de la competencia; las ayudas en sala cuna, un 23% por encima; y los bonos de matrimonio y nacimiento de hijos, un 34% y un 29% superiores, respectivamente.
Valle productivo y más inversiones
Además, la situación de Escondida dista de ser la misma de los años anteriores. Para el año fiscal 2027, se prevé que la empresa entre a un valle productivo y cierre el ejercicio con una producción de entre 1 millón y 1,1 millón de toneladas, es decir, unas 300 mil toneladas menos que los años anteriores. Esto ya se nota en la extracción de este año, que presenta una importante disminución.
Pero además, la faena cuprífera está destinando más de US$ 5.000 millones en una nueva concentradora para sostener la producción de las próximas décadas, además de otras inversiones de BHP -en Spence y Cerro Colorado- que suman en total sobre US$ 14.000 millones.